Sencillamente porque solos no podemos obedecer a Dios. Solamente si le pedimos ayuda a Dios podemos cumplir sus mandatos (Judas 24)... Pero ¿Còmo?.
No cabe duda que los hijos nuestros nos aman, sin embargo no siempre obedecen. Algo parecido hacemos con Dios nosotros como hijos. ¿Por què?...
Si, estoy de acuerdo!
En casa implementè una tabla con deberes para mis hijos y para mì, cosas sencillas... Llegamos a ese punto: poner por escrito lo que yo consideraba que era necesario y justo que hiciera cada uno para poder vivir en armonìa sin que ninguno (incluìda yo) pasara por encima de la integridad del otro y "obligarnos" a ser considerados unos con otros...
Sin embargo, ellos cumplìan a regañadientes, limitandose (exageradamente) a cumplir tan solo con lo estipulado llegando al colmo de la ridiculez.
Un dìa les dije: "Escribì estas tareas porque de ustedes nunca naciò ayudarme a mì o ayudar al equipo, que se supone que somos, y aùn escritas, visibles (para que no haya duda de què es necesario hacer) intentan saltarse las reglas y cuando cumplen lo hacen con pesar y restringièndose a lo estrictamente establecido allì!! Yo hubiera querido que todo esto se hiciera por su propia voluntad, por el peso del amor entre nosotros!"
Oh sopresa! Fue una revelaciòn!!!!.....
Dios "tuvo" que poner por escrito todo aquèllo que no hubiera sido necesario establecer como ley obligatoria si el pueblo hubiera practicado el verdadero amor hacia Èl y hacia su pròjimo. Pero la dureza de los corazones hizo necesario ponerlo por escrito y penalizar su incumplimiento.
Al enviar a su Hijo, la verdadera fe, que no es màs que amor verdadero, hace "nacer" en el corazòn fuerza y en el entendimiento claridad para poner por obra y por voluntad propia ese amor recibido: Que escuchamos y leemos en la Palabra de Dios.
Por eso Jesùs resumiò la Ley en dos mandamientos: Amor a Dios y amor al pròjimo.
La Ley està tatuada en nuestros corazones y mentes (ya no esta impuesta) y aunque los "gustos" e "inclinaciones" de nuestra carne siguen ahì, el regalo de Dios: El Espìritu Santo renueva nuestro ser interior para fortalecernos en nuestras debilidades!
Por eso al que vive la fe, se le exime de la Ley! Uno mismo es Ley!!
Amada hermana Luquitas. Recibe mis saludos, mi amor y mis bendiciones.
MUY BUEN TEMA, AMADA HERMANA. ¡TE FELICITO!
El problema de la obediencia, amada hermana, tanto a Dios como en todo orden de cosas, es por falta de CONSCIENCIA. Todo el descalabro que ocurre en el mundo: los abusos de poder, la tiranía, la crueldad, las injusticias. el desorden, la delincuencia, la maldad, etc; solo es por falta de consciencia. La falta de consciencia ha hecho que nuestras vidas sean lo que son y no lo que deberían ser. La falta de consciencia tiene al planeta sumido en la oscuridad, con una capa de ozono muy deteriorada por la cual viene tanto descalabro. La falta de consciencia ha hecho que no quede un solo alimento que no esté contaminado. La falta de consciencia es la que ha permitido el calentamiento global llevando un pésimo comportamiento al emitir tanto dioxido de carbono. No creo que sea necesario continuar ¿no?. Como puedes ver, amada hermana, todo lo malo, todo lo dañino, todo lo que nos hace sufrir, lo que nos enferma, lo que nos mata, proviene de nosotros mismos, de nuestra falta de consciencia. Y siempre de todo el mal que vivimos o que recibimos, estamos culpando a Dios.
Veamos como ejemplo lo que misma has escrito. El orden que has querido imponer en tu hogar es muy bueno y habla muy bien de ti. Le has hablado a tus hijos, les has dado tareas, les has escrito las minutas correspondientes y...¿Y?. Tus hijos son inteligentes y capatan lo que escuchan, lo que ven y lo que leen. Todos hacemos eso. Nos formamos, nos educamos, somos guiados, nos hacemos adultos, creemos saber todo lo necesario para endrentarnos a la vida adulta Y...¿Y? ...¿qué sucede?...¿por que no sucede lo que esperamos, lo que pretendemos o lo que queremos?. Nada más que por falta de consciencia.
Tus hijos te aman y ven como trabajas y te sacrificas por ellos y eso para ellos es algo "normal". Tal vez en sus corazones no quiesieran hacerte pasar malos ratos, ni que sufras ni que te sacrifiques tanto. Esos son sus deseos, pero mientras NO tomen consciencia, solo será un buen deseo. Y mientras todos nosotros no tomemos consciencia del daño que estamos causando a nosotros mismos y al planeta, las cosas no cambiarán. Lo mismo sucede con Dios.
