Un recipiente no puede reunir una doble porción de algo igual en masa y sustancia. Esto mismo ocurre con nosotros: servir a dos señores nos mete en un serio problema porque, o servimos al que llamamos "nuestro Dios", o el enemigo controla nuestra voluntad.
Queda abierto el debate. Todos están invitados.
Queda abierto el debate. Todos están invitados.