Nacidos en hogar Cristiano

igorcb

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28 Diciembre 2000
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Nacidos en hogar Cristiano
Existe un prejucio en muchos sectores evangélicos hacia los niños nacidos en hogares cristianos y especialmente hacia los hijos de los pastores o ministros. Se cree generalmente que los hijos de los hijos de los líderes son rebeldes, apáticos hacia las cosas de Dios o hipócritas. Es habitual escuchar historias de cómo hijos de grandes ministros de Dios después de ser educados dentro de una iglesia se van al mundo y algunos vuelven a los caminos del Señor, pero otros lamentablemente mueren en Egipto.
Preciosos siervos del Señor tienen hijos y hasta esposas que abandonan los caminos de la fe y por supuesto estas noticias venden más y se amplifica su sensacionalismo con el fin de desalentar al cristiano comprometido y de alejar de las congregaciones al inconverso.
Yo quisiera reescribir la historia. Tengo dos hijos pequeños y mi mayor anhelo es que no se aparten de los caminos del Señor, no sólo cuando sean mayores sino nunca en sus vidas. Quiero conocer a través de este tema las historias de matrimonios cristianos que hayan podido criar sus hijos dentro de una iglesia y que estos no hayan sucumbido ante la tentación de in a gustar de Egipto.
No me conformo con sencillamente sentarme a esperar a ver qué pasa, a ver si da buen resultado lo que estoy haciendo, quiero aprender de las mejores prácticas, aprender de los éxitos de los demás y también de sus desaciertos, pero más de los que han logrado éxito, porque no quisiera que este tema se convierta en uno más de los que difaman a los pastores y sus familias así que si alguien quiere compartir una experiencia negativa que sea una que le toca personalmente y no una del estilo ‘…dicen que el hijo de fulano es un tal por cual…’
Quiero saber qué debo hacer ¿Cómo se cuando estoy siendo demasiado autoritario? ¿Cómo se cuando estoy siendo muy complaciente?
Estoy seguro que hay muchos como yo que desean aprender.
 
Re: Nacidos en hogar Cristiano

Estimado Igor

Discúlpame lo extenso, pero... tu estas pidiendo "experiencias"... jeje..

No existen reglas definidas para educar a nuestros hijos en el camino del Señor, sino, como lo más importante, enseñarles la Palabra de Dios.
En cuanto a lo que hemos de enseñarles, existen tantas interpretaciones, algunas antojadizas, otra acomodadas, maliciosas, sinceras, etc. etc. que, más bien, para no errar, lo mejor es clamar a Dios por nuestros hijos, orar incesantemente por ellos, colocándolos bajo el amparo y cuidado de Dios,… No que a Dios le constituyamos en niñero de nuestros hijos, sino en protector, guiador, aunque nuestros hijos todavía nada sepan o entiendan.

La responsabilidad del camino correcto de ellos, en sus primeros años, recae cien por ciento en nosotros los padres;… y creo que nuestros interés en ser los padres ideales para ellos, nos permite caminar confiados y tranquilos delante de Dios, aunque no hayamos sido los padres “perfectos”. Es decir, si tenemos el íntimo deseo de ser lo mejor para nuestros hijos, eso nos llevará a hacer las cosas siempre de la mejor manera… que podamos concebir.

Debo decirte que tengo seis hijos, todos mayores, cinco casados y una sola hija, la menor, soltera. En muchas ocasiones me he planteado si los crié bien o mal, si cometí excesos o no… pero… aunque fui extremadamente celoso con ellos, y no les permití nada que yo creía poder dañarles, especialmente alguna relación con el mundo; .. también… en más de alguna ocasión las propias palabras de ellos, me han dado tranquilidad y descanso, ya que a pesar de todo, lo hice bien… muchas veces ellos me han agradecido y han dado testimonio por ese celo extremo que les permitió ser guardados de la influencia del mundo sobre ellos.

TODOS ellos, a pesar de llevar el estigma de ser “hijos de pastores”; … están dentro del evangelio, son temerosos de Dios, le buscan y le sirven,... como ellos vieron que lo hicimos nosotros sus padres. Todos ellos tienen ya su propia vida, deciden por sí mismos, pero ninguno de ellos se ha apartado nunca de los caminos del Señor, nacieron y crecieron dentro del evangelio, y allí persisten hasta hoy y reconocen el privilegio de haber nacido en el evangelio y vivirlo;… es decir, saben que es el camino correcto, y el mejor de todos.

