La humildad

Almoni

ser humano
25 Abril 2012
4.021
646



Para nosotros los seres humanos la humildad absoluta es imposible. Lo mejor que podemos esperar es vislumbrar el significado y el resplandor de este perfecto ideal. Solo Dios puede manifestarse en lo absoluto; los seres humanos tenemos que vivir y desarrollarnos en el ámbito de lo relativo.


Nadie tiene que recordamos que la culpabilidad o la rebeldía excesivas conducen a la pobreza espiritual. Pero tardamos mucho en darnos cuenta de que el orgullo espiritual nos podría empobrecer aun más.


Lo alarmante de la ceguera del orgullo es la facilidad con la que se puede justificar. Pero no tenemos que buscar muy lejos para encontrar evidencia de que esta engañosa especie de autojustificación es lo que universalmente destruye la armonía y el amor. Es lo que enemista a una persona con su semejante, una nación contra la otra. Valiéndonos de la autojustificación, podemos hacer que todo tipo de locura y violencia parezca buena e incluso respetable. Huelga decir que no nos corresponde a nosotros condenar. Lo único que tenemos que hacer es investigarnos a nosotros mismos.


Entonces, ¿qué podemos hacer para reducir cada vez más nuestra culpabilidad, nuestra rebeldía y nuestra soberbia?.


La historia es una alegoría:


Por un lado de mi Camino, veo una gran ciénaga. Al borde del camino hay un pantano poco profundo que va descendiendo hacia una fangosa marisma de culpabilidad y rebeldía donde a menudo me he encontrado andando torpemente. Allí la autodestrucción tiende su emboscada, y lo sé. Pero al otro lado del camino, el paisaje me parece tener un aspecto bello. Veo un bosque con claros encantadores y, más allá, altas montañas. Las numerosas sendas que conducen a este país atractivo parecen seguras. Creo que será fácil volver a encontrar mi camino.

Junto con diversos amigos, decido dar un corto rodeo. Escogemos nuestra senda y, alegremente, nos lanzamos en nuestra excursión. Al poco tiempo, alguien dice con gran entusiasmo, "Tal vez en la cima de aquella montaña encontremos una mina de oro." Luego, para nuestro asombro, encontramos el oro - no en forma de pepitas de oro en los riachuelos, sino auténticas monedas de oro. En una cara de cada moneda dice:

"Oro puro de 24 quilates." Nos decimos, aquí tenemos sin duda la recompensa por nuestro laborioso y paciente viaje por la nitidez perenne del Camino.

Sin embargo, al poco tiempo, al leer las palabras grabadas en la otra cara, empezamos a tener presentimientos extraños. Algunas llevan inscripciones muy atractivas. Dicen: "Soy el Poder," "Soy la Fama," Soy la Riqueza," "Soy la Rectitud." Pero otras nos parecen bastante curiosas. Por ejemplo: "Soy la Raza Dominante," "Soy el Benefactor," "Soy la Buena Causa," "Soy Dios." Todo esto nos parece enigmático. No obstante, nos las metemos en los bolsillos. Y luego, al leer otras más, nos viene el choque. Dicen: "Soy la Soberbia," "Soy la Venganza," "Soy la Desunión," "Soy el Caos." Y entonces, en una de estas monedas - en una sola - vemos grabado: "Soy el Diablo mismo." Algunos de nosotros, horrorizados, decimos a gritos, "¡Este oro y este paraíso no son sino pérfidas ilusiones - vámonos de aquí!"

Pero muchos no quisieron regresar con nosotros. Nos dijeron, "Quedémonos aquí. Podemos pasar estas malditas monedas por la criba. Seleccionaremos únicamente aquellas que lleven las inscripciones propicias. Por ejemplo, las que dicen, 'Poder,' y 'Gloria' y 'Rectitud.' Ustedes van a arrepentirse de haberse ido." No es de extrañar que esta sección de nuestra compañía tardara muchos años en volver al Camino.

