Efesios 4:22-23. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos , y renovaos en el espíritu de vuestra mente.
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He estado estudiando bastante sobre como el Espíritu puede obrar a nuestro favor cuando dejamos que nos guíe. Si ponemos en práctica lo que distintas personas nos aconsejan sobre la guía del espíritu de Dios, puede que mañana demos gracias.
Es un tema muy extenso, del que cada uno puede aprender mucho, pues la información es abundante.
De todo lo que leído y aprendido, a continuación hago un resumen de como esto se consigue, y como este proceso de transformación se sucede en nuestras vidas. Es una selección de lo que considero más importante.
Hay que tener en cuenta que el Espíritu gobierna la mente, así pues un espíritu contaminado se traduce en una mente contaminada y viceversa.
Somos templo del espíritu de Dios, pero el hombre que vive en el mal sendero lo mantiene cautivo y contaminado.
Solo es por medio de la Fe que podemos liberarlo para que conecte con Dios, nos conduzca por el buen sendero y obre a nuestro favor.
Cuando por medio de la Fe le pides a Dios que conduzca tu vida, y que se haga su voluntad, entonces comienza un proceso de guía espiritual hacia la verdad.
No consiste en quedarse quieto y esperar a que las cosas pasen, sino que requiere de un esfuerzo constante por nuestra parte para que las cosas se transformen.
Todo esto se traduce en un proceso que bien podría ser llamado "Terapia Divina", en donde el espíritu que llevamos dentro conecta con Dios mediante la Fé, y poco a poco se va descontaminando. Se va renovando la visión sobre la vida, y la mente se va abriendo a nuevos conocimientos mediante revelaciones. Al mismo tiempo, la Fe se va nutriendo y fortaleciendo día a día, para que esa conexión espiritual prevalezca.
Pero también ocurre que realmente sientes que vuelves a nacer, y desde el buen sendero o la nueva perspectiva, ves como eres realmente y como te afecta realmente el pecado. Descubres como es tu yo verdadero y cuan en consonancia está con los pensamientos de Dios.
Por otro lado, vas experimentando sucesos en tu vida cotidiana que por un lado fortalecen tu Fe, y por otro lado te ayudan a renovar tu perspectiva sobre las cosas de la vida; te ayuda a dejar atrás la vieja forma de pensar - llena de preocupaciones, dudas y temores - y te lo hace ver todo con la luz renovada de la Fe. Es como si te quitasen una venda de los ojos, y empezases a ver las cosas tal y como son en realidad, el cuadro completo. Hasta entonces, es como si hubiésemos estado ciegos, engañados por los falsos placebos del mal sendero...Es como si hubiésemos despertado y vuelto a nacer, como si viésemos la vida por primera vez, como si hubíesemos elegido la pastilla azul en Matrix.
Visiones de Fe que se rigen por la Palabra de Dios y que nunca la contradicen. La Palabra es la llama que ilumina nuestro candil en medio del oscuro sendero. El camino de conocimiento y sabiduría que se abre por medio de la Palabra, parece no tener Fin, pues nunca se ve el horizonte...Parece un camino infinito.
Entonces sucede todo un proceso de renovación en nuestra mente, que funciona como una especie de terapia cognitivo conductual, con la salvedad de que aquí los arreglos son de fondo, y la transformación/frutos afectan a todo nuestro ser. El problema se ataja de raíz, no como en otros sitios donde solo contemplan la mente y cortan la hierba para que esta vuelva a crecer...
La guía del espíritu nos ayuda a identificar nuestras dudas y preocupaciones, y nos da la salida dándonos luz donde antes había oscuridad. Así, poco a poco la luz se va adueñando de nuestra mente, y nuestro espíritu se va descontaminando.
Puedes sentir que tenías un vaso vacío y agujereado, y que día a día se va llenando de más y más sabiduría a medida que los agujeros se van tapando. Fortalece la Fe y nos colma de sabiduría mediante revelaciones.
