El cerebro es materia y es el vehículo para que la mente funcione. La mente sin el cerebro no trabaja. El cerebro está compuesto por millones de neuronas, capaces de sostener pensamientos. Cuando pensamos algo una y otra vez, se va fijando en la mente y es entonces la memoria.
Lo mismo pasa con el espíritu y el cuerpo. La Biblia dice; "el cuerpo sin el espíritu está muerto". El espíritu es aquel soplo vital que Dios insufló em la nariz de Adán, lo que hizo que aquel cuerpo inerte tomara vida. El cuerpo es polvo, tierra, barro. Necesita del soplo de vida para poder moverse. De ahí que Génesis 2:7 pone que, al unirse el soplo con el cuerpo de tierra, apatreció el ALMA, lo que equivale a ser o persona.
Cuando el salmista dice: "mi alma tiene ser de Dios..." es decir: "mi ser, mi persona mi yo tiene sed de Dios". El alma, pues, es el ser completo. Al morir el humano, es el espíritu el que se desprende y va a Dios (Eclesiastés 12;7). El concepto ALMA, sencillamente, desaparece. Pero el espíritu que va a Dios, tanto de buenos como de malos, es apenas un recuerdo en la mente sobrenatural de Dios. En la resurrección, esa idea del ser volverá a la vida y se reunirán de nuevo el espíritu y el cuerpo para hacer de nuevo el alma viviente.
Mira, Sisepuede, esto que he escrito lo parí yo. No es de Ellen White. Deja a esa señora descansar en paz. Te nutriste de los escritois de ella para ahora vilipendiarla. Dios te perdone.