La integridad
¿Qué es la integridad?
La integridad es un concepto muy escaso en los días de hoy. Debe ser una de las virtudes más importantes para el cristiano. El asunto es entender que por la falta de dirección espiritual en nuestros días, esta virtud es una de las menos comprendidas. Muy pocas personas la viven. Vivir sin ella es estar en camino de corrupción pues el ser íntegro es el puente hacia la santidad.
La palabra “integridad” se encuentra principalmente en el Antiguo Testamento. Significa “ser completo, perfecto, terminado”. También puede significar “firmeza moral y ética”. En el Castellano, viene de “íntegro”, que significa “algo que tiene todas sus partes, honrado, recto, desinteresado”. Otros sinónimos que ayudan a comprender este concepto son “pureza, virginidad, incorrupción, e indivisibilidad”.
El testimonio histórico de los patriacas, los profetas y apóstoles, nos puede mostrar en forma práctica los aspectos de una vida “íntegra” en el diario vivir.
La razón principal que dio inicio al movimiento de la “prosperidad” fue la falta de integridad en las vidas de ciertos líderes religiosos. La hipocresía que se puede observar en ellos no es fácil de discernir, porque utilizan la palabra de Dios con un pueblo ignorante de las Escrituras, despertando el afán de una ganancia meramente económica, para lo cual se utiliza y malversa el evangelio.
Pero la integridad es un fruto cuyo exterior refleja el interior de las personas sin ninguna duda. La práctica de la honestidad, la simplicidad en el hablar y en el vestirse, en el trato con todos los hombres, debe ser lo que tiene que hablarnos. La integridad es una virtud que en el discípulo debe estar delante de Dios y de los hombres.
SALMO 37
35 Vi yo al impío sumamente enaltecido,
Y que se extendía como laurel verde.
36 Pero él pasó, y he aquí ya no estaba;
Lo busqué, y no fue hallado.
37 Considera al íntegro, y mira al justo;
Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.
38 Mas los transgresores serán todos a una destruidos;
La posteridad de los impíos será extinguida.
39 Pero la salvación de los justos es de Jehová,
Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.
40 Jehová los ayudará y los librará;
Los libertará de los impíos, y los salvará,
Por cuanto en él esperaron.
Deseo fervientemente, que estas palabras te conmuevan en lo mas íntimo, que sacudan y remuevan de tí, los vestigios de la malignidad de este tiempo malo y perverso.
Dios te aumente y bendiga
¿Qué es la integridad?
La integridad es un concepto muy escaso en los días de hoy. Debe ser una de las virtudes más importantes para el cristiano. El asunto es entender que por la falta de dirección espiritual en nuestros días, esta virtud es una de las menos comprendidas. Muy pocas personas la viven. Vivir sin ella es estar en camino de corrupción pues el ser íntegro es el puente hacia la santidad.
La palabra “integridad” se encuentra principalmente en el Antiguo Testamento. Significa “ser completo, perfecto, terminado”. También puede significar “firmeza moral y ética”. En el Castellano, viene de “íntegro”, que significa “algo que tiene todas sus partes, honrado, recto, desinteresado”. Otros sinónimos que ayudan a comprender este concepto son “pureza, virginidad, incorrupción, e indivisibilidad”.
El testimonio histórico de los patriacas, los profetas y apóstoles, nos puede mostrar en forma práctica los aspectos de una vida “íntegra” en el diario vivir.
La razón principal que dio inicio al movimiento de la “prosperidad” fue la falta de integridad en las vidas de ciertos líderes religiosos. La hipocresía que se puede observar en ellos no es fácil de discernir, porque utilizan la palabra de Dios con un pueblo ignorante de las Escrituras, despertando el afán de una ganancia meramente económica, para lo cual se utiliza y malversa el evangelio.
Pero la integridad es un fruto cuyo exterior refleja el interior de las personas sin ninguna duda. La práctica de la honestidad, la simplicidad en el hablar y en el vestirse, en el trato con todos los hombres, debe ser lo que tiene que hablarnos. La integridad es una virtud que en el discípulo debe estar delante de Dios y de los hombres.
SALMO 37
35 Vi yo al impío sumamente enaltecido,
Y que se extendía como laurel verde.
36 Pero él pasó, y he aquí ya no estaba;
Lo busqué, y no fue hallado.
37 Considera al íntegro, y mira al justo;
Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.
38 Mas los transgresores serán todos a una destruidos;
La posteridad de los impíos será extinguida.
39 Pero la salvación de los justos es de Jehová,
Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.
40 Jehová los ayudará y los librará;
Los libertará de los impíos, y los salvará,
Por cuanto en él esperaron.
Deseo fervientemente, que estas palabras te conmuevan en lo mas íntimo, que sacudan y remuevan de tí, los vestigios de la malignidad de este tiempo malo y perverso.
Dios te aumente y bendiga