La fe es razonable, y la duda es ciega...



horizonte-71

Umbral de la quinta frontera
La fe es establecida por esperanzas, y esto es bueno. Mantiene firme el ánimo frente a la duda ciega del que vive con inseguridad.

Puedes cuestionar todo lo que quieras, o puedes aceptar lo que debas. Esto no cambiará la realidad eterna en lo más mínimo.

Si el legado de Dios está basado en evidencias, la fe es tan razonable como cualquier otra literaturea científica. Entretanto, la vacilación de otros, espera que alguna mente brillante les confirme que la muerte es el fin de todo y que no existe la causalidad. ¡Vaya gracia!
 
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8 Enero 2009
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La fe es establecida por esperanzas, y esto es bueno. Mantiene firme el ánimo frente a la duda ciega del que vive con inseguridad.

Puedes cuestionar todo lo que quieras, o puedes aceptar lo que debas. Esto no cambiará la realidad eterna en lo más mínimo.

Si el legado de Dios está basado en evidencias, la fe es tan razonable como cualquier otra literaturea científica. Entretanto, la vacilación de otros, espera que alguna mente brillante les confirme que la muerte es el fin de todo y que no existe la causalidad. ¡Vaya gracia!
la fe es perfectamente medible cuando ésta es confirmada en los hechos!
 
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28 Febrero 1999
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-Es tal como dices, pero actualmente todo el que duda aparenta sabiduría, y sus oyentes o lectores lo admiran por su capacidad de cuestionarlo todo.

-Gracias a Dios, los creyentes estamos bien convencidos de lo que creemos, porque la fe nuestra es por el oír la palabra de Dios y no por atender las elucubraciones de los hombres, por doctos que sean.
 
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SANTA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA ORTODOXA DE HELAS-GRECIA, LA DE LOS 12 APÓSTOLES


TEOLOGÍA PATRÍSTICA
http://www.logosortodoxo.com/teologia-patristica-ortodoxa/

15. Sobre las dos fes o creencias

En el hombre hay dos tipos de fe o creencias. Una fe es la encefálica (del cerebro o diania-mente, intelecto) que es la aceptación lógica, racional de la fe. El hombre aquí admite algo con la lógica, razón y cree en esto que acepta. Pero ésta no es la fe que reconcilia o justifica al hombre. Cuando la Escritura dice que el hombre sólo con la fe se sana y se salva no quiere decir simplemente con la aceptación: “Porque gratis por la jaris (gracia, energía increada) sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es regalo de Dios; no es fruto por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2, 8-9). La otra fe es la fe cordial, del corazón, porque ésta fe no existe en la lógica o razón, es decir, en la diania o lógica (mente, intelecto o cerebro), sino en el espacio o lugar del corazón (el corazón espiritual, el centro de nuestra existencia). Esta fe es regalo de Dios, es decir, no la recibirá el hombre si Dios no quiere regalársela, y se llama fe íntima, innata. A esta fe a Cristo rogaba que le regalara el padre del joven epiléptico del Evangelio, “Señor ayuda mi falta de fe o incredulidad” (Marc 9,24). Es cierto y claro que él creía, pero con la lógica, razón; no tenía la profunda, intima fe, que es regalo de Dios.

Pero la fe íntima profunda proviene de la experiencia de la Jaris (gracia, increada energía del Espíritu Santo). Entonces, si es experiencia de la Jaris, ¿qué puede ser para el Ortodoxo la fe íntima, profunda? Es la noerá oración del corazón. Por lo tanto, cuando el hombre tiene la noerá oración del corazón en su corazón, que es la oración del Espíritu Santo, entonces tiene a la vez la fe íntima, y por la fe, mediante la oración, percibe y ve cosas invisibles. Por eso, cuando sucede este tipo de visión, expectación se llama θεωρία contemplación (zeoría, palabra compuesta de Zeó oró, Dios veo).

