Una de las mayores pruebas para los judíos del primer siglo d.c. para confirmar la mesianidad de Jesús, era que tenía que venir del linaje Real y sacerdotal y tanto María como José cumplían los requisitos....de eso no hay ninguna duda, y así lo entendieron todos los miles de judíos que se convirtieron en creyentes de Jesús en el siglo I d.c.
Por eso Mateo da el linaje Real de David y Lucas el linaje sacerdotal que proviene de Dios. (Lucas 3:38)
Shalom!
En realidad ese argumento siempre fue endeble en los debates apologéticos entre cristianos y judíos.
La idea de que Yeshua era hijo de Yosef (José) era poco aceptada, aunque era la idea convencional. Para los líderes religiosos judíos, en realidad, el padre biológico no era un albañil y carpintero llamado Yosef, sino una aventura que tuvo su madre, y luego, Yosef, que estaba comprometido con ella, aceptó el embrollo y se casó con ella, aceptando al hijo como propio. Siglos más tarde se popularizó la idea entre los religiosos judíos de que el tal padre biológico de Yeshua era, empero, un soldado romano llamado Patera. El pretexto para argumentar esto era la deformación de las palabras griegas utilizadas por Yeshua para referirse a su progenitor: Pater (Padre).
En sí, Miriam (María) era descendiente levita, hija del sacerdote Yoakim y de una mujer llamada Ana. Se dice que por cierta línea de ascendencia también era de la tribu de Yhudah (Judá). En cuanto a Yosef, efectivamente, se dice que también tenía ascendencia judía, y respecto de ellos dos, había una fuente biológica que llegaba hasta el propio David.
Respecto del "linaje sacerdotal que procede de Dios", en realidad no es mencionado por Lucas sino por el redactor de la carta a los Hebreos. Ahí se aborda un apartado que no se había tratado en otras cuestiones apologéticas y teológicas sobre el Mesías: su relación con la orden de los Melki-Tzedek. La orden aaronica de los levitas no guarda relación alguna con la orden de los Melki-Tzedek. El sacerdocio levita fue creado hace menos de 3.500 años, y dejó de funcionar en el año 67 d. C., cuando fue destruido el Segundo Templo de Yerushalaim. Se encargaba de asuntos limitados a los israelitas, con sus sacrificios rituales y algunos aspectos religiosos y espirituales. El origen de la orden de Melki-Tzedek se pierde en el tiempo, pero se puede rastrear el primer sacerdote humano que recibió este título en Ner, hermano de Naj (Noé). Aún así, se especula que antes de Ner, el propio hijo de Adam, Set, fuera el primer humano de la orden. Hasta entonces la orden de Melki-Tzedek no había estado en la Tierra.
El debate sobre si Yeshua era el mesías o no, nunca ha terminado, y tiene argumentos en contra y a favor. El problema estriba en la equivocación que existe en la mera idea de lo que significa 'Mesías'. Los judíos entienden Mesías como una cosa, los cristianos entienden Mesías como otra cosa, y Yeshua entendía Mesías como otra cosa. De ahí parten los errores conceptuales sobre dicho asunto. Para empezar, Yeshua no era ni cristiano ni judío. Si bien, su herencia genética era judía, pero su filosofía de la vida poco o nada tenía que ver con el judaísmo. Él simplemente mientras estuvo en Yhudeah cumplió a ojos de otros lo que correspondía con la Torah con el único fin dar buen ejemplo y evitarse enemigos en una sociedad tremendamente tradicional, consiguiendo también así que ciertas cosas dichas por los profetas coincidieran con lo que él hacía - pues los judíos querían ver pruebas en las Escrituras, más que en los propios hechos, por muy milagrosos que fuesen -.
La palabra 'Mesías' deriva del sonido hebreo 'Mashiaj' (ungido). Los griegos tradujeron Ungido a su idioma, que es 'Jristós', de donde vino el sonido 'Cristo'. Para la cultura hebrea, la concepción de Ungido se refiere a estar "untado con aceite de oliva". Aunque podría decirse "untar", en realidad sería un error de apreciación, ya que el propio término griego Jristós se refiere a algo traslúcido (Jristal, o cristalino) con aspecto ámbar o dorado (Jrísios), como es el caso del crisólito. Esto solo confirma que se trata de aceite, y siendo el habitual el de oliva en el Mediterráneo, de mayor peso al argumento, ya que es el aceite utilizado en todo asunto espiritual en el judaísmo.
Llegados a este punto, estar ungido era únicamente untarse con aceite de oliva, lo cual nada tiene que ver con misticismos o cuestiones religiosas o sectarias. No obstante, en la cultura israelita, se ungía a personas de gran dignidad. Era la forma de materializar la idea del aura (palabra que, dicho sea de paso, deriva del latín, áurea, de donde pasó también a 'aureola', pero cuyo origen prístino es persa, donde quiere decir, "divino"). Así, la iconografía o percepción de alguien santo o puro que años después se retrataba como alguien con un halo sobre la cabeza - o un nimbo, como lo hacían ya otras culturas orientales para representar a sus dioses o maestros - se utilizó para resaltar el carácter de la dignidad o glorificación hacia alguien. De ahí que sacerdotes, reyes, profetas, apóstoles y otros personajes históricos fueron "ungidos", fuese literal (con aceite de oliva) o psíquicamente (por el Espíritu Santo).