Sin embargo como todos los jóvenes, llega el momento en que ellos, querámoslo o no, deben involucrarse con el mundo, (ir al colegio, las amistades, el trabajo etc.) y nosotros (yo y mi esposa) no podíamos sino orar, orar, orar, orar… incansablemente por ellos;… si alguna vez en nuestras vidas hemos orado mucho, fue cuando ellos eran pequeños y fueron creciendo y enfrentándose no solo al mundo, sino, como te decía, al estigma de ser “hijos de pastores” que es manipulado y ejercido, tristemente, por propios hermanos en Cristo, no todos, pero una gran parte de ellos esgrimen este argumento, por supuesto sin fundamento sólido, porque lo mismo que se les exige a los hijos de los pastores, se les exige también a cualquier hijo de hermano;… no son los hijos de pastores adultos en miniatura, como esperan de ellos algunos hermanos de la congregación, sino, son iguales a sus hijos. ¿Se puede pedir o esperar de los hijos de los pastores, más de lo que se exige a otros padres de la congregación? No, en ninguna manera, todos los hijos, son especial tesoro, y tanto los hijos de pastores como de los hermanos, necesitan del mismo cuidado y tiene los mismos errores, virtudes y cualidades. No son diferentes, todos son hijos. Los "hijos de pastores" no nacen dotados de un temple especial, son iguales a todos.

Cuando te digo estimado Igor que por nuestros hijos orábamos bastante, no es una exageración, vivíamos orando por ellos, y por supuesto por su obra, por nosotros, la hermandad etc. etc. Y creo sinceramente que la oración, fue más que cualquier enseñanza que nosotros procurábamos darles; la oración, incesante oración, los puso siempre bajo la cobertura divina, bajo el cuidado, el amparo, la dirección de Dios; … y eso, como te digo, sirvió más que cualquier otro método, programa o establecidas enseñanzas y rígidos parámetros para educarles… la oración es el mejor método, más que cualquier otro.

Su Palabra no miente cuando dice: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en caminos de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; antes en la Ley de Jehová está su delicia, y en su Ley medita de día y de noche” (Salmo 1:1,2) El concepto de que “los hijos deben conocer el mundo”, o… “tarde o temprano todos los hijos llegarán a conocer el mundo”, es una falacia; si no creemos a la Palabra de Dios, ¿en que creemos entonces?
Es absolutamente posible, que los hijos, nazcan dentro del evangelio y se conserven siempre sin conocer el mundo y sin participar de las cosas que son del mundo;… Dios ha dicho que es posible… lo importante es creer en esta enseñanza y… dedicar un buen tiempo a instruirles en el camino que deben tomar: “Instruye al niño en su carrera y… aun cuando fuere viejo no se apartará de ella” (Prov. 22:6)

El tiempo que dediquemos a la oración, rogando a Dios por auxilio y amparo y respaldo para nuestros hijos, es la clave de todo, …no exagero estimado hermano Igor, si te digo que en aquel tiempo, orábamos hasta seis o siete horas diarias, repartidas durante el día. Teníamos oración permanente de siete a nueve de la mañana (hasta hoy) pero en muchísimas ocasiones nos levantábamos a las 3, 4, 5 de la mañana… a orar… hasta las nueve; durante el transcurso del día orábamos una hora, media hora, dos horas etc. hasta que llegaba la noche en que nuestra oración era más larga. Orábamos y ayunábamos bastante en ese tiempo con mi esposa, estábamos comenzando una obra en una ciudad muy distante de nuestra ciudad de origen y la pasábamos orando, ayunando, predicando incansablemente en todo lugar, en el campo, en las plazas, en ferias libres, en la ciudad, en las calles etc. etc. y… junto a nosotros ¡nuestros seis hijos! … crecieron en ese trabajo.