Nos contaron la historia de aquellos que habían jurado no regresar jamás, los que habían dicho "estas monedas son de oro genuino, y no traten de convencemos de que no lo son. Vamos a acumular tanto como podamos. Claro que no nos gustan esas tontas inscripciones. Pero aquí hay mucha leña seca. Podemos montar una fundición y convertir las monedas en barras de oro." Y luego, nuestros compañeros, los últimos en volver, añadieron: "Así el oro de la Soberbia se apoderó de nuestros hermanos. Ya cuando nos fuimos, estaban peleando por sus lingotes. Algunos estaban heridos y unos cuantos muriendo. Habían empezado a destruirse unos a otros."


Este cuento alegórico me enseña claramente que puedo lograr la "humildad para hoy" únicamente en la medida en que evite la marisma de la culpabilidad y la rebeldía, y esa hermosa pero engañosa tierra donde se hallan desparramadas las monedas de la Soberbia. De esta manera, puedo encontrar y seguir andando por el Camino de la Humildad que se extiende entre launa y la otra. Por lo tanto, siempre es apropiado hacer un inventario que me puede indicar si me he desviado del camino.


Naturalmente, es muy probable que nuestras primeros intentos de hacer un inventario de esta manera resulten poco realistas. Yo era el campeón del autoanálisis poco realista. Solo quería considerar esos aspectos de mi vida que me parecían buenos, y luego, exageraba las virtudes que creía haber logrado y me felicitaba por el magnifico trabajo que estaba haciendo. Así, este espontáneo autoengaño siempre servía para convertir mis raros logros en graves impedimentos. Ese fascinante proceso siempre era muy agradable, y generaba en mí una tremenda avidez de mayores logros y más aplausos. Tenía las mismas metas de antaño - el poder, la fama, y los aplausos. Además, podía valerme de la mejor excusa que se conoce - la excusa espiritual. Ya que tenía un verdadero objetivo espiritual, estas puras tonterías siempre me parecían apropiadas. No podía distinguir una moneda genuina de una falsa; y así iba dándome gato por liebre en plan espiritual, acumulando lingotes de oro ficticio.


Como la soberbia me había hecho magnificar mis humildes logros, así también la culpabilidad me hacía exagerar mis defectos.


Al pasar por estos arranques de culpabilidad, yo nunca sentía la menor lástima legítima por los daños que había causado, ni tenía ninguna intención auténtica de hacer las enmiendas que pudiera. Nunca se me ocurrió la idea de pedirle a Dios que me perdonara, y aun menos, de perdonarme a mí mismo. Huelga decir que mi principal defecto - la soberbia y arrogancia espirituales - no se sometió a ningún análisis. Yo ya había ocultado la luz que me hubiera permitido verlo.


Hoy, creo que puedo percibir una clara conexión entre mi culpabilidad y mi soberbia. Ambas me servían para atraer la atención de la gente. En mi soberbia podía decir: "¡Mira lo magnífico que soy!" Sumido en la culpabilidad, lloraba, "Soy un hombre horrible." Por lo tanto, la culpabilidad es la otra cara de la moneda de la soberbia. La culpabilidad nos encamina a la autodestrucción, y la soberbia está encaminada a la destrucción de otra gente.


Esta es la razón por la que considero la humildad para hoy como una postura intermedia entre estos violentos extremos emocionales. Es un lugar tranquilo, donde puedo mantener suficiente equilibrio y una perspectiva suficientemente amplia como para dar el próximo corto paso en el camino claramente señalizado que nos lleva a los valores eternos.
 
Re: La humildad

Huelga decir que no nos corresponde a nosotros condenar. Lo único que tenemos que hacer es investigarnos a nosotros mismos.
También creo que tampoco nos corresponde emitir el Juzgamiento que previamente se hace a la condena.
 