Entonces, ¿qué significa ser el Ungido? David llamaba siempre al rey Shaul, "ha.mashiaj IHVH" (el ungido de Iaheveh, o el mesías de Iaheveh). Solo hubo 3 reyes en el Israel unido, pero solo dos que fueron, tanto judíos, como completos unificadores del reino. Uno de ellos, Shlomo (Salomón), fue además el único que trajo paz, y que además levantó el templo para su dios. El "hijo de David" fue Shlomo. Se dijo del mesías que sería "príncipe de paz", tal como el nombre de Shlomo (pacífico), del vocablo Shiló, o Shiloah. Sin embargo, aún cuando Shlomo creyó que él era el elegido, quedó patente que no fue así por diversas razones. El Elegido que esperaban coincidía con las remotas profecías del santo Janoj (Enoc). Más adelante otras profecías aparecieron por el mundo, incluidas las del profeta persa Zaratustra (Zoroastro), sobre un niño que nacería y cuyo advenimiento sería precedido de una inusual estrella en occidente, y que sería el Rey Elegido por Ahura Mazda (el Dios Soberano). Luego vinieron más profecías, como la de Mashah (Moisés), advirtiendo antes de su muerte que Elohim les enviaría otro profeta, como él, de entre su pueblo, lo cual se interpretó que era una referencia a un profeta especial, por encima de los otros profetas. Los judíos no entendieron, sino mucho después, que el tal profeta y el ungido (mesías, rey) eran, ergo, la misma persona. Ya Yakob (Jacob) había dicho a sus hijos que habría un legislador (ley) y un cetro (mando) que aparecerían, y que serían quitados. La futura ley del Sinaí y el reino de Yhudah (el primer Pacto) serían quitados por el Enviado (Shelih, Shiloh) y Pacífico (Shiló, Shlomé), pues eran aspectos para un tiempo, una sociedad y un contexto y circunstancias. Entonces vendría otro Pacto (el del Espíritu Santo).
Según la lectura de profetas desde Daud, pasando por Ishaiahu hasta Daniel, se interpretó que vendría otro rey definitivo a Israel, y él pondría nuevos límites territoriales, nuevas leyes y un reino milenial. Si eso se ajusta a la historia de Yeshua durante el imperio romano, claramente no coincide. Por eso la idea de que Yeshua fuera ese Mesías fue ampliamente refutada desde entonces y ha tenido poca cabida en el judaísmo. Que Yeshua hiciese milagros, sanase y enseñase amor y perdón solamente lo sitúa para muchos judíos en el rango de los profetas de Dios enviados al mundo, pero no que fuera el Mesías-Rey que vendría a liberar a Israel de sus enemigos, especialmente de los asirios, como dijo Ishaiahu (Isaías). Por ello, el argumento sólo tiene valor si se sostiene que Yeshua será el futuro Mesías de Israel, ya que en ese contexto sí podría encajar. Por ello hay dos ideas de mesías, uno como Mesías Ben Iosef (el del amor y la paz) y Mesías Ben Daud (como guerrero libertador y restaurador de Israel) en la teología judía, nuevamente descartando que ambos fuesen la misma figura.
Hay mucho más para decir (como abordo ampliamente en mi obra 'El Misterio del Mesías'), pero el punto debería centrarse en lo que en sí mismo significa mesías. Los cristianos recibieron el apodo de 'cristianos' por varias razones: eran seguidores del "Cristo", y se creían santos (jristiano = transparente, puro), o sea, untados del Espíritu Divino, o sea, ungidos - que por burla dio nacimiento al término francés "creté" (creyente), que pasó al castellano como "cretino" (que se las cree) -. Sí, cristiano realmente significa 'ungido'. Tal como explica el apóstol Felipe, la denominación es apropiada, ya que no solo designa a los que imitan en todo al Cristo-Ungido llamado Yeshua, sino los que son cristo-ungidos para sí mismos. Esto es porque Cristo no es una persona sino un estado de conciencia. Por ello dijo Polos (Pablo), que en efecto hemos de alcanzar aquello para lo cual fuimos llamados, que es la completa y plena (plenitud y completitud) Mente de Cristo. No se refería al cerebro de Jesús de Nazaret, sino al estado de unción que es llamado 'Iluminación' por los orientales, o 'Resurrección' por el cristianismo. Esa resurrección no es revivir la carne, sino hacer despertar el espíritu por medio de la conciencia, o 'Despertar de la Conciencia', como otros gustan en llamarlo. La idea es correcta en el ámbito que sea que se desee evaluar. El universo material - llamado Mundo - no es real; solo el Espíritu (Dios) es real. Estamos en un universo ilusorio que en efecto es un Sueño, llamado en sánscrito 'Maya'. Maya quiere decir "velo", y el motivo por el cual hubiese un "velo" en la entrada del Kodesh ha.Kodashim (Santo de los Santos), que fue necesario que se rasgase, pues por el Espíritu Santo ahora nosotros mismos podemos llegar al estado búdico. Cruzar ese velo es despertar del sueño de la proyección. A eso se refería Sakiamuni cuando dijo, "estoy despierto". Es lo mismo que dijo Hermes a su hijo Tat...
"- ¿Qué puedo decirte, hijito? No puedo decirte otra cosa sino que habiendo yo mismo contemplado una visión inmaterial, por la misericordia de Dios, salí de mí mismo y entré en un cuerpo inmortal,
y ya no soy el de antes, pero he nacido en la inteligencia.
Esta experiencia no se puede enseñar ni ver con este elemento material con que vemos aquí: por eso ya no me preocupo por aquella forma compuesta que fue la mía: ya no tengo color, ni toco las cosas, ni percibo el espacio, soy un extraño a todo esto.
Me estás viendo ahora con los ojos, hijito mío, pero por más que me estés mirando y me observes no te darás cuenta de lo que soy realmente. No es con esos ojos que se me ve ahora, hijito."
(Corpus Hermeticum, Tratado XIII, 3)