A pesar de la corta edad de algunos de ellos (los menores)… estaban siempre a nuestro lado, oraban con nosotros (oraban, dormían, oraban, dormían) … hoy… también oran, predican, oran, pero ya no por imposición de nosotros sus padres, sino por iniciativa propia, ellos saben que cualquier cosa que necesiten, deben pedírsela a Dios en oración, ahora ellos oran y claman a Dios por sus propios hijos… y son felices, les gusta muchos reunirnos todos juntos, ya vamos en dieciocho la familia, nosotros los abuelos, seis hijos y diez nietos…

Nuestros dos hijos varones, son predicadores de púlpito (no pastores) y nuestras cuatro hijas, al lado de su madre, trabajando en la obra, en el grupo de hermanas (“dorcas”) y .. todos finalmente procurando de servir en la obra de Dios, en los voluntarios (predicaciones a la calle o por las casas), en los servicios de evangelización, en las reuniones, en las oraciones, en los ayunos, en las visitas de enfermos, ancianos, en el coro, etc. etc.

DOY GRACIAS A DIOS por ello, mi amado hermano, DOY GRACIAS A DIOS por haberles guardado y preservado del mundo y para su obra y reino. DOY GRACIAS A DIOS que ninguno de ellos se ha apartado del Camino, DOY GRACIAS A DIOS que ha puesto “Temor de Dios” en sus corazones, y responsabilidad en su obra… DOY GRACIAS A DIOS… por nuestros hijos.

TODO ha sido la misericordia de Dios y su cuidado hacia ellos, TODO LO HA ECHO DIOS; … nuestra parte fue orar, orar, orar, ayunar, orar, ayunar… Pero… todavía no termina nuestra parte…. Seguimos orando por ellos… apoyándolos con nuestra oración,… porque aun cuando ya son hombres y mujeres “echos y derechos” …siguen siendo nuestros hijos….

LA CLAVE AMADO HERMANO, ES LA ORACIÓN.


Dios te bendiga
 
Re: Nacidos en hogar Cristiano

Gracias Dagoberto,

El Señor me había ministrado esta semana exactamente lo que pones acá, y tomo tu experiencia como una confirmación.

Mis niños son pequeños una bebé de 2 y un pequeño de 5 como tal sus problemas son pequeños, pero crecen muy rápido.

He decidido clamar e interceder más por mis niños, mucho más de lo que lo he venido haciendo. Las cosas más cotidianas a veces se han convertido en un dilema para mí. Por ejemplo:

¿Qué hacer cuando otros niños golpean a mi hijo? En primera instancia le enseñé a que evite ir a los puños y que intente poner la otra mejilla, pero me ha tocado ver con dolor que ha llegado del jardín varias veces golpeado, la verdad es un dilema. Por supuesto que yo he salido en defensa de él siempre y he procurado poner las cosas en orden, pero en mí está la duda de enseñar a mi hijo defensa personal o no. En particular yo nunca fui un niño/adolescente o joven dado a la violencia aún antes de ser cristiano, pero eso también me valió ser maltratado por otros niños. ¿que hacer? pues oraré por sabiduría en cada caso.¿qué hiciste tu ante este tipo de situaciones?

¿Qué hacer cuando el niño no desea participar de las reuniones? Últimamente mi hijo mayor se aburre mucho en las clases de niños y en las reuniones de adultos, siento que obligarlo a estar allí no es lo más sabio, pero tampoco encuentro otra alternativa, así que allí lo tengo, a veces lo reflexiono, a veces le reprendo a solas por no tener buena actitud, pero no he encontrado la forma de motivarle. ¿qué hiciste tu en este caso?

Mi niño a su corta edad es súmamente íntegro y tiene mucho más claro que yo (por ejemplo) qué dibujos animados no edifican y cuales tienen ingredientes satánicos, no se hace problema en rechazar esas cosas, pero eso hace que sus compañeritos muchas veces lo hagan a un lado y él sufra. Y eso que él asiste a un colegio cristiano.

Me imagino que estos dilemas se multiplican exponencialmente cuando se acerca la adolescencia, por eso quiero aprender a manejarlos desde ahora.
Luego vendrán otros temas para enfrentar...
¿Qué hiciste cuando a tus hijos comenzaron a invitarlos a fiestas?
¿Qué cuando empezaron a enamorar?
 
Re: Nacidos en hogar Cristiano

Interesante tema!!
Mi esposa está embarazada, dentro de unos meses nacerá nuestro primer hijo y es un tema que también me interesa mucho!
 
Re: Nacidos en hogar Cristiano

Amados hermanos en la fe, el tema que convoca el hermano Igor es muy importante y creo que abordarlo es mu sabio.