Re: La humildad

De parte de Cristos de http://www.logosortodoxo.com

Εν Αγάπη-amor καί Αληθεία-verdad (en agapi ke alizía

Humildad – La virtud de las virtudes
POR LOS SABIOS Y SANTOS PADRES HELENO-ORTODOXOS

Cristo Dios dijo: “aprended de mí que soy humilde y apacible de corazón”.

El egoísmo es una enfermedad de la personalidad, enfermedad del egó o yo. Porque si yo no tengo autoconciencia, conciencia de mí mismo, es decir, no tengo el yo o ego, entonces entendéis que la cosa es muy difícil y seria. Es decir, no tengo personalidad, estoy loco. Por lo tanto el egó-yo es lo que define la personalidad y el -ismo- es la enfermedad psíquica y espiritual. Y esta enfermedad cómo se define, es muy difícil. Es decir, cómo encontrarás el egoísmo, qué es aquello que hace el egoísmo, qué elementos, no sé, qué puedo decir, me quedo perplejo. Ni el mismo hombre puede entrar en esta pesadísima enfermedad que es la primera, quizás la única consecuencia de la caída del hombre, del pecado original. Por eso uno primero tiene que empezar obteniendo un autoconocimiento, preguntarse quién soy. Y el mejor medicamento, fármaco que destruye esta enfermedad es la HUMILDAD.

El modelo de humildad es el Cristo.
Humildad es parte de la deidad y una donación de Dios.
La humildad es anónima, poliónima (multi-nombre) y multiforme.
Humildad es que uno se olvide inmediatamente de sus hazañas o de las obras buenas que ha hecho y el luto según Dios.
Humildad es una virtud que se relaciona y entrelaza directa e indirectamente con todas las demás virtudes.
Humildad significa negar el egoísmo.
Humildad es la sanación, apocatástasis, restablecimiento del egó o yo de la enfermedad del egoísmo.
Humildad es la metania, (introspección, conversión, arrepentimiento y confesión)…
Continúa en: http://www.logosortodoxo.com/psicoterapia-ortodoxa/humildad-la-virtud-de-las-virtudes/

[url]http://www.logosortodoxo.com/filocalia/la-humildad-por-san-juan-de-la-escalera/


http://www.logosortodoxo.com/el-yerontas-mitilineos-responde-a-dudas-y-preguntas/4-humildad/[/URL]

Les deseo a todos Jaris energía increada de CristoDios para humillar cada uno su propio egoísmo y al demonio y así obtener la divina Humildad!!!
 
Re: La humildad

La humildad es la mejor de las virtudes.

Quizás por la humildad muchos defectos, impurezas y pecados pueden ser perdonados; e incluso muchas condenas de penitencia pueden ser atenuadas.

Quizás la humildad sea favorecedora de la misericordia de Dios; además del amor y temor a Dios.
 
Re: La humildad

El mejor termómetro para juzgar la humildad de un ser humano es la biblia.
Para ser humildes tenemos que razonar sobre nuestra relación personal con Dios y con nuestro semejante según se indica en la Biblia, y luego poner en práctica los principios aprendidos. La palabra hebreahith·rap·pés, que se traduce “humíllate”, significa literalmente “pisotéate”.
Una de las razones que he hallado de suma importancia para cultivar esa cualidad es lo que dice Santiago 4:6 y 1 Pedro 5:5
 
Re: La humildad

Cuando uno tiene un ataque de pánico, ansiedad, etc. acude al hospital enseguida te dan un calmante, rápidamente sentirás un alivio y tu mirada cambiara te sentirás humilde ante los que te rodean sabes que estabas fuera de Ti y has vuelto a la normalidad gracias a los médicos

Cuando una persona camina en la vida va adquiriendo cosas buenas a base de portarte bien con los demás, pero muchas veces quieres hacer el bien, y te devuelven mal, entonces el odio aparece y empieza a embargar ,,tu alma,,

A esa persona no la puedes decir se ,,humilde,, no, primero tienes que alejar su odio le tienes que dar una medicina que haga efecto y cuando desaparezca el odio la persona se quedara sumisa y humilde

