NO RECIBIMOS , PORQUE PEDIMOS MAL .



jlk

Miembro senior
6 Diciembre 2009
858
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Santiago 4:2-3 . .... No consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios; y si se lo piden, no lo reciben porque lo piden mal... .


Es cierto que en ocasiones pedimos algo a Dios y no recibimos aun estando en una actitud de vida correcta . Esto se debe a que no siempre es el momento oportuno para concederlo , o bien Dios no lo cree en su justicia concederlo , pero sabemos que su decisión siempre es para nuestro bien . Pero lo mas importante es que Dios nos tenga en cuenta y nos escuche con atención cuando nos acercamos en oración .

En la mayoría de casos Dios no contesta ni presta atención porque no tenemos una vida comprometida con el y su evangelio . Cuando pedimos oración para que Dios intervenga en nuestras necesidades y problemas , es de capital importancia saber como está nuestra vida delante de El .Se pide oración por muchos motivos pero hay que tener presente que la persona tiene que tener un compromiso serio con Dios para que El le escuche y se ponga ha trabajar en su favor .

Hay quien se acerca a Dios solo por tener una opción mas para que influya en su bien y así conseguir sus propósitos , y lo hacen como si se acercaran ha algún tipo de amuleto o formula para tener suerte , esto lo suelen hacer los no convertidos . La forma de vida de estas personas esta guiada por ellos mismos .Hay quien se acerca a Dios cuando las cosas se tuercen , y es entonces cuando ponen mas atención ha su vida espiritual , esto lo suelen hacer la mayoría de "Conversos de palabra " , son los llamados " Tibios " . La vida de estas personas están guiadas según su conveniencia , es decir , solo se enmiendan por un tiempo para que Dios en este periodo les resuelva el problema para que luego poco a poco vivir según convenga .

Y hay otros que se acercan ha Dios como lo hacen todos los días rogando y pidiendo por su vida y por la de los demás , la vida de estas personas esta siempre sujeta a la voluntad de Dios y de su palabra , no dependiendo de las circunstancias de la vida .


El no creyente tiene que saber que solo en Jesús hay salvación y vida eterna , y si quiere el favor y la misericordia de Dios tiene que tomar una decisión drástica de cambio de mentalidad y modo de vida en un genuino arrepentimiento . Es entonces cuando Dios empezará ha tomar el control de sus problemas y poner todo en orden , su vida interior , quitando todo lo carnal , como así su vida exterior , solucionando en su justicia los problemas con los que la persona se presento a El , todo ello a su tiempo , y esto requiere mucha paciencia en el individuo , que afirmará su fe .


El creyente también tiene que saber que con un compromiso tibio no va ha ningún lado y con esta postura solo tendrá dificultades y tropezones en su vida espiritual , afectando también su vida natural . Cada día nos debatimos con nuestra vieja naturaleza , pues esta no ha desaparecido , con la tibieza estamos fortaleciendo nuestra antigua naturaleza y despertando las antiguas pasiones que nos tenían atados . Tengamos en cuenta algunas cosas que aprendí un día . 1) Mientras esta naturaleza este alimentada y lleve ventaja , nuestras oraciones serán siempre entorpecidas .

2) No podemos acercarnos a la presencia de Dios contaminados por el pecado . Debemos confesarlos y pedirle que nos perdone .

3) Si llevamos una vida comprometida con Dios el Espíritu Santo hará morada en nosotros , así venceremos a las tentaciones y viviremos de acuerdo a su voluntad

4) Dios guardará y guiará nuestros pasos . De esta manera sabremos siempre de alguna manera lo que hay que hacer , siempre es mejor los planes de Dios que hacer planes según nos parece a nosotros .

5) Todo lo que le pidamos ha Dios tiene que ser con una actitud de siervo , con un corazón dispuesto a hacer cualquier cosa que nos pida .

Si oramos con una actitud correcta , recibiremos respuestas que nunca imaginamos .


Jose Lopez Cayuela / JLK


www.facebook.com/jose.lopezcayuela
 

Juan Ruiz

Miembro senior
20 Junio 2020
425
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Las peticiones tienen que ser conforme a la voluntad de Dios.