Tanto católicos, como cristianos en general, se creen "el ombligo del mundo". Entiéndase por ombligo, o por pupo del mundo, como decimos donde yo vivo, "el creerse el centro del mundo", el único y el reverente, quien solo posee la verdad, y es principio y esencia de todo.
La religión cristiana en una época fue el único culto que existía en la Europa de la edad media, pero cuando los europeos salieron a descubrir al mundo que hoy tenemos, se encontraron más pueblos y civilizaciones con diversidad de creencias. Pero no así el cristiano se sintió como "uno más entre pares", sino como uno que debe someter a sus pares.
Yo creo que cada quién se puede sentir satisfecho en su verdad, "en pensar que está en la verdad", pero desde un punto de vista realista, cuando el cristianismo era la única religión en Europa, antes religiones como el budismo y el hinduismo ya existían ¿Y desde ese mismo punto de vista práctico, si el cristiano se quiere sentir ese ombligo del mundo, por qué aquellos no podrían hacer lo mismo?
Pues así como los cristianos, budistas e hinduistas pueden tener el mismo derecho a creerse la religión universal, aunque desde nuestra perspectiva eso sea algo inconcebible.
Yo creo que algo hay que valorar, y es el respeto por sobre todo, y el considerar que "el cristiano en el mundo es uno entre sus pares", y eso considerarlo desde el punto de vista más realista, independientemente de lo que como sujetos o como comunidad tengamos en consideración de nuestra fe. Es renunciar al podio de las religiones, y es a insertarse como una más entre muchas. Hay que aprender a separar lo que yo crea de lo que nuestra realidad nos presenta. Es dejar de seguir creyéndonos el ombligo del mundo, y dedicarnos a evangelizar como Cristo nos ha enseñado, como misioneros, incluso como errantes del mundo, porque así lo fuimos en los primeros siglos de la cristiandad en medio del imperio.
Sea Cristo el Señor para mi fe, pero que ello no sea motivo de engordar el ego de mi religión, y de salir a comportarme como los paganos, aplastando con todo lo deriva de esa vanidad, con intolerancia, orgullo y hasta soberbia, denunciando y persiguiendo, y hasta condenando a las demás religiones.
Predicad con la verdad y con el amor, no con el odio y la soberbia, no con la espada y el evangelio de un falso dios que se ha infiltrado en nuestra fe.
Salu2
La religión cristiana en una época fue el único culto que existía en la Europa de la edad media, pero cuando los europeos salieron a descubrir al mundo que hoy tenemos, se encontraron más pueblos y civilizaciones con diversidad de creencias. Pero no así el cristiano se sintió como "uno más entre pares", sino como uno que debe someter a sus pares.
Yo creo que cada quién se puede sentir satisfecho en su verdad, "en pensar que está en la verdad", pero desde un punto de vista realista, cuando el cristianismo era la única religión en Europa, antes religiones como el budismo y el hinduismo ya existían ¿Y desde ese mismo punto de vista práctico, si el cristiano se quiere sentir ese ombligo del mundo, por qué aquellos no podrían hacer lo mismo?
Pues así como los cristianos, budistas e hinduistas pueden tener el mismo derecho a creerse la religión universal, aunque desde nuestra perspectiva eso sea algo inconcebible.
Yo creo que algo hay que valorar, y es el respeto por sobre todo, y el considerar que "el cristiano en el mundo es uno entre sus pares", y eso considerarlo desde el punto de vista más realista, independientemente de lo que como sujetos o como comunidad tengamos en consideración de nuestra fe. Es renunciar al podio de las religiones, y es a insertarse como una más entre muchas. Hay que aprender a separar lo que yo crea de lo que nuestra realidad nos presenta. Es dejar de seguir creyéndonos el ombligo del mundo, y dedicarnos a evangelizar como Cristo nos ha enseñado, como misioneros, incluso como errantes del mundo, porque así lo fuimos en los primeros siglos de la cristiandad en medio del imperio.
Sea Cristo el Señor para mi fe, pero que ello no sea motivo de engordar el ego de mi religión, y de salir a comportarme como los paganos, aplastando con todo lo deriva de esa vanidad, con intolerancia, orgullo y hasta soberbia, denunciando y persiguiendo, y hasta condenando a las demás religiones.
Predicad con la verdad y con el amor, no con el odio y la soberbia, no con la espada y el evangelio de un falso dios que se ha infiltrado en nuestra fe.
Salu2