Hasta que la Fe no es firme, los momentos de luz se intercalan con los de oscuridad, pero es a través de estos momentos precísamente que podemos fortalecer nuestra Fe. Al fin y al cabo la falta de Fe es como falta de afecto, y nuestro Padre nos nutrirá de Fe en base a como sea nuestro comportamientos en estos momentos de oscuridad.
También habrá momentos de tribulación, pero habrá que entender que son necesarios para nuestro crecimiento espiritual y tendremos que aprender a confiar en Dios para enfrentarlos con sabiduría. El espíritu nos dará la guía para saber enfrentar adecuadamente dichos momentos, y que nuestro sufrimiento pase por el filtro del amor para transformarse en alegría.
También te va corrigiendo viejos vicios adquiridos del mal sendero, como la tendencia a pensar mucho en uno mismo, etc...
Sobre todo te abre la mente al amor divino, y te hace comprender que la mejor manera que uno puede tener de agradar a Dios, es confiando en él plénamente y hacerle sentir que a su lado nos sentimos confiados y amparados cual niño que va de la mano con su padre. Al margen de nuestras buenas acciones, lo que más le gratifica a Dios es que tengamos esa actitud cristiana de ir por la vida con la plena confianza que da el saber que él está al volante y que no tenemos nada que temer, sino que podemos limitarnos a confiar en él y disfrutar del viaje. Ese es el objetivo que Dios quiere conseguir en nosotros cuando se pone al volante, y si le hacemos ver que no confiamos en su conducción, entonces se sentirá fracasado.
Pues esto es básicamente lo quería explicar: si tienes Fe y le pides a Dios que conduzca tu vida, entonces el espíritu de Dios que todos tenemos va a obrar a tu favor guiándote de una forma que se adapte a tí y a tus circunstancias. Al final del proceso, podrás llegar a ver sin una venda en los ojos y a pensar como Dios piensa. Él conducirá tu vida, y tú serás su vehículo para ayudarle a realizar su plan divino.
Saludos.
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He estado estudiando bastante sobre como el Espíritu puede obrar a nuestro favor cuando dejamos que nos guíe. Si ponemos en práctica lo que distintas personas nos aconsejan sobre la guía del espíritu de Dios, puede que mañana demos gracias.
Es un tema muy extenso, del que cada uno puede aprender mucho, pues la información es abundante.
De todo lo que leído y aprendido, a continuación hago un resumen de como esto se consigue, y como este proceso de transformación se sucede en nuestras vidas. Es una selección de lo que considero más importante.
Hay que tener en cuenta que el Espíritu gobierna la mente, así pues un espíritu contaminado se traduce en una mente contaminada y viceversa.
Somos templo del espíritu de Dios, pero el hombre que vive en el mal sendero lo mantiene cautivo y contaminado.
Solo es por medio de la Fe que podemos liberarlo para que conecte con Dios, nos conduzca por el buen sendero y obre a nuestro favor.
Cuando por medio de la Fe le pides a Dios que conduzca tu vida, y que se haga su voluntad, entonces comienza un proceso de guía espiritual hacia la verdad.
No consiste en quedarse quieto y esperar a que las cosas pasen, sino que requiere de un esfuerzo constante por nuestra parte para que las cosas se transformen.
Todo esto se traduce en un proceso que bien podría ser llamado "Terapia Divina", en donde el espíritu que llevamos dentro conecta con Dios mediante la Fé, y poco a poco se va descontaminando. Se va renovando la visión sobre la vida, y la mente se va abriendo a nuevos conocimientos mediante revelaciones. Al mismo tiempo, la Fe se va nutriendo y fortaleciendo día a día, para que esa conexión espiritual prevalezca.
Pero también ocurre que realmente sientes que vuelves a nacer, y desde el buen sendero o la nueva perspectiva, ves como eres realmente y como te afecta realmente el pecado. Descubres como es tu yo verdadero y cuan en consonancia está con los pensamientos de Dios.