Esta visión generalmente se realiza de dos τρόπος tropos (métodos, maneras, formas, modos). Una es con la oración del Espíritu Santo en el corazón, cuando el hombre no ha llegado aún en la zéosis (glorificación, expectación y unión con Dios por la Jaris), entonces puede y ve, pero mediante la oración, o con la zéosis durante la cual cesa o se suspende esta misma fe íntima, como también la esperanza y queda sólo la ἀγάπη (agapi, amor) hacia Dios, como regalo de Dios. Además esto es lo que quiere decir el apóstol Pablo cuando dice: “Cuando llegue lo perfecto, cesa la esperanza y la fe y queda sólo la ἀγάπη agapi (amor energía increada)” (1 Cor 13, 10-13). Porque la fe y la esperanza han cumplido con su propósito y fin, y el hombre ha llegado a ver al que cree y espera, es decir, a Dios, al cual ahora conoce y al que sólo ama, ya que Aquel que ve es Agapi amor desinteresado, altruista increado). Además esta agapi es la zéosis. En la zéosis cesa, queda abolida la gnosis-conocimiento y la profecía, cesa la lengua, que es la oración del corazón y queda sólo la agapi. El apóstol Pablo lo dice muy claro y bellamente, como también los Padres de la Iglesia interpretan muy correctamente estos temas. Toda la Filocalía habla sobre estos temas…continua en http://www.logosortodoxo.com/teologia-patristica-ortodoxa/

(La Ortodoxía es fe en apocálipsis no es una religión)

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33066074. HOMILÍA EN EL 9º DOMINGO DE SAN MATEO
SOBRE LA FE
(Yérontas Gheorghios Kapsanis, Kazigúmenos-Co-guía del Monasterio Grigoriu de Athos (1935-2014, durmió en Señor el día del Pentecostés 2014)

En la lectura evangélica de hoy hemos oído sobre el Apóstol Pedro, el cual fue llamado por el Señor andar sobre las olas. Y mientras en su interior estaba la fe verdadera, caminaba sobre las olas. Pero apenas faltándole poco la fe comenzó a hundirse, (Mt 14, 22-34).

El Señor concedió que se realizara también este acontecimiento, en principio para indicar al apóstol Pedro y los demás Apóstoles, los cuales iban a convertirse en maestros de la tierra o del mundo, qué importancia grande tiene la fe en la vida cristiana, pero también para indicar a nosotros los cristianos de todos los siglos este acontecimiento, de que la fe es primera y condición necesaria de la vida cristiana.

Y cuando decimos fe, no decimos que el hombre acepta algo intelectual o mentalmente, sino que damos a entender plena confianza (palabra compuesta de con y fe) y dedicación del hombre a Dios. Creo significa que confío a Dios, confío a Su Deidad, a Su logos, a Su agapi y a Su Providencia. Me ofrezco a Dios esto significa fe. Y cuando el hombre tiene esta fe, entonces es digno de recibir también la Jaris de Dios, (energía increada, gracia divina). Porque esta fe es también ofrecimiento de la libertad del hombre a Dios. Así creyendo el hombre ofrece su libertad a Dios. Y cuando así por la fe ofrece su libertad a Dios, puede también el Dios cooperar con el hombre, ofrecerle Su Jaris, Su iluminación, la unión con Él.

Por supuesto que la fe no es cosa fácil. Porque en nuestro interior existe el egoísmo, el cual impide la fe verdadera hacia Dios. El egoísmo nos hace creer en nosotros mismos y no a Dios. En cuanto el hombre se humilla por la μετάνοια metania* continua, tanto más cree a Dios. * http://www.logosortodoxo.com/-metania/ La fe es regalo de Dios, paro quiere también intento y esfuerzo del hombre para recibir la fe, como también todos los regalos de Dios. Por eso también los discípulos del Señor gritaban: “añádenos fe, Señor” (Lc 17,5). Y el padre del hijo enfermo: «¡Señor creo, ayuda a mi poca fe!» Creía, también quería creer, y también era de poca fe. Suplicaba al Señor para añadirle fe, darle fe.

Así sucede también en nosotros. Queremos creer, somos miembros de la Iglesia de Cristo, pero existe también nuestra poca fe. Para que venga la fe perfecta, la certeza de la fe, hace falta oración y humildad, estudio del logos de Dios y estudio de los Santos Padres de nuestra Iglesia, hace falta participación consciente a los Misterios y a la vida de la Iglesia. Y cuanto el Cristiano vive dentro en la Iglesia, lucha, ora, tanto viene más fuerte y firme se hace la fe en su interior, y adquiere esta certeza la que quiere Dios como muestra de verdadera fe nuestra.

