Re: LOS NUEVOS JUDAIZANTES VUELVEN A COLOCAR EL YUGO SOBRE LOS HOMBRES.
Entonces dime donde estuvo mi equivocacion.
Pues quiza hubo o hay algo que no tome en cuenta.
Bendiciones.
Efectivamente Marcelinoc, hay algunas enseñanzas que no has considerado a la hora de abordar no solo el aporte de Pastor Hernández sino también los míos con relación a ese tema de la ley y la Gracia en esta edad de la Iglesia de Cristo.
Una de ellas son las ofrendas en el campo de los sacrificios que Dios ordenó a su pueblo terrenal, pues son de gran importancia a la hora de comprender por qué la sangre de Cristo, fundamento sobre el que se construye el Nuevo Pacto, no puede mezclarse con la sangre de los animales que sirvieron para sustentar el Viejo Pacto de la ley de Dios.
Antes de la ley había pecado en el mundo…empezando por Caín que quiso acercarse a Dios con la ley de su propia justicia…
La ley de su propio esfuerzo personal para agradar a Dios con un fruto de su propia cosecha. Y tal cosa era apartarse de la enseñanza Divina en el Jardín del Edén donde contemplamos el primer sacrificio hecho por Dios (Gen3:21) como provisión divina para “cubrir” la desnudez, fruto de la vergüenza por haber desobedecido a Dios y haber hecho la voluntad del diablo.
Nótese que en esta provisión divina interviene la vida de unas víctimas inocentes y su sangre derramada como base sobre la cual se construye esta provisión a favor de los pecadores Adán y Eva; aquí contemplamos los cimientos de la doctrina de la Expiación, leemos:
Hebreos 9:22: Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y SIN DERRAMAMIENTO DE SANGRE no se hace remisión.
Posteriormente cuando los hijos de esta generación de pecadores, Caín y Abel, buscaron a Dios, el Eterno hizo comprender a Caín, por medio de una triste experiencia que el único medio para acercarse era el sacrificio de una víctima inocente que pagaba con su vida, que es su sangre, los pecados del ofrendante. Tal como lo hizo Abel.
Notemos que la mirada de Dios no está puesta en la condición espiritual de ambos…pues ambos eran pecadores…sino en la naturaleza de las ofrendas. Leemos:
Gén 4:3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Gén 4:4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas.
Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; Gén 4:5
pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.
1. La ofrenda de Abel poseía la sangre para “cubrir” los pecados del ofrendante.
2. La ofrenda de Caín fue un fruto de la tierra, sin sangre y de paso maldita por el pecado, leemos:
Génesis 3:17: Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él;
MALDITA SERÁ LA TIERRA por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
Ahora pasemos a la voluntad de Dios respecto a los sacrificios ordenados por Dios.
Existen dos cosas primordiales entre Dios y el hombre que no se pueden alterar por la voluntad humana:
1. El sacrificio y la Obediencia.
Lo afirmo porque está escrito que el Eterno no se satisface ni con una ni con la otra tomadas por separado.
Tienen que estar juntas…porque existe el caso cuando algunos creyentes ofrecen sacrificios sin obediencia, algo parecido al que se acostumbra a pecar intencionalmente y luego se da golpes de pecho porque cree erróneamente que el que peca y reza empata.
En contraste, hay otros creyentes que ofrecen obediencia sin sacrificios con resultados desastrosos para sus almas.
1Sa 15:22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.
Pero nuestro ejemplo es Cristo, Él se dio a la obediencia y luego al Sacrificio…leemos:
Heb 10:5 Por lo cual, entrando en el mundo dice:
Sacrificio y ofrenda no quisiste;
Mas me preparaste cuerpo.
Heb 10:6
Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.
Heb 10:7
Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para
hacer tu voluntad,
Como en el rollo del libro está escrito de mí.
Dos meses antes de llegar al Monte de Sinaí para recibir la ley y andar por ella…cosa que jamás nadie hizo…como el mismo Señor se los dijo en su propia cara:
Juan 7:19: ¿No os dio Moisés la ley,
y NINGUNO DE VOSOTROS CUMPLE LA LEY? ¿Por qué procuráis matarme?
Esto rige hasta el día de hoy...es un mentiroso el descendiente de Adán que afirme que cumple la ley.
Ahora, Marcelinoc, si ninguno de los que verdaderamente tenían que guardar la ley, la cumplió…
¿Por qué ustedes que no son judíos quieren aparentar que son capaces de cumplirla?
A mí, particularmente me parece un exabrupto porque está escrito esto:
Romanos 3:19: Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están
BAJO LA LEY, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
Romanos 6:14: Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis
BAJO LA LEY, sino bajo la gracia.
Pero como vengo escribiendo, dos meses antes de recibir una ley que nadie cumplió, la descendencia de Abraham (Gén.15:13) celebró el sacrificio de la Pascua…consistente en un cordero cuya sangre fue puesta en los postes y dinteles de las puertas de los judíos como señal de salvación…pues el ángel destructor pasaría esa noche matando todo primogénito de Egipto cuyas casas no tuvieran la señal de la sangre del Cordero.
Luego contemplamos la sangre de los sacrificios de animales en los cuales está sustentada la alianza de la ley entre Dios y los hombres, leemos:
Éxo 24:5 Y envió jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Jehová.
Éxo 24:6 Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y la puso en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar.
Éxo 24:7 Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.
Éxo 24:8 Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.
La sangre de los sacrificios de animales los introdujo a la obediencia a la ley…aquí no hay la ayuda del Espíritu Santo…aquí no hay la transformación del viejo hombre en un nuevo hombre creado según Cristo…aquí lo que hay es el esfuerzo humano, la voluntad del hombre irredento para agradar a Dios, por este motivo está escrito:
Gálatas 3:12: y
LA LEY NO ES DE FE, sino que dice: El que
hiciere estas cosas vivirá por ellas.
Con la circuncisión, el sacrificio de la Pascua y los sacrificios hecho para sustentar el Viejo Pacto, los judíos estaban en condiciones de obedecer la ley de Dios…algo que jamás nadie hizo…a excepción del Señor que no era de esta tierra, pues el vino del cielo, como está escrito:
Juan 6:38: Porque
HE DESCENDIDO DEL CIELO, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
En Hebreos la referencia a la sangre de Cristo, es la sangre del Nuevo Pacto, leemos:
Heb 10:29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda
la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
Marcos 14:24: Y les dijo: Esto es mi
SANGRE DEL NUEVO PACTO, que por muchos es derramada.
Entonces tenemos, en base a estas Escrituras, que la sangre de los animales no se puede mezclar con la sangre de Cristo porque esto es pisotear la sangre del Señor…es mezclar la ley con la gracia.
Y si la base del Viejo Pacto de la ley fue la sangre de animales…
¿Cómo vamos a introducir la ley dentro del Nuevo Pacto sí son dos sangres distintas?
Dos legislaciones distintas.
1. El viejo hombre regido por la ley de Moisés.
2. El nuevo hombre regido por la Gracia de Dios
Hebreos 8:13: Al decir: Nuevo pacto, ha dado
POR VIEJO AL PRIMERO; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.
CONCLUSIÓN:
No sé si Marcelinoc y otros semejantes a él al considerar estas Escrituras, ellas POR SÍ MISMAS, puedan producir un aprecio creciente por la Persona de Nuestro Señor Jesucristo y su Obra Redentora.
O sí por el contrario…en lugar de glorificar a Cristo y su Sacrificio a favor nuestro…continúen haciendo afrenta al Espíritu de Gracia.
Un saludo cordial desde Venezuela.
Natanael1