Esa medicina es el amor ,pero no envuelta en palabras tienen que ser ,,hechos sin interés,,
Definitivamente la humildad no se bebe como el agua

Cuando una persona es buena ya es humilde, por que en ningun momento se cree mas que nadie y lo que tiene no es suyo por que todo lo tiene es para compartir

Nunca vera completo su espiritu por que sabe que aprender nuca tiene fin

,,Bienaventurados los pobres de espíritu por que de ellos será el reino de los cielos,,
 
Re: La humildad

Por los Santos Padres Helenoortodoxos:

Humildad es adelantarse en las disputas y ser el primero en aplacar y disolver la ira y el odio al prójimo.
Humildad es conocer bien la jaris (gracia, energía increada) y la caridad de Dios.
Humildad es que uno sienta la contrición de su psique (por la continua metania) y la renuncia de su propia voluntad.
La humildad es producto de la gnosis (conocimiento increado) y la gnosis es producto de las tentaciones. En aquel que se ha conocido a sí mismo, se le da la gnosis de todo, y en aquel que se ha sometido a Dios, se le someterá todo, cuando haya dominado la humildad en sus miembros.
Humildad es que uno por el conocimiento de su debilidad y de la ignorancia que antes tenía, es que desconocía aquellas cosas que ahora ha aprendido, y así hay muchas cosas más que quizás las aprenda más tarde, según san Basilio el Magno.

Jaris increada!!!
 
Re: La humildad

Por los Santos Padres Helenoortodoxos:

Humildad en la diania (cerebro, mente, intelecto) es la sencillez.
Humildad en la diania (dianús) es conocer tus limitaciones y tu limitada lógica, razón.
Humildad en la diania es espíritu de aprendizaje.
Humildad del corazón es la comunión con las demás personas y con la creación entera.
Humildad de corazón es ver a las personas como imágenes de Dios, no despreciar ni rebajar a nadie, y no sentirte superior ni inferior a nadie.
Humildad de la voluntad es servir y amar al prójimo, y orar por él.
Humildad del cuerpo es vestir siempre decente, sencillo y limpio, no adornarse para impresionar.
Humildad según san Basilio es volver a realidad de uno mismo, valorar y estimar lo que realmente soy.

Bienaventurados y felices son y serán aquellos que están pobres de males y pecados en el espíritu de su corazón de la psique e humildemente sienten su pobreza espiritual y su dependencia integra de Dios, porque de ellos es y será el reinado de la realeza increada de los cielos Mt 5,3.

¡!!Jaris para tener humildad y humillar al diablo y nuestro propio egoísmo!!!
 
Re: La humildad

¿De humildad? nada. Saben lo que sabe el mundo de humildad. Y no es que sean una verguenza, es... quizás, que nadie les ha enseñado a ser humildes.



Mateo 11:29
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.


Porque lo que escriben está a miles de años luz del sentido verdadero que indica la palabra.
 
Re: La humildad




Para nosotros los seres humanos la humildad absoluta es imposible. Lo mejor que podemos esperar es vislumbrar el significado y el resplandor de este perfecto ideal. Solo Dios puede manifestarse en lo absoluto; los seres humanos tenemos que vivir y desarrollarnos en el ámbito de lo relativo.


Nadie tiene que recordamos que la culpabilidad o la rebeldía excesivas conducen a la pobreza espiritual. Pero tardamos mucho en darnos cuenta de que el orgullo espiritual nos podría empobrecer aun más.


Lo alarmante de la ceguera del orgullo es la facilidad con la que se puede justificar. Pero no tenemos que buscar muy lejos para encontrar evidencia de que esta engañosa especie de autojustificación es lo que universalmente destruye la armonía y el amor. Es lo que enemista a una persona con su semejante, una nación contra la otra. Valiéndonos de la autojustificación, podemos hacer que todo tipo de locura y violencia parezca buena e incluso respetable. Huelga decir que no nos corresponde a nosotros condenar. Lo único que tenemos que hacer es investigarnos a nosotros mismos.