Yo fui hijo de padres evangélicos y soy padre de un niño de 4 años de edad. Puedo exponer algunas experiencias que tuve y que estoy experimentando en este momento. En México hay una frase muy trillada que dice: "hijo de pastor, lo peor", generalmente expresada por experiencias poco gratas de algunos de ellos, sobre todo después de los 60's y hasta los 80's principalmente. En ese tiempo me tocó crecer en mi niñez y adolescencia.

Recuerdo, por ejemplo, que al observar que en la Iglesia pesaba más el testimonio de personas que se habían convertido tenían mayor relevancia o peso al ser compartido, provocaba cierto conflicto entre mis contemporáneos. Lo que llamaba la atención era que Dios le había librado de las drogas, o de la carcel, o del alcohol, o de pecados "espectaculares"; al compararlo con nuestra vida, veíamos que nosotros jamás fuimos a fiestas, nunca fumamos, nunca tomamos alcohol o licor alguno, nunca dijimos groserías, etc., hasta que uno de mis amigos hizo un comentario que nos puso a pensar un tiempo "nosotros nunca hemos hecho nada de eso, ¿de qué nos va a perdonar Dios, si nunca hemos pecado de esa manera?" Gran error, ¿no creen?

Esa postura nos ubicaba en un contexto un poco conflictivo en el sentido de que nos veíamos sin problema de pecado al compararnos con aquellas personas, además que nosotros "conocíamos" desde niños la Biblia, sus historias y del amor de Dios. Crecimos al 100% dentro de la Iglesia y su contexto.

Varios de mis amigos, hijos de pastor, fueron desatendidos tristemente por sus padres, quienes se dedicaron totalmente al servicio del Señor y descuidando ciertamente la atención de sus hijos. Por lo menos los más grandes de ellos jamás siguieron el camino del Señor aunque se oraba por ellos. Otros continuaron pero sólo cuando fueron consientes de la necesidad de aceptar a Cristo como su Señor y Salvador.

Inclusive, tanto un servidor como la mayoría de mis contemporáneos, vivíamos una vida "cristiana" mediocre ocupando todos los puestos de elección de la Iglesia, predicando de su palabra, atendiendo misiones, impartiendo la Palabra en la escuela dominical y participando en diversas actividades y organizaciones de la Iglesia como el coro, el grupo de alabanza, etc. La mediocridad espiritual nos hacía incapaces de ver más allá de nuestra élite o burbuja en la que crecimos.

Mis padres siempre fueron y han sido ejemplo de ser cristianos. El ejemplo que nos dieron fue excelente. Pero hay algo que mis hermanos y yo debemos reconocerles: ellos nos enseñaron a "aprender a aprender". Sólo cuidaron de inculcarnos día y noche los principios elementales de la doctrina cristiana.

El sobreproteger al hijo a veces limita su crecimiento espiritual y puede confundir dicho crecimiento sustituyéndolo por activismo y protagonismo dentro de la Iglesia, que si bien consideramos que ahí está seguro y en el mejor ambiente que pueda crecer, ha veces bloquea áreas de desarrollo muy importantes. A veces llegué a decir "afuera están los malos y yo estoy, gracias a Dios, con los buenos, por tanto yo soy bueno".

Le doy gracias a Dios que pude comprender que también soy pecador y que necesitaba de un Salvador, que soy tan malo o más que los que "están afuera" y que mi vanagloria se limitaba a una visión mediocre y egoísta.

La salvación es personal, no se hereda. Ese es el propósito en la educación de mi hijo: que llegue al conocimiento de Jesucristo y lo acepte como el Señor y Salvador de su vida - sólo eso.

Finalmente, trato de no caer en el error que cayó Israel en Jueces 2 del 11 en adelante. Sus padres creyeron a Jehová y le sirvieron, pero no supieron transmitir eso a sus hijos quienes se "fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así" (versículo 17).

Sin duda que demandar sabiduría de Dios para esto es vital, orar lo es, enseñar a "aprender a aprender" lo es, instruirlos en la Palabra lo es.