A Dios, lo amamos, por lo que cumplimos con lo pedido por su Hijo:"amar a Dios y al prójimo", pero...¿le amamos realmente?. Creo que no, amad hermana, y con esto no quiero tirarme el foro encima ¿no?. Ya escribí sobre el amor, la tolerancia, la comprensión y el conocimiento. Puedes leerlo (si es que no lo has hecho), en "Buscadores de la Verdad". Leemos las escituras, las aprendemos de memoria pero generalmente las usamos como armas de combate, solo para demostrar cuanto sabemos, que nuestro saber es superior al interlocutor y que mi Fe, mi amor y mi obediencia a Dios, ES LA VERDADERA. y no pensamos que es todo lo contrario. Solo cuando tomemos consciencia que somos Uno con el Padre, y UNO con toda la humanidad, podremos tratarnos con respeto, nos comprenderemos los unos a los otros, nos toleraremos y nos amaremos. Y ahí si...seremos obedientes a Dios, porque haremos SU VOLUNTAD en forma cosnciente. Entonces no diremos: "Padre que se haga tu voluntad y NO la mía", sino que diremos: "Padre. MI voluntad, es que se haga Tú, voluntad".
De todo esto podemos comprender que no basta formar, ni educar, ni guiar. No basta leer, no basta conocer. hay que razonar, meditar, discernir y buscar la comprensión, para así hacer carne lo aprendido y solo siendo carne pasará a ser nuestro alimento, alimento que nos nutre (nos hace conscientes), y así con una nutrición rica en sapiencia, nos permitiremos el garn cambio: primero en nosotros mismos porque cambiando nosotros, podremos cambiar al mundo.
Conocer la ley es una cosa. Tomar consciencia de ella, es otra cosa muy distinta.
Con amor: juengofe
YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.
Personalmente, y hoy en dia, el obedecer a Dios es para mi lo mismo que obedecer a mi conciencia y a mi corazon. No obstante, y sabiendo que la experiencia obtenida en este foro es un grado, y aunque no seria necesario decirlo, prefiero comentar que, logicamente, ni mi obediencia es perfecta, ni nunca crei que lo pudiera llegar a ser en este mundo, y en esta vida que Dios me ha regalado.
Personalmente, y hoy en dia, el obedecer a Dios es para mi lo mismo que obedecer a mi conciencia y a mi corazon. No obstante, y sabiendo que la experiencia obtenida en este foro es un grado, y aunque no seria necesario decirlo, prefiero comentar que, logicamente, ni mi obediencia es perfecta, ni nunca crei que lo pudiera llegar a ser en este mundo, y en esta vida que Dios me ha regalado.
Estimado DT, aun nuestra consciencia por más justa que pensemos tenerla siempre esta inclinada al beneficio propio, debemos reconocer que no somos justos, si no Justificados, cuando a mí se me presenta el pecado en forma facil bien puedo rechazarlo en el nombre de Jesus, pero por que el E.S. es quien redarguye nuestros corazones, si el narcotraficante puede ejecutar a un rival y desollarlo sin concientizar no podemos decir que su naturaleza humana es distinta a la de nosotros, la diferencia es..¿Quien actua en nuestras consciencias y las redarguye?
Efectivamente y como decìa Pablo a los Romanos:" Porque sabemos que la ley es espiritual; pero yo soy carnal, vendido bajo pecado. Pues lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero; sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, eso hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí (esto es en mi carne) no mora el bien; pues el querer está en mí, pero el hacer el bien no. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que mora en mí. Hallo, pues, esta ley, que cuando quiero hacer el bien, el mal está en mí. Porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios; mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios por Jesucristo nuestro Señor: Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios; mas con la carne a la ley del pecado.
Y asì vivimos los cristianos de este mundo (hay otros que son marcianos jajaj)
Efectivamente y como decìa Pablo a los Romanos:" Porque sabemos que la ley es espiritual; pero yo soy carnal, vendido bajo pecado. Pues lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero; sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, eso hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí (esto es en mi carne) no mora el bien; pues el querer está en mí, pero el hacer el bien no. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que mora en mí. Hallo, pues, esta ley, que cuando quiero hacer el bien, el mal está en mí. Porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios; mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios por Jesucristo nuestro Señor: Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios; mas con la carne a la ley del pecado.
Y asì vivimos los cristianos de este mundo (hay otros que son marcianos jajaj)
Amada hermana Luquitas. Recibe mis saludos, mi amor y mis bendiciones.
