Una madre que nunca se dio por vencida.
2 Samuel 21:10,11
En esta historia podemos ver que el amor que tiene una madre por sus hijos es infinito e incondicional. A Rispa no le importo dejar la comodidad de su hogar e irse al lugar donde habían colgado a sus hijos y así cuidarlos de noche y de día.
En ocasiones también a nosotras nos toca velar de día y de noche pidiendo a Dios por nuestros hijos, aun cuando los demás nos dicen que nuestros hijos no tienen remedio, que mejor nos demos por vencidas, que ellos nunca van a cambiar. A veces vamos a tener que luchar con el viento en contra como lo hizo Rispa, que lucho contra las aves del cielo, y las bestias del campo, sola. Porque solo nosotras sentimos ese amor y esa pasión de no dejar que el enemigo los destruya.
NO TE RINDAS, NO TE DES POR VENVENCIDA. Que algún día el rey de reyes oirá tu oración, tu petición, y el hará justicia a tu casa y pondrá a tus hijos a salvo, en un lugar seguro como aconteció con esta mujer valiente que no tubo miedo a la obscuridad, al clima o a las bestias que la rodeaban, pues querían devorar a los cadáveres de sus hijos.
Aunque sus hijos ya estaban muertos, en ella solo estaba el deseo que tuvieran una sepultura digna como lo que eran (Hijos del rey Saul) y así es por la valentía de esta mujer el rey David les dio una digna sepultura a los hijos de Rispa, ella pudo regresar victoriosa y satisfecha de haber luchado para que sus hijos no fueran dejados en vergüenza.
Así también tú que eres madre, siempre pide a nuestro rey, a nuestro Dios. Que tu hogar, tu familia sea llena de bendición. Y NUNCA TE DES POR VENCIDA.
Que Dios te bendiga y no olvides esta hermosa historia de una madre que nunca se dio por vencida.
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