Roguemos al Señor que, tal como instruyó a Pedro con este acontecimiento de hoy, así también a nosotros nos instruya con distintos acontecimientos de nuestra vida, que nos ayude a adquirir la verdadera y cierta fe. Por tanto roguemos al Señor que nos haga dignos a nosotros también luchando a adquirir el regalo de la fe, el cual regalo de la fe es condición de la verdadera paz de la psique-alma. Amín.

MONOLOGA ORACIÓN DEL CORAZÓN

“50,19 Corazón quebrantado y humillado Dios no lo destruirá” Salmo 50,

Cristiano mío. Continuamente repita “ΚΥΡΙΕ ΙΗΣΟΥ ΧΡΙΣΤΕ, ΥΙΕ ΤΟΥ ΘΕΟΥ ΕΛΕΗΣΟΝ ΜΕ, Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…”,
CON ESTA ORACIÓN EL SATANÁS Y SUS DEMONIOS SE VA CORRIENDO MÁS RÁPIDO QUE EL RAYO
CONOZCA QUE: Con esta oración continua se disiparán todos los conflictos, turbaciones, miedos, preocupaciones y angustias y el Cristo te ayudará a lograr y adquirir corazón quebrantado y exactamente entonces será destruida totalmente a la perfección la fuerza y energía del Satanás.

Tal y como uno teme tocar con la mano un hierro candente, así también el diablo teme el quebrantamiento del corazón, que lo provoca la oración “ΚΥΡΙΕ ΙΗΣΟΥ ΧΡΙΣΤΕ, ΥΙΕ ΤΟΥ ΘΕΟΥ ΕΛΕΗΣΟΝ ΜΕ, Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…”

El quebrantamiento del corazón que provoca esta oración consistente, expulsa el pecado y toda vileza, astucia y energía satánica, humilla la exaltación del Lúcifer y asegura la psicoterapia, sanación y salvación de la psique-alma.

Ante un corazón quebrantado con la oración de “Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…”, el Satanás y sus demonios salen corriendo más rápido que un rayo.

Tal y como no puedes medir los movimientos de las alas de la abeja cuando está volando, así con esta rapidez no puedes percibir los pasos rápidos del Satanás, cuando se marcha del rostro del corazón quebrantado con la continua oración “Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…”

Tal y como aquel que habla públicamente sobre el fuego, pero apenas esté rodeado del fuego inmediatamente se detiene y sale corriendo, así también el Satanás que habla públicamente sobre cada mal, se detiene y se marcha del rostro del corazón quebrantado- después de la oración “Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…”

Cuando el demonio examina tu corazón que dice la oración “Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…”, primero prepara sus pasos para salir corriendo de su miedo no vaya a ser que se destruya su corazón con esta monologa oración.

Cada virtud asusta al demonio, en la medida en que la liebre se asusta cuando es perseguida por el perro. Igual que la liebre siente y percibe que difícilmente escapa de los galgos durante la persecución, así también el demonio tiene por seguro que más que ninguna otra virtud le alcanzará antes el rayo del corazón quebrantado por la oración“Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…”.

Los gorriones no temen tanto el ímpetu del águila, como el demonio teme el ímpetu del corazón quebrantado por la oración “Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…”

Igual que la serpiente más que cualquier otra herida tiene miedo a las uñas del gato, así también el demonio más que ninguna otra virtud teme el quebrantamiento del corazón por la oración “Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…”

Son venenosas para la serpiente las uñas del gato, pero en la psique-alma son siete veces más venenosas las uñas del diablo, en cambio el quebrantamiento del corazón para el diablo es setenta veces más venenoso que sus propias uñas, después de la monologa Oración “Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…”

No tengas miedo ni te asustes del quebrantamiento del corazón, porque de este modo te tendrán miedo los demonios.
Aquel que quebranta su corazón con la oración “Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…” tiene al Satanás como una hormiga debajo de sus pies y no se asusta. Aquel que no quebranta su corazón, tiene el satanás como un león, por eso siempre se asusta y tiene miedo. ¿Has sudado por tu tristeza y angustia orando desde las profundidades de tu corazón? Χαίρε Jere alégrate, porque en praxis operación o acción has imitado el Sudor de tu CristoDios, el cual se convirtió en un coágulo de sangre en su oración, cayendo sobre la tierra.
Adaptación y compilación de un antiguo manuscrito de Monasterio de Kostamonitou, Monte Athos