Entonces, ¿qué podemos hacer para reducir cada vez más nuestra culpabilidad, nuestra rebeldía y nuestra soberbia?.


La historia es una alegoría:


Por un lado de mi Camino, veo una gran ciénaga. Al borde del camino hay un pantano poco profundo que va descendiendo hacia una fangosa marisma de culpabilidad y rebeldía donde a menudo me he encontrado andando torpemente. Allí la autodestrucción tiende su emboscada, y lo sé. Pero al otro lado del camino, el paisaje me parece tener un aspecto bello. Veo un bosque con claros encantadores y, más allá, altas montañas. Las numerosas sendas que conducen a este país atractivo parecen seguras. Creo que será fácil volver a encontrar mi camino.

Junto con diversos amigos, decido dar un corto rodeo. Escogemos nuestra senda y, alegremente, nos lanzamos en nuestra excursión. Al poco tiempo, alguien dice con gran entusiasmo, "Tal vez en la cima de aquella montaña encontremos una mina de oro." Luego, para nuestro asombro, encontramos el oro - no en forma de pepitas de oro en los riachuelos, sino auténticas monedas de oro. En una cara de cada moneda dice:

"Oro puro de 24 quilates." Nos decimos, aquí tenemos sin duda la recompensa por nuestro laborioso y paciente viaje por la nitidez perenne del Camino.

Sin embargo, al poco tiempo, al leer las palabras grabadas en la otra cara, empezamos a tener presentimientos extraños. Algunas llevan inscripciones muy atractivas. Dicen: "Soy el Poder," "Soy la Fama," Soy la Riqueza," "Soy la Rectitud." Pero otras nos parecen bastante curiosas. Por ejemplo: "Soy la Raza Dominante," "Soy el Benefactor," "Soy la Buena Causa," "Soy Dios." Todo esto nos parece enigmático. No obstante, nos las metemos en los bolsillos. Y luego, al leer otras más, nos viene el choque. Dicen: "Soy la Soberbia," "Soy la Venganza," "Soy la Desunión," "Soy el Caos." Y entonces, en una de estas monedas - en una sola - vemos grabado: "Soy el Diablo mismo." Algunos de nosotros, horrorizados, decimos a gritos, "¡Este oro y este paraíso no son sino pérfidas ilusiones - vámonos de aquí!"

Pero muchos no quisieron regresar con nosotros. Nos dijeron, "Quedémonos aquí. Podemos pasar estas malditas monedas por la criba. Seleccionaremos únicamente aquellas que lleven las inscripciones propicias. Por ejemplo, las que dicen, 'Poder,' y 'Gloria' y 'Rectitud.' Ustedes van a arrepentirse de haberse ido." No es de extrañar que esta sección de nuestra compañía tardara muchos años en volver al Camino.

Nos contaron la historia de aquellos que habían jurado no regresar jamás, los que habían dicho "estas monedas son de oro genuino, y no traten de convencemos de que no lo son. Vamos a acumular tanto como podamos. Claro que no nos gustan esas tontas inscripciones. Pero aquí hay mucha leña seca. Podemos montar una fundición y convertir las monedas en barras de oro." Y luego, nuestros compañeros, los últimos en volver, añadieron: "Así el oro de la Soberbia se apoderó de nuestros hermanos. Ya cuando nos fuimos, estaban peleando por sus lingotes. Algunos estaban heridos y unos cuantos muriendo. Habían empezado a destruirse unos a otros."


Este cuento alegórico me enseña claramente que puedo lograr la "humildad para hoy" únicamente en la medida en que evite la marisma de la culpabilidad y la rebeldía, y esa hermosa pero engañosa tierra donde se hallan desparramadas las monedas de la Soberbia. De esta manera, puedo encontrar y seguir andando por el Camino de la Humildad que se extiende entre launa y la otra. Por lo tanto, siempre es apropiado hacer un inventario que me puede indicar si me he desviado del camino.