Hermano Igor, te recomiendo un libro que se llama "Transmitiendo la fe a nuestros hijos", de Ediciones Las Américas, Puebla, México. No tengo en este momento el autor, pero te lo hago llegar con gusto a la brevedad. Otro libro muy interesante es el de Jesús Amaya Guerra, de la Universidad de Nuevo León, México, titulado "Padres Obedientes, Hijos Tiranos: Una generación preocupada por ser amigos y que olvidan ser padres"; editorial trillas, 2002, México, que trata del tema de la relación padres-hijos de forma actual y basado en una investigación muy profunda sobre la nueva generación de hijos que interactúan en el INTERNET. Si bien el autor Amaya no es cristiano, su libro aporta muchos aspectos que son útiles y sabios para esa tarea responsable tan hermosa que Dios no ha encomendado: la educación de nuestros hijos.

Dios te bendiga hermano y estaremos al pendiente de este epígrafe para continuar aportando y aprendiendo. Recibe un saludo y que Dios te guarde.
 
Re: Nacidos en hogar Cristiano

Gracias Dagoberto,

El Señor me había ministrado esta semana exactamente lo que pones acá, y tomo tu experiencia como una confirmación.

Mis niños son pequeños una bebé de 2 y un pequeño de 5 como tal sus problemas son pequeños, pero crecen muy rápido.

He decidido clamar e interceder más por mis niños, mucho más de lo que lo he venido haciendo. Las cosas más cotidianas a veces se han convertido en un dilema para mí. Por ejemplo:

¿Qué hacer cuando otros niños golpean a mi hijo? En primera instancia le enseñé a que evite ir a los puños y que intente poner la otra mejilla, pero me ha tocado ver con dolor que ha llegado del jardín varias veces golpeado, la verdad es un dilema. Por supuesto que yo he salido en defensa de él siempre y he procurado poner las cosas en orden, pero en mí está la duda de enseñar a mi hijo defensa personal o no. En particular yo nunca fui un niño/adolescente o joven dado a la violencia aún antes de ser cristiano, pero eso también me valió ser maltratado por otros niños. ¿que hacer? pues oraré por sabiduría en cada caso.¿qué hiciste tu ante este tipo de situaciones?
Estimado Igor, creo que “tu primera instancia” es la más correcta. A pesar de todo, de cuanto nos duele que en ocasiones nuestros hijos son objeto de burlas, golpes, desprecio etc. … debemos enseñarles a no devolver mal por mal; … debemos enseñarles las instancias más apropiadas, como recurrir a los profesores, a un adulto, o sencillamente a nosotros los padres, para saber que actitud tomar en relación al problema que presenten en el momento. A mí en ocasiones me tocaba “ morderme los labios” cuando uno de mis hijos tenía que pasar por situaciones semejantes; siempre les aconsejé especialmente el recurrir a sus profesores para darles a conocer la situación que vivían y cuanto más hice, fue esperarles a la salida del colegio y reprender, con palabras, pero como padre a hijo, al niño que los golpeaba; gracias a Dios, siempre me dio buenos resultados, pero creo que así y todo, era producto de la oración, porque aún allí, le pedíamos mucho al Señor que los cuidara, los defendiera, los librara. Lo que si, aunque interiormente hubiera deseado hacerlo, evité siempre el enseñarles a responder de la misma manera;… más bien les enseñé a no dejarse atropellar o golpear, es decir, si podían de alguna manera evitarlo, debían hacerlo, pero no responder con golpes. Pero te insisto hermano, mi arma era la oración.



¿Qué hacer cuando el niño no desea participar de las reuniones? Últimamente mi hijo mayor se aburre mucho en las clases de niños y en las reuniones de adultos, siento que obligarlo a estar allí no es lo más sabio, pero tampoco encuentro otra alternativa, así que allí lo tengo, a veces lo reflexiono, a veces le reprendo a solas por no tener buena actitud, pero no he encontrado la forma de motivarle. ¿qué hiciste tu en este caso?
Bueno, en cada caso que te respondo, solo lo estoy haciendo desde mi propia experiencia y perspectiva, no estoy estableciendo parámetros para educar a los hijos, pues la Palabra de Dios abunda en ellos. Aunque siempre debemos improvisar,;… su Palabra no tiene solución específica para cada caso en particular y específico.

Lo cierto es mi estimado Igor, que si su Palabra nos enseña a "meter a la fuerza" a los incrédulos a la participación del reino de Dios,... ¿cuanto más a nuestros hijos?... Se debe ejercer autoridad, paciencia, sabiduría, etc. pero...siempre hemos de llevarlos al lugar que realmente les conviene, aunque ellos en principio no lo entiendan. Ya grandes, tendrán tiempo de escoger;... pero lo harán de acuerdo a lo que tuvieron o les dimos cuando pequeños.