Ver también: http://www.logosortodoxo.com/oracion/la-oracion-de-jesus-o-del-corazon/
Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας
¡!!Χάρις Jaris energía increada divina gracia y no des-gracia creada humana, para todos!!!
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3306619ΑΓΙΟΝ ΟΡΟΣ AGION OROS SANTA MONTAÑA ATHOS
Hieromonje Gregorio, del Kelion-Caseta o Choza san Juan el Teólogo


LA FE: LA SINERGIA DEL HOMBRE A LA SOTIRÍA REDENCIÓN, SANACIÓN Y SALVACIÓN
(Συνέργεια sinergia, co-operación conjuntamente por la energía de la voluntad Divina con la energía de la voluntad humana, co-energía co-operar, colaborar)

El Cristo nos ha apocaliptado-revelado sobre la verdad de Dios. San Juan el Evangelista, es espectador de las inefables apocalipsis-revelaciones e intérprete de los misterios procedentes de lo alto, de Dios, dice: 18 A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo unigénito que es el Ων (on, existente, el ser, el que es, era y siempre es), que está en el seno del Padre, él nos ha apocaliptado=revelado, explicado y dado a conocer a Dios.
18. A Dios nadie lo ha visto en su esencia; el Hijo unigénito que ha nacido de la esencia del Padre y está en el seno siempre inseparable del Padre, aquel nos ha apocaliptado=revelado, explicado y dado a conocer a Dios. (Jn 1,18)

La respuesta del hombre sobre la apocálipsis-revelación de Dios es la fe. Esta es la condición para vivir eternamente, ya que este es el propósito y objetivo de la encarnación de Cristo, “porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo aquel que en él cree no perezca, sino que tenga vida eterna.
16. Porque de tal manera Dios amó a los hombres del mundo hundido al pecado, hasta el punto de entregar, por muerte en la cruz, a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree tenga vida eterna y no sea auto-condenado a la perdición eterna. (Jn 3,16)
La fe en Cristo es la puerta y el camino que conduce a la vida.

La fe es la firme e inquebrantable convicción a la existencia de los bienes que esperanzamos, pero gracias a la fe es como si los viéramos con nuestros ojos y los tocáramos con nuestras manos. Es certeza sobre la cosa que no vemos con los ojos físicos o somáticos: “fe es la hipóstasis de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven” (Heb 11,1). La fe es cuando creemos en aquellas cosas teniendo en nuestro espíritu y mente la fiabilidad de Dios. Las verdades que Cristo nos ha apocaliptado “hace falta tener fe… porque la altura de estas verdades transciende por mucho nuestra escasa y limitada diania (mente, intelecto) mezquina” (Heb 11,1).

El apóstol Pablo escribe que “Habiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificación, estamos en paz con Dios, por nuestro Señor Jesús Cristo, por quien hemos obtenido también, mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos, y nos gloriamos en la esperanza de la doxa (gloria, luz increada) de Dios” (Rom 5,1-2). San Crisóstomo interpreta a este logos apostólico así: “En todo se refiere las dos cosas: las Suyas y las nuestras. Pero las de Cristo son muchas y variadas. Porque también murió por nosotros, y nos reconcilió, y nos condujo a Dios, y nos dio la Jaris inenarrable (Gracia energía increada). Pero nosotros sólo hemos ofrecido la fe” (A los Romanos 9,2 PG 60,468). La fe es la sinergia del hombre al misterio de su sotiría redención, sanación y salvación

Las cosas que Dios nos ha apocaliptado no es posible que sean interpretadas por la mente humana, porque en nuestra lógica no cabe el tamaño de Sus economías; esto se debe hacer por la fe. Como dice el divino Crisóstomo: “No he aprendido a examinar la usía-esencia de Dios; he aprendido a creer y no a examinar escolásticamente”.

Cuando Cristo mandó a Sus discípulos al kerigma, los dijo: “”El que cree y tiene fe será salvado, y el que no tiene fe será condenado”. La fe es el principio de la sotiría y de la vida en Cristo. Por la fe nos conducimos al Santo Bautismo y nacemos en Cristo. Es claro que para los niños bautizados la fe sigue el santo Bautismo.

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Para acercarnos a este misterio de la fe, nos basamos en el Símbolo de la FE que está compuesto de 12 versículos.

