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IGLESIA ORTODOXA CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ECUMÉNICA DE HELAS-GRECIA
FILOCALÍA DE LOS GRANDES SANTOS NÍPTICOS.
San Juan de la Escalera o San Juan Clímaco: escalón 25 “la humildad”
35.
Cuando veas o escuches decir que alguien llegó en pocos años a la más grande apacia (impasibilidad, sin pazos), sepas que no ha caminado otro camino que este bienaventurado y breve camino de la humildad.
36. ¡
Agapi y humildad! ¡Pareja divina! Una eleva y la otra sostiene y mantiene a los que fueron elevados y no los deja que caigan jamás.
37. Una cosa es la contrición; otra, el conocimiento de sí mismo y otra, la humildad. La contrición es engendrada por una caída. Porque quien cae, se quiebra, se mantiene en la oración y con una laudable desvergüenza; y como se siente agobiado, se apoya sobre el bastón de la esperanza expulsando el perro de la desesperación.
El re-conocimiento de sí mismo es una gnosis y conciencia correcta de su propia medida y un recuerdo incesante de los pequeños errores.
La humildad es la enseñanza espiritual de Cristo, que se guarda de los que son dignos, en cámaras místicas-secretas de sus psiques y no se puede expresar en palabras.
38. Quien declara que ha olfateado plenamente en sí mismo la fragancia de la mirra de tal naturaleza y a la vez cuando escucha un elogio y se emociona o se conmueve en su corazón, en el momento en que se ve alabado, éste que no se equivoque, ya fue engañado y es falto de humildad.
39. Escuché decir a alguien con profundo sentimiento de su psique: "¡No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria!" (Sal 113,9). Y esto, porque sabía que la naturaleza humana no puede, por ser como es, recibir elogios sin ser perjudicada por la alabanza. “Señor, liberado con tu fuerza y estando seguro, de ti recibiré la inspiración para alabarte en la iglesia grande o en mucha gente” (Sal 21,26), es decir, en el siglo venidero; porque antes no puedo llevar la gloria y la alabanza sin peligro.
40. Si uno por la vanagloria finge que tiene virtudes que no tiene, esto es la forma del orgullo o soberbia más grande; por supuesto que el signo de profunda humildad es que nos presentemos a los demás como culpables de distintos supuestos pecados de modo que seamos desestimados. Así actuó el que tomó en sus manos pan y queso * 1, y el otro, campeón de la castidad, que con la impasibilidad de la psique, recorrió toda la ciudad despojado de sus vestimentas* 2. Estos luchadores no se preocuparán por el escándalo de los hombres, ya que obtuvieron a través de la oración una fuerza invisible para informar místicamente a todos sobre sus situaciones verdaderas. (
*1 Este acontecimiento se refiere a abad Simón. Cuando venía un soberano a visitarle, conocerle y pedir su bendición. Apenas fue informado Simón que vendría el soberano se puso fuera de su celda a esperarlo con un abrigo y con sus manos comiendo pan y queso. Así el altísimo soberano al verle se decepcionó y volvió atrás y se marchó, (Gerontikón pag 117). (*2 Existe la opinión que se refiere a san Serapíon. Otros dicen que se trata del loco por Cristo, san Simeón de Emesa).
Traducido por Jristos Jrisoulas
¡!!Jaris para tener divina humildad y humillar, pisotear al diablo y nuestro propio egoísmo y egolatría!!!