Nuestros hijos aprendieron desde muy pequeños por ejemplo la oración y su importancia, pasamos momentos muy difíciles económicamente, en ocasiones les llevábamos a la iglesia y les decíamos, “vamos a pedirle al Señor que nos dé pan”, … “pediremos al Señor que nos provea para el almuerzo”; … “oremos para que el Señor sane a vuestro hermanito”, .. “vamos a pedirle al señor que les dé leche” etc. etc. … ellos crecieron conociendo a un Dios que respondía, DOY GRACIAS A DIOS, que cada vez que teníamos necesidad (material y espiritual), Dios nos respondía;… pero para eso, nosotros los papás, orábamos más que ninguno, necesitábamos que ellos vieran la respuesta divina… estaba en juego nuestra fe. Y DIOS SIEMPRE RESPONDIÓ. Dios obró verdaderos milagros en nuestra necesidad, y eso, hacía crecer a los ojos de nuestros hijos, la dimensión de aquel Dios que predicábamos y que les mostrábamos a ellos. Crecieron deseando ir a la iglesia, se relacionaron desde pequeños con Dios, y lo más importante es que Dios nos ayudó tremendamente respondiéndonos en cada ocasión.
Hubieron años en que estuve muy enfermo, en varias ocasiones estuve hospitalizado; ..ellos oraban y ¡ayunaban por mí salud!, … los más grandecitos entendían a medias, los más pequeños les imitaban; aprendieron a tener una confianza única en la oración y el ayuno. Les agradaba ir a la iglesia, llevaban a otros niños;… en la casa jugaban a la iglesia, a cantar, a orar, etc. Creo que todo, era producto de la oración.

Mi niño a su corta edad es súmamente íntegro y tiene mucho más claro que yo (por ejemplo) qué dibujos animados no edifican y cuales tienen ingredientes satánicos, no se hace problema en rechazar esas cosas, pero eso hace que sus compañeritos muchas veces lo hagan a un lado y él sufra. Y eso que él asiste a un colegio cristiano.
El discernimiento para hacer la diferencia entre lo bueno y lo malo, entre lo conveniente y no; lo fueron adquiriendo a fuerza del principio de la repetición;… para algunos parecerá majadero, pero era común decirles, “eso es mundano”, “eso no es agradable a Dios”, etc. como en el caso de tu hijo, ellos también desde pequeños aprendieron a hacer la diferencia, pero estaba sujeto a tener que pasar repitiendo cuantas veces era necesario, lo que era correcto y lo que no. Principio bíblico en todo caso, “repetirás a tus hijos…

Los primeros años de los hijos son cruciales, si no les enseñamos con amor, pero con firmeza lo que ellos deben saber, …nunca lo haremos más adelante, o cuando intentemos hacerlo, será tarde, si hemos descuidado a nuestros hijos los dos o tres primeros años de sus vidas, serán dos o tres años perdidos. Querer corregir a nuestros hijos después de veinte o treinta años de vivir juntos, será demasiado tarde; no se puede esperar que aparezcan las malas prácticas para corregirlas, se deben prevenir, con la Palabra de Dios. Los padres debemos involucrarnos seriamente en la educación de nuestros hijos, … esa no es tarea de los familiares, del parvulario, del colegio, ni de la sociedad, es nuestra tarea, y debemos pedir a Dios la máxima sabiduría para hacerla lo mejor que podamos; y … darle a nuestros hijos el tiempo que sea necesario. Aquellos que les han descuidado, que no se dieron el tiempo de amarles, besarles, verles crecer, enseñarles, educarles, criarles… lo lamentarán muy tarde.


Me imagino que estos dilemas se multiplican exponencialmente cuando se acerca la adolescencia, por eso quiero aprender a manejarlos desde ahora.
Luego vendrán otros temas para enfrentar...
¿Qué hiciste cuando a tus hijos comenzaron a invitarlos a fiestas?
¿Qué cuando empezaron a enamorar?
Creo que la influencia de Dios en nuestros hijos (por misericordia)… a fuerza de nuestra oración, permitió que en ellos no se despertara el interés por participar de fiestas o reuniones con compañeros que no tenían los mismos intereses que nosotros les habíamos inculcado, ellos mismos no querían participar, y no les afectaba la diferencia entre ellos y sus compañeros, siempre se sintieron privilegiados y honrados de Dios, a pesar de la incomprensión de algunos de sus compañeros; … sabían que tener a Dios de su lado, era lo más importante y preciado.

