La Parábola del Perfil Sin Raíz

laralonso1985

Miembro senior
20 Julio 2025
228
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Cuando la fe vive del algoritmo y muere en el silencio


Lucas no era ateo.

Tampoco hereje.

Era algo más peligroso: un creyente rentable.

Su vida parecía un evangelio bien editado: versículos sobre fondos neutros, oraciones breves pero emotivas, frases diseñadas para ser compartidas. Todo correcto. Todo visible. Todo aprobado por el algoritmo.

Pero detrás de la cámara había caos espiritual, sequía interior y una fe que nunca aprendió a caminar sin público.

Jesús ya lo había descrito con precisión quirúrgica:

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia”
Mateo 23:27
Un martes cualquiera, la cuenta desapareció.

Sin advertencia. Sin apelación.

Y con ella se desplomó algo más profundo: su identidad.

Porque su fe no estaba anclada en Cristo, sino en la plataforma.

No tenía raíz; solo alcance.

Jesús también lo anticipó:

“Pero el que oyó y no hizo, es semejante al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa”
Lucas 6:49

Autopsia de una Fe Viral

Suscriptores no son discípulos​

Lucas tenía audiencia, pero no comunidad.

Visibilidad, pero no acompañamiento.

Muchos miraban; pocos caminaban.

Y él mismo nunca cargó la cruz que predicaba.

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”
Lucas 9:23
El discipulado no se mide en vistas, sino en obediencia sostenida.


La teología del aplauso​

Cuando la validación pública sustituye la aprobación de Dios, la fe se convierte en espectáculo.

Lucas oraba para ser visto, no para ser transformado.

“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos”
Mateo 6:1
La fe que necesita reacción externa no sobrevive al silencio.


El servidor apagado​

  • Su vida privada era el punto ciego.
  • Sin oración secreta.
  • Sin confesión honesta.
  • Sin rendición real.

La “sala de servidores” estaba caída, pero el sitio seguía en línea… hasta que colapsó.

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto”
Mateo 6:6
Lo público jamás compensa la ausencia de lo secreto.


Maná vencido

Lucas sobrevivía de experiencias pasadas.
Testimonios reciclados.
Revelaciones caducadas.

Alimentaba a otros con pan que ya no nutría ni a él mismo.

“Y algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió”
Éxodo 16:20
La fe que no se renueva diariamente se descompone, aunque aún huela a espiritualidad.


Aclaración necesaria:
La plataforma no es el problema.
El problema es reemplazar el altar por la vitrina, el secreto por la exposición, y la comunión con Dios por la aprobación humana.

Auditoría Espiritual (Sin Filtros)

Antes de señalar a Lucas, examínate sin edición:

1. ¿A quién beneficia tu oración?
Si Dios respondiera todo hoy, ¿avanzaría Su reino o solo tu comodidad?

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal”
Santiago 4:3
2. ¿Qué predica tu historial?
Si tus publicaciones fueran un salmo, ¿exaltarían a Dios o a tu imagen?

“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti”
Salmos 19:14
3. ¿Llamado o marketing espiritual?
¿Sirves por amor o por necesidad de validación?

“Nada hagáis por vanagloria… antes bien con humildad”
Filipenses 2:3

Restauración de la Raíz (Acción Concreta)

Si reconoces síntomas de una fe sin raíz, comienza aquí:

  1. Siete días sin publicar, pero no sin orar Mateo 6:6.
  2. Una conversación honesta con un creyente que pueda confrontarte Hebreos 10:24–25.
  3. Alimento diario fresco: Palabra leída para obedecer, no para citar Juan 6:35.

La Pregunta que No se Puede Ignorar

Si mañana desaparecen tus plataformas,
si no hay métricas,
si no hay aplausos,
si nadie te escucha…

¿Tu fe seguiría en pie?

  • ¿Seguimos a Cristo o gestionamos una marca cristiana?

El algoritmo premia la apariencia.
El Reino examina la raíz.

Y eso, tarde o temprano, siempre queda expuesto.

Siguiente paso: decide hoy dónde estás echando raíz, porque la próxima prueba no pedirá contraseña.