El Símbolo de la Fe es la descripción y registro de los dogmas de la Iglesia por los Padres teoforos (portadores de la luz increada) de los dos primeros Sínodos Ecuménicos. Los Santos Padres con cortos y concisos logos y con mucha prudencia han descrito por iluminación la verdadera fe de la Iglesia, para que podamos nosotros tenerlo como guía de nuestra vida y caminar al sendero de la sotiría…

Los cristianos ortodoxos creemos y confesamos lo que nos ha apocaliptado-revelado el Hijo y Logos de Dios, y tal como nos las han interpretado los santos Apóstoles y los teoforos Padres. LOS APÓSTOLES TAL COMO ENSEÑARON Y LOS DIDÁSKALOS-MAESTROS TAL COMO DIGMATIZAROS… ESTO CREEMOS Y ASÍ PROCLAMAMOS Y DECIMOS.


EL SÍMBOLO DE FE ORTODOXO
(Sin el maldito hijito filioque como lo llaman los santos Padres, que lo añadieron los francolatinos papistas).
  1. Creo en un solo Dios (1ªCor 8,6 – Ef 4,6 – 1ªTim 2,5), Padre todopoderoso (Gén 17,1 35,11 – 2ªCor 6,18 – Apoc 16,7), creador del cielo y de la tierra (Gén 1,1 – Hec 4,24), de todas las cosas visibles e invisibles (1ªCor 8,6 – Col 1,16).
  2. Y en un solo Señor, Jesús Cristo (1ªCor 8,6), Hijo unigénito de Dios (Mt 16,16 – Jn, 14-18 – Jn 3,16), nacido del Padre (1ªJn 5,1-5), antes de todos los siglos (Jn 17,5 – Col 1,17 – Heb 1,1-2 Heb 7,3), Luz de luz (Jn 1,9 – 8,12 – 1ªJn 1,5 – 1ªTim 6,16), Dios verdadero de Dios verdadero (1ªJn 5,20 – Jn 1,1), engendrado (Col 1,15), no creado, consubstancial al Padre (Fil 2,5-7 – Heb 1,3), por quien todo ha sido hecho (Col 1,16 – 1ªCor 8,6 – Ef 3,9 – Heb 2,10).
  3. Quien por nosotros los hombres, y para nuestra salvación (Jn 3,14-17 – Hec 4,2), descendió de los cielos (Jn 3,13 –Ef 4,9) y se encarnó (Jn 1,14 – 1ªCor 8,6 – Ef 3,9 – Heb 2,10) del Espíritu Santo y de María, la Virgen (Lc 1-26,35 –Mt 1,18), y se hizo hombre (Jn 1,14 – Fil 2,7-8).
  4. Fue crucificado (Lc 23,33 – Jn 19,16-18) también para nosotros (Jn 11,49-52 – 2ªCor 5,14-15), bajo el poder de Poncio Pilato (Mt 27,2-24), sufrió (Mt 27,33 – Jn 19,16-18) y fue sepultado (Jn 19,38-42 – 1ªCor 15,4).
  5. Y resucitó al tercer día, según las Escrituras (1ªCor 15,4 – Hec 10,40).
  6. Y subió a los cielos (Marc 16,19 16,27 – Lc 24,51 – Hec 1,9 – 1ªTim 3,16), y está sentado a la diestra del Padre (Mt,26,14 – Col 3,1 – Heb 1,3 – 1ªPed 3,22).
  7. Y volverá en gloria (Mt 24,30 16,27 – Marc 13,16) a juzgar a los vivos y a los muertos (Hec 10,42 – 2ªTim 4,1). Y su Realeza no tendrá fin (Lc 1,33 – Apoc 22,5).
  8. Y en el Espíritu Santo, Señor, Dador de vida (Rom 8,11 – Jn 6,63), que procede del Padre (Jn 15,26). Que es adorado y glorificado con el Padre y el Hijo (Mt 28,19 – 2ªCor 13,13), y que habló por los profetas (2ªPed 1,21).
  9. En la Iglesia una santa, (1ªCor 1,2 – 2ªCor1,1), católica (Ef 2,17-18 Jn10,16 y apostólica (Hec 2.42,47)
  10. Confieso un solo bautismo (Ef 4,5) para la remisión de los pecados (Hec 2,38 – Col 2,12-14).
  11. Espero la resurrección de los muertos (Jn 5,25-29 y 6,39-40 y 11,24 – 1ªCor 15,50-53 – 2ªCor 4,14 – 1ªTes 4,13-17).
  12. y la vida del siglo venidero (Mt 25,46 -Jn 5,29 – Rom 2,7 -Apoc 21 y 22) Amén.
¡La Ortodoxia es la única verdad! http://www.logosortodoxo.com/ortodoxia/
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Catequesis de Αγιον Ορος Agion Oros, Athos
Hieromonje Gregorio, del Kelion-Caseta o Choza san Juan el Teólogo