Por otro lado, vas experimentando sucesos en tu vida cotidiana que por un lado fortalecen tu Fe, y por otro lado te ayudan a renovar tu perspectiva sobre las cosas de la vida; te ayuda a dejar atrás la vieja forma de pensar - llena de preocupaciones, dudas y temores - y te lo hace ver todo con la luz renovada de la Fe. Es como si te quitasen una venda de los ojos, y empezases a ver las cosas tal y como son en realidad, el cuadro completo. Hasta entonces, es como si hubiésemos estado ciegos, engañados por los falsos placebos del mal sendero...Es como si hubiésemos despertado y vuelto a nacer, como si viésemos la vida por primera vez, como si hubíesemos elegido la pastilla azul en Matrix.
Visiones de Fe que se rigen por la Palabra de Dios y que nunca la contradicen. La Palabra es la llama que ilumina nuestro candil en medio del oscuro sendero. El camino de conocimiento y sabiduría que se abre por medio de la Palabra, parece no tener Fin, pues nunca se ve el horizonte...Parece un camino infinito.
Entonces sucede todo un proceso de renovación en nuestra mente, que funciona como una especie de terapia cognitivo conductual, con la salvedad de que aquí los arreglos son de fondo, y la transformación/frutos afectan a todo nuestro ser. El problema se ataja de raíz, no como en otros sitios donde solo contemplan la mente y cortan la hierba para que esta vuelva a crecer...
La guía del espíritu nos ayuda a identificar nuestras dudas y preocupaciones, y nos da la salida dándonos luz donde antes había oscuridad. Así, poco a poco la luz se va adueñando de nuestra mente, y nuestro espíritu se va descontaminando.
Puedes sentir que tenías un vaso vacío y agujereado, y que día a día se va llenando de más y más sabiduría a medida que los agujeros se van tapando. Fortalece la Fe y nos colma de sabiduría mediante revelaciones.
Hasta que la Fe no es firme, los momentos de luz se intercalan con los de oscuridad, pero es a través de estos momentos precísamente que podemos fortalecer nuestra Fe. Al fin y al cabo la falta de Fe es como falta de afecto, y nuestro Padre nos nutrirá de Fe en base a como sea nuestro comportamientos en estos momentos de oscuridad.
También habrá momentos de tribulación, pero habrá que entender que son necesarios para nuestro crecimiento espiritual y tendremos que aprender a confiar en Dios para enfrentarlos con sabiduría. El espíritu nos dará la guía para saber enfrentar adecuadamente dichos momentos, y que nuestro sufrimiento pase por el filtro del amor para transformarse en alegría.
También te va corrigiendo viejos vicios adquiridos del mal sendero, como la tendencia a pensar mucho en uno mismo, etc...
Sobre todo te abre la mente al amor divino, y te hace comprender que la mejor manera que uno puede tener de agradar a Dios, es confiando en él plénamente y hacerle sentir que a su lado nos sentimos confiados y amparados cual niño que va de la mano con su padre. Al margen de nuestras buenas acciones, lo que más le gratifica a Dios es que tengamos esa actitud cristiana de ir por la vida con la plena confianza que da el saber que él está al volante y que no tenemos nada que temer, sino que podemos limitarnos a confiar en él y disfrutar del viaje. Ese es el objetivo que Dios quiere conseguir en nosotros cuando se pone al volante, y si le hacemos ver que no confiamos en su conducción, entonces se sentirá fracasado.
Pues esto es básicamente lo quería explicar: si tienes Fe y le pides a Dios que conduzca tu vida, entonces el espíritu de Dios que todos tenemos va a obrar a tu favor guiándote de una forma que se adapte a tí y a tus circunstancias. Al final del proceso, podrás llegar a ver sin una venda en los ojos y a pensar como Dios piensa. Él conducirá tu vida, y tú serás su vehículo para ayudarle a realizar su plan divino.
Saludos.
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