¿Qué Dios como tú,
que perdona la maldad,
y olvida el pecado del remanente de su heredad?
No retuvo para siempre su enojo,
porque se deleita en misericordia.
Miq. 7:18
...
Mat. 25:19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos,
y arregló cuentas con ellos.
En muchos sentidos y para mi el reparto del talento a varios y en varias cantidades tiene que ver con el funcionamiento de los ministerios principalmente.
Si Dios te da de sus talentos, es que te hace un llamado al ministerio... que tan sólo por medroso pudiese desecharse.
Mas cabe recordar que por perder el santo temor de Dios, se tiene miedo y del miedo se pasa al terror y ya no hay remedio.
Aquí:
Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
Mateo 9:13
...
3:12 Ve y clama estas palabras hacia el norte, y di: Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo.
Jer. 3:12
que perdona la maldad,
y olvida el pecado del remanente de su heredad?
No retuvo para siempre su enojo,
porque se deleita en misericordia.
Miq. 7:18
...
Mat. 25:19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos,
y arregló cuentas con ellos.
En muchos sentidos y para mi el reparto del talento a varios y en varias cantidades tiene que ver con el funcionamiento de los ministerios principalmente.
Si Dios te da de sus talentos, es que te hace un llamado al ministerio... que tan sólo por medroso pudiese desecharse.
Mas cabe recordar que por perder el santo temor de Dios, se tiene miedo y del miedo se pasa al terror y ya no hay remedio.
Aquí:
Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
Mateo 9:13
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3:12 Ve y clama estas palabras hacia el norte, y di: Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo.
Jer. 3:12