También, desde que ya tuvieron edad para entenderlo, les fuimos enseñando y educando para el matrimonio, la importancia del matrimonio por sobre un posible noviazgo, lo fueron comprendiendo tan pronto como fue posible. Sabían que el propósito de Dios para los jóvenes era el matrimonio y no el noviazgo. Eso evitó que tuvieran que vivir decepciones o deshonra al pasar de novio en novio; y aprendieron a esperar en Dios la pareja para contraer matrimonio. No te diré que fueron ejemplo en todo, pero lo que si, nunca les faltó la instrucción; y si es verdad que no cosechamos a ciento por uno, pero lo que se logró nos deja muy satisfechos. Imagina si no lo hubiéremos intentado.

Pero te insisto amado hermano, no establezco parámetros; Dios sabrá dar a cada uno de sus hijos lo necesario para instruir y educar a los hijos;... no todas las experiencias son iguales, y por cierto cada una de ellas, merecerá un trato distinto,... pero con sabiduría divina.

Saludos y bendiciones
 
Re: Nacidos en hogar Cristiano

La Biblia afirma que los hijos son al hombre como saetas de Dios en su aljaba.

Y el Proverbio afirma: "Bendito el hombre que la llenó con ellos".

Siempre medito en que una saeta bien arrojada dará en el blanco propuesto.
Las saetas, obviamente, siempre llegan más lejos que quien las arroja.

Tengo ocho hijos criados en un hogar cristiano. No sólo les di educación cristiana; también les hice partícipes de mis pocos aciertos y muchos errores.
Siempre confié que el Señor haría todo aquello que no pudiese hacer yo. Por esa razón, como padre, siempre oro por cada uno de mis hijos. Doy gracias a Dios Padre por haberme enviado a Su Hijo Jesucristo por amor de mí y de los hijos que me permitió traer a este mundo.

Mi responsabilidad es interceder siempre por ellos, sabiendo que son personas libres en Cristo para tomar decisiones. Y, si el sistema pecaminoso en el que viven los hace trastabillar o caer, estoy convencido que Quien comenzó en ellos la buena obra, la perfeccionará hasta el fin.

Mi esposa y yo analizamos siempre cómo criamos a nuestros hijos. Y siempre hay personas que nos dan testimonios valiosos de la fidelidad de Dios a la hora de la prueba.

Por supuesto que hay libros para leer. Pero, al fin de cuentas, cada uno de nosotros podría escribir uno sus propias experiencias.

Mi mayor gozo, al irme a reunir con mi Padre celestial, será saber que ninguno de mis amados hijos se extravió del Camino de la Vida.

Así podré darle a Él mayor gloria.

Gracias por este buen epígrafe.
 
Re: Nacidos en hogar Cristiano

JCORTE Y DAGOBERTO

Sus aportes son oro en polvo para mí, estoy convencido que Dios permitió que me respondieran para darme aliento.

Creo en el éxito de sus experiencias y creo que Dios me dará el éxito a mí.

He llegado a decirle a mi esposa que si el precio de ser llamado al ministerio es descuidar a mis hijos, prefiero hacer a un lado el llamado. De hecho hubo un momento en que tuve que tomar la difícil decisión de dejar de ser anciano de mi congregación debido a que no me quedaba un minuto para mi familia.

Voy a resumir lo que el Señor me ha enseñado en estos días:

1. Orar por mis hijos con cada fibra de mi ser. Hacer guerra espiritual.
2. Darles ejemplo
3. Prepararlos, esmeradamente (me di cuenta que puedo pasar días ayunando y preparando una prédica para desconocidos pero no pongo el mismo esmero para enseñar a mi esposa e hijos), usaré todos los recursos a mi alcance palabras, talleres, audiovisuales, etc.
4. Establecer límites con autoridad e imponerlos en caso de no lograr concensos.
5. Hacerles partícipes de la experiencia del ministerio, les guste o no, obviamente deberé hacer mi mejor esfuerzo porque les guste.
6. Jamás postergarles a causa de nada, así sea algo relacionado con la iglesia.

Siento en mi corazón profundo amor y respeto por ustedes hermanos. Paz