Hablar de la consciencia, amada hermana, es un tema muy profundo que requiere no solo de un aporte sino de un buen dialogo donde entre a actuar la comprension, el razonamiento y el discernimiento. Y para que veas lo profundo que es este tema, veamos el mismo texo de Pablo que has citado en el cual se ve claramente que hay una gran carencia de consciencia de parte del apostol. Veamos:
Es un poco fuerte lo que vas a leer, pero te hago la siguiente pregunta. ¿Que denotas al leer este texto, amada hermana, un cinismo declarado o una falta de consciencia?
El hecho de ser "carnal" ¿justifica los malos actos?.Todos somos "carnales" aunque tambien tengamos la ley espiritual en nosotros. ¿Como sabe que hace lo que aborrece?. Si sabe lo que aborrece ¿por que lo hace?, ¿Por debilidad?, ¿por cobardia?...o ¿por falta de consciencia?. ¿Como puede un ser saber lo que es malo y hacerlo?, ¿y como puede saber que es lo malo?
Y si un ser hace lo que no quiere hacer ¿carece de voluntad?...¿de fuerza?...y ¿puede el pecado actuar por si solo?, No, ¿no es cierto?. El pacedo es mostrado por la voluntad de pecar, la accion de pecar, y...¿de donde viene esa accion de pecar?
Todo viene de la mente, por lo tanto la "carne" no es la pecadora, la pecadora es LA MENTE y es pecadora porque ¡CARECE DE CONSCIENCIA!
Quedo hasta aqui para que leas, medites, razones y emprendamos un dialogo interesante ¿te parece, amada hermana?
Con amor:junegofe
YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.
Me parece que Pablo tiene una guerra espiritual no ajena a cualquier otro ser humano conciente.
Al contrario de lo que tu opinas, me parece que esta reflexiòn es una de las màs honestas y racionales que he leìdo no solo en la BIblia.
Veràs, el pecado, como bien lo sabes no solo es lo que la ley subraya, el mismo JEsùs se los hizo notar a los fariseos varias veces. Es como el ejemplo que puse de mis hijos y el reglamento en casa. Asì que para donde quiera que volteamos hay oferta de pecado, yendo desde el màs sutil hasta el màs decarado. Obviamente la ley se ha encargado de señalar estos ùltimos pero porque son el colmo del egoìsmo (no pensar màs en Dios y en el pròjimo que en uno mismo).
Para mì, solo existe un pecado y ese es desviar nuestra atenciòn de Dios, esto nos darà como consecuencia lo que conocemos como pecado, pero que es tan solo la consecuencia de haber perdido contacto con Dios. Entonces si una persona que tiene una tendencia a la sexualidad ilìcita (sea cual sea) al perder su comuniòn con Dios comenzarà a caer en esa tentaciòn. El diablo no obliga a nadie a nada, no puede!, pero es muy hàbil para pasar por enfrente con una charola llena de "dulces tentaciones" del gusto de la persona...
Tambien sucede que la iniquidad o pecados ocultos (que son los peores porque son los que generan malas acciones) son convenientemente disfrazados por nuestras propias mentes para pasar desapercibidos: El egoìsmo o soberbia (que camuflamos como amor propio), la ambiciòn (que camuflamos con trabajo, diligencia y responsabilidad), la ira (que justificamos con justicia), etc., etc., que sin darnos cuenta salta (como leòn rugiente) en donde menos lo esperas.
A mì me pasa muy seguido y entonces mi conciencia educada por el Espìritu Santo me muestra mi error, aunque desgraciadamente casi siempre despuès de haberla regado!, y, algunas otras veces me detiene a tiempo antes de cometer una barbaridad (de injusticia, de rencor, de ira, etc.)...
.... continùo!!!!
Al contrario de lo que tu opinas, me parece que esta reflexiòn es una de las màs honestas y racionales que he leìdo no solo en la BIblia.
No digo que tu pienses que Pablo sea deshonesto sino como respuesta a tu pregunta.
A mì no me parece ni cinismo descarado sino honestidad pura y dura!; ni falta de conciencia, sino una racionalidad excepcional!
Es una decripiciòn perfecta de la naturaleza humana una vez que se ha espiritualizado. Por màs que intentemos ser obedientes, jamàs lo lograremos cabalmente porque es una especie de còdigo genètico el que nos induce a pecar deliberadamente o sin intenciòn.
Ahora mismo estoy pensando que la conciencia plena de la que hablamos tu y yo, es casi una quimera.... Es una conciencia sinergica entre mente, cuerpo y espìritu y es pràcticamente imposible conseguirla en esta dimensiòn.
Obedecer es un mecanismo parecido al de la fe que se debe ejercitar para que sea un estado permanente en nosotros, lo un estado conciente de alerta... Es un proceso...