Naturalmente, es muy probable que nuestras primeros intentos de hacer un inventario de esta manera resulten poco realistas. Yo era el campeón del autoanálisis poco realista. Solo quería considerar esos aspectos de mi vida que me parecían buenos, y luego, exageraba las virtudes que creía haber logrado y me felicitaba por el magnifico trabajo que estaba haciendo. Así, este espontáneo autoengaño siempre servía para convertir mis raros logros en graves impedimentos. Ese fascinante proceso siempre era muy agradable, y generaba en mí una tremenda avidez de mayores logros y más aplausos. Tenía las mismas metas de antaño - el poder, la fama, y los aplausos. Además, podía valerme de la mejor excusa que se conoce - la excusa espiritual. Ya que tenía un verdadero objetivo espiritual, estas puras tonterías siempre me parecían apropiadas. No podía distinguir una moneda genuina de una falsa; y así iba dándome gato por liebre en plan espiritual, acumulando lingotes de oro ficticio.


Como la soberbia me había hecho magnificar mis humildes logros, así también la culpabilidad me hacía exagerar mis defectos.


Al pasar por estos arranques de culpabilidad, yo nunca sentía la menor lástima legítima por los daños que había causado, ni tenía ninguna intención auténtica de hacer las enmiendas que pudiera. Nunca se me ocurrió la idea de pedirle a Dios que me perdonara, y aun menos, de perdonarme a mí mismo. Huelga decir que mi principal defecto - la soberbia y arrogancia espirituales - no se sometió a ningún análisis. Yo ya había ocultado la luz que me hubiera permitido verlo.


Hoy, creo que puedo percibir una clara conexión entre mi culpabilidad y mi soberbia. Ambas me servían para atraer la atención de la gente. En mi soberbia podía decir: "¡Mira lo magnífico que soy!" Sumido en la culpabilidad, lloraba, "Soy un hombre horrible." Por lo tanto, la culpabilidad es la otra cara de la moneda de la soberbia. La culpabilidad nos encamina a la autodestrucción, y la soberbia está encaminada a la destrucción de otra gente.


Esta es la razón por la que considero la humildad para hoy como una postura intermedia entre estos violentos extremos emocionales. Es un lugar tranquilo, donde puedo mantener suficiente equilibrio y una perspectiva suficientemente amplia como para dar el próximo corto paso en el camino claramente señalizado que nos lleva a los valores eternos.


cierto es que en nosotros existe la falta de humildad en casi todos los aspectos de la vida --- y lo peor es que no nos es visible que tenemos esa falta!
creo que para mi la humildad primeramente existe en el reconocimiento de que Cristo es Señor - lo que implica que hay que esperarle a El en todo, pedir y esperar a que se haga... esperar al Santo Espíritu en otras palabras :).
 
Re: La humildad

Yo debo mucho a mis padres que hicieron posible mi vida y me enseñaron me dieron de comer y cariño,
debo mucho a mis hermanos que me han acompañado y me han aconsejado

también me debo a vosotros que siempre algo me enseñáis o por lo menos lo intentáis

que decir de Jesucristo…………………

también comprendo que no es que le deba, es que no podria vivir sin esa parte de Dios que habita dentro de mi

El me hace la vida posible y me guía

Yo creo que mas que tener humildad es reconocerla
reconocer que debemos mucho al mundo que habitamos le debemos TODO
 
Re: La humildad

Humildad – La virtud de las virtudes
POR LOS SABIOS Y SANTOS PADRES HELENO-ORTODOXOS

El modelo de humildad es el Cristo.