Capítulo 6. La trinidad de las virtudes Fe, Esperanza y Agapi

La fe, la esperanza y la agapi son las tres virtudes básicas del Cristiano: Ahora quedan estas tres la Fe, la Esperanza y la Agapi, «pero yo os muestro un camino más excelente todavía, el camino de la agapi», 1Cor 13,13 (agapi-amor divino y energía increada). “Estas son las virtudes fundamentales… y de estas emanan como de varias fuentes inagotables todas las demás virtudes que conducen al perfeccionamiento cristiano” (San Nectario “Ortodoxa catequesis” pag. 147/8). San Juan el Clímaco con una imagen representativa indica el lazo estrecho que existe en esta triada puntal de las virtudes: “Una la veo como rayo, la otra como luz y la tercera como disco solar, y juntas como un destello y una luminosidad, (San Juan Clímaco “Escalera Logos 30,1 pag 373).

a.) La fe

El hombre por la fe acepta el Misterio de la Divina Economía. Es decir, la fe es nuestra contribución al misterio de nuestra sotiría (redención, sanación y salvación). “No es posible salvarnos de otra manera sino sólo por la fe”. San Gregorio Palamás distingue: “Una cosa es creer en Dios y otro cosa creer a Dios”. Creo en Dios significa que considero ciertas y verdaderas las promesas que nos ha dado. Mientras que creer a Dios significa que opino, confieso y creo ortodoxamente, correctamente sobre Él. Debemos tener las dos… El creer verdaderamente en Dios, es decir, que reconocemos como ciertas y verdaderas Sus promesas hacia nosotros, y esperamos que se manifiesten rápido, esto se demuestra por nuestras obras buenas y por la aplicación y cumplimiento de los divinos logos-mandamientos. El creer ortodoxamente a Dios… se demuestra por estar de acuerdo nosotros con los teoforos (portadores de la luz increada) Padres” (San Crisóstomo, A los Romanos 8,1, PG 60,453). Sobre esta segunda fe hemos hablado ya en la primera parte de este libro. Aquí nos referiremos más sobre la fe primera, la que se confirma por la aplicación y cumplimiento de los logos-mandamientos divinos.

Para que nuestra fe sea verdadera y viva debe ser acompañada de obras. Dice en su carta el Apóstol Santiago: “La fe sin obras por sí misma es muerta” (Snt 2,17-9). Este tipo de fe muerta tienen también los demonios: “También los demonios creen, tiemplan y titiritan” (Mrc 1, 24). Los Cristianos que creen a Dios y no cumplen ni aplican Sus logos-mandamientos se parecen a los demonios, los cuales con palabras confiesan a Cristo pero con sus obras niegan Su soberanía y la debida obediencia y agapi a Él. A estos cristianos conviene el logos del apóstol Pablo: “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (Tit 1, 16).

La praxis siempre es más fidedigna que la palabra o logos para representar la verdad. El que no trabaja los logos-mandamientos de Cristo, si sostiene que ama a Cristo, es mentiroso, en cambio, el que los trabaja demuestra que ama a Cristo, incluso si está callado. Según el logos de san Gregorio el Teólogo: “Obra sin voz es mayor que el logos sin praxis” (Logos éticos 33, PG 37, 929ª).

La aplicación y cumplimiento de los logos de Cristo es la demostración de la agapi hacia Él: «El que cumple mis mandamientos y los tiene interiorizados, ése es el que me ama; y al que me ama, lo amará mi Padre y yo también lo amaré y me revelaré a él, mediante la iluminación interior por la energía increada» (Jn 14,21) Y el Cristo quiere que nuestra fe sea acompañada por la agapi. Dice san Máximo el Confesor: “No digas que la fe fina a nuestro Señor Jesús Cristo puede salvarte. Esto es imposible, si no logras también la agapi hacia Él por el trabajo de las virtudes” (Filocalía t,2 Capítulos sobre la agapi 1,39).