La humildad es un abismo de pobreza voluntaria y olvido de sí mismo, inmune e inaccesible a cualquier ladrón.
La humildad es “una torre fuerte frente al enemigo” (Sal 60,4).
La humildad es la puerta del reinado de la Realeza increada celeste que introduce a los que se aproximan a ella.
¡Humildad y Agapi! (energía increada si se refiere a Dios y amor desinteresado, cariño) ¡Pareja divina! Una eleva y la otra sostiene y mantiene a los que han sido elevados y no los deja que caer jamás.
La humildad es la enseñanza espiritual de Cristo, que es guardada, de los que son dignos, en cámaras místicas-secretas de sus psiques y no se puede expresar en palabras.
La humildad es un torbellino celeste que puede sacar la psique desde el abismo del pecado y elevarla hasta las alturas del cielo. Una persona una vez contempló en su interior la belleza de la humildad y quedando atónito y alucinado preguntaba por el nombre del padre de ella. Ella con una sonrisa luminosa y apacible le respondió: ¡Por qué quieres saber el nombre de mi padre, puesto que él es anónimo? No te lo diré antes de que alcances a tener a Dios en tu interior”. ¡A Él la doxa (gloria, luz increada) de los siglos! Amín.

Bienaventurados y felices son y serán aquellos que están pobres de males y pecados en el espíritu de su corazón de la psique e humildemente sienten su pobreza espiritual y su dependencia integra de Dios, porque de ellos es y será el reinado de la realeza increada de los cielos Mt 5,3.


Traducido por: χΧ jJ www.logosortodoxo.com (en español)

¡!!Jaris para tener humildad y humillar, pisotear al diablo y nuestro propio egoísmo!!!
 
Re: La humildad

San Juan el Clímaco o de la Escalera: la humildad

Aquel que pretende describir, por medio de palabras, de una manera exacta, la naturaleza, el sentido y el sentimiento de la energía increada de la agapi (amor) del Señor, y de la santa humildad de forma apropiada, y de la bienaventurada pureza con veracidad, del divino alumbramiento expresivamente, y del temor a Dios realmente, y de la íntima información interior sin error, y piensa que de esta manera con su explicación dará a entender las cosas y realidades a los que jamás las han saboreado y experimentado, parece aquel hombre que quiere explicar con palabras y ejemplos el sabor y la dulzura de la miel a aquellos que jamás la han saboreado. El segundo habla por hablar, por no decir, es un charlatán que parlotea; y el primero ignora que la vanagloria se burla exageradamente de él por las cosas que explica o que se ha convertido en un juguete de la vanagloria. Continúa en: http://www.logosortodoxo.com/filocalia/la-humildad-por-san-juan-de-la-escalera/
 
Re: La humildad

[FONT=&quot]San Juan el Clímaco o de la Escalera: la humildad[/FONT] [FONT=&quot] [/FONT] ·[FONT=&quot] 2 Este logos o escalón presenta ante nosotros un tesoro para examinarlo, el cual se encuentra escondido en enseres de arcilla o mejor dicho, en cuerpos humanos. Un tesoro cuya cualidad no se puede entender con palabras. Este tesoro exteriormente solo tiene un título que es incomprensible, y el cual da grande e infinito trabajo a los que intentan explicarlo con palabras. Este título es: “LA SANTA HUMILDAD”. [/FONT]
·[FONT=&quot] 3 Los que son conducidos por el espíritu de Dios, pues, que se unan a nosotros en este consejo espiritual y sapientísimo, llevando espiritualmente en sus manos las placas de la gnosis-conocimiento (increado), escritas de Dios… continúa en:[/FONT] [FONT=&quot]http://www.logosortodoxo.com/filocalia/la-humildad-por-san-juan-de-la-escalera/[/FONT][FONT=&quot][/FONT] [FONT=&quot] [/FONT] [FONT=&quot] [/FONT] [FONT=&quot]Traducido por Jristos Jrisoulas[/FONT][FONT=&quot][/FONT]
 
Re: La humildad

San Juan de la Escalera o San Juan Clímaco: escalón 25 “la humildad”