San Simeón el Nuevo Teólogo escribe que “por eso se hizo toda la Economía y la condescendencia del Hijo de Dios, de modo que con la fe hacia Él y con la aplicación y cumplimiento de Sus logos-mandamientos constituirnos en partícipes de Su Deidad y Realeza increadas-“ (Logos ético 3,12 SC 122, 418). La fe es el principio del camino que conduce al reinado de la Realeza increada, y a la vez la fuerza que apoya a cada fiel durante su camino. Según el logos de san Ignacio el teoforo, la fe y la agapi “son el principio y el final de la vida”. Principio es la fe y la agapi el final” (Hacia Efesios 14,1, B 2, 267). La fe y la agapi en común metamorfosean, transforman y convierten el hombre en dios por la Jaris.

b) La esperanza

La esperanza se sostiene a la agapi de Cristo hacia el hombre, y se refiere a cosas futuras.

El apóstol Pablo nos habla con la boca de san Nicodemo el Aghiorita: “Oh cristiano, por los carismas espirituales que ahora has recibido, cree también a los futuros. Y tal como al principio cuando has sido bautizado no has dado nada más que la fe, y has recibido de Dios grandes bienes, así también ahora esta misma fe trátala para la esperanza y la adquisición de los bienes futuros. La esperanza entonces es realmente esperanza, cuando espera aquellas cosas que no se ven, porque lo que uno ve ¿para qué hace falta esperanzarlo? Por supuesto que entonces la esperanza es sobrante e inútil” (San Nicodemo el Aghiorita, “Interpretación a las 14 epístolas, tomo I, pag. 198-9). Por esa razón la esperanza es la virtud de la vida presente.

Todo el misterio de la Divina Economía revela la infinita agapi de Dios hacia el alejado, condenado y des-graciado hombre. En esta agapi está basada también nuestra esperanza para el futuro. Dice san Crisóstomo: “Cuando, una vez haberte tomado muerto, perdido, cautivo y perdido, te hizo amigo, hijo, libre, justo y coheredero, y ofreció tantos bienes cuantos nunca alguno había esperanzado, ¿cómo más tarde te abandonará después de tan grande magnificencia y simpatía?” (En Romanos 14,6, PG 60, 532).

El logos del Salmista: Esperanzó mi psique sobre al Señor desde la guardia de la mañana hasta la noche” (Sal 129,6), significa que debemos tener esperanza continuamente al Señor, sea cuando vivimos acontecimientos agradables, que se asimila con la mañana, sea cuando pasamos por aflicciones y desgracias que se asimilan con la noche. San Crisóstomo interpreta el logos del Salmo: “No hay nada más seguro para la salvación que entregarse y colgarse uno siempre por la esperanza a Dios… Esta esperanza es una pared indestructible… una torre invencible. Incluso aunque las circunstancias amenazan la muerte, el peligro y la debacle, no dejes de tener esperanza a Dios y esperar la salvación por Él. Porque para Él todas las cosas son fáciles y factibles” (En el Salmo 129, 3PG 55,376).

El Señor “no acepta ofrecer toda Su ayuda a aquel que unas veces tiene esperanza al dinero, a la vanagloria y a la fuerza humana, y otras veces a la esperanza en Él” (San Basilio el Grande, En Isaías 10, 245, B 56, 241-2). El Cristo quiere que tengamos esperanza siempre a Su Agapi y sólo en ella.

Tengo esperanza en Cristo significa que confío absolutamente a su providencia agapítica sobre mi vida. “Esperanza es que uno crea sin dudas y con toda su psique-alma que seguro que aquello que espera lo conseguirá” (San Pedro el Damasceno, Sobre la adquisición de las virtudes, Filocalía t.3, 75). “Esperanza es adquisición de tesoro antes de adquirirlo… Es la puerta de la agapi” (San Juan el Clímaco. Logos 30,16).

sobre la Agapi aquí enel Foro: https://forocristiano.com/threads/que-dice-la-biblia-sobre-el-amor.3306596/page-2#post-3332741
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