3. Los que son conducidos por el espíritu de Dios, (es decir, de la energía increada), pues, que se unan a nosotros en este consejo espiritual y sapientísimo, llevando espiritualmente en sus manos las placas de la gnosis-conocimiento (increado), escritas de Dios.
El consejo, pues, ha comenzado. Nos hemos reunido y hemos examinado cuidadosamente el significado y sentido de este interesante título. Uno decía que la humildad es que uno se olvide inmediatamente de sus hazañas o de las obras buenas que ha hecho. Otro dijo: considerarse a sí mismo como el último de los más grandes pecadores. Y otro: concienciar y conocer con su propio nus (espíritu) y mente su propia enfermedad, debilidad e impotencia. Otro decía: humildad es adelantarse en las disputas y ser el primero en aplacar y disolver la ira y el odio al prójimo. Incluso otro: es conocer bien la jaris (gracia, energía increada) y la caridad de Dios. Y uno más decía: es que uno sienta la contrición de su psique (por la continua metania) y la renuncia de su propia voluntad.
Y yo después de haber escuchado todo esto, y después de haber examinado solo con mucha diligencia y atención, no pude entender el sentido y significado de esta bienaventurada virtud. Por eso, como último de todos, como el perro que recoge las migajas de la mesa de estos sapientísimos y santísimos padres, he llegado en la siguiente conclusión: La humildad es una anónima jaris (gracia, energía increada) en la psique que no se puede nombrar sólo por aquellos que la probaron y la conocieron por la experiencia. Es una riqueza inexpresable, un don, un nombre y una donación de Dios, puesto que Él dice: “Aprended, no de un ángel, ni de un hombre, no de libro sino de mí”, es decir, de mí que estoy y permanezco operando en vosotros con mi luz increada y mi increada energía en vuestro interior, “de que yo soy apacible e humilde de corazón, de loyismós y de conducta moral y así hallaréis descanso y alivio de la guerra y las batallas de vuestros loyismí (pensamientos, reflexiones, meditaciones y fantasías) en vuestra psique” (cf. Mt 11,29)… continua en: http://www.logosortodoxo.com/filocalia/la-humildad-por-san-juan-de-la-escalera/
Traducido por Jristos Jrisoulas
 
Re: La humildad

Caray, todo es dado, tanto bienes materiales como espirituales, asi que no hay nada de que gloriarse, sabia cosa es vivir en accion de gracias. Dios nos bendice.
 
Re: La humildad

San Juan de la Escalera o San Juan Clímaco: escalón 25 “la humildad”

4. El aspecto de esta santa viña es distinto durante el invierno de los pazos; distinto en la primavera cuando empiezan a formarse los frutos; y diferente cuando llega la siega o recogida de las virtudes; sin embargo, todos estos aspectos concurren a una única alegría, deleite y fructificación. Por eso, en cada uno, según la época, manifiesta las correspondientes demostraciones, señales y frutos por donde se conocen.

5. Cuando en nuestro interior empieza a florecer el racimo de esta divina virtud, inmediatamente sentimos fatiga y odio hacia toda gloria y alabanza humana, mientras que a la vez desterramos de nuestro interior la ira, el furor y el enojo. A medida que esta reina de las virtudes progresa y crece espiritualmente en nuestra psique, todo el bien que hacemos lo consideramos como nada o mejor aún, detestable, como una abominación. Principalmente pensamos que cada día que pasa crece el peso de nuestros pecados a causa de los sutiles e insensibles pecados, las faltas y las negligencias que dispersan la riqueza de nuestra psique.
En cambio, la abundancia de los carismas que el Dios nos dona, los vemos como una causa de mayor castigo, porque vemos que no los merecemos. Así el nus (espíritu del corazón de la psique) se protege de los ladrones al estar encerrado en el cofre de la modestia; escucha solo los golpes y las bromas de ellos sin que sea afectado en nada por todo esto; y esto porque la modestia es una caja o castillo inaccesible e inviolable de todos estos enemigos. Continua en: http://www.logosortodoxo.com/filocalia/la-humildad-por-san-juan-de-la-escalera/

Traducido por Jristos Jrisoulas

¡!!Jaris para tener humildad y humillar, pisotear al diablo y nuestro propio egoísmo y egolatría!!!
 
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