Jesucristo es el verdadero Dios - Todos los demás dioses son falsos

26 Septiembre 2017
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Está escrito en Juan 1:17, "Pues la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad se han hecho por medio de Jesucristo”.

En este texto de la Biblia, podemos leer que la verdad no vino a través de la ley del Antiguo Testamento, sino a través de las enseñanzas de Jesucristo. Lo opuesto a la verdad es mentira e ilusión.

Bueno, si la verdad vino solo a través de Jesucristo, todo lo que se ha escuchado desde el Antiguo Testamento no era creíble.

Y ahora leemos en 1 Juan 5:20: ... Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento, para conocer al que es verdadero. Y estamos en el verdadero, en su Hijo, Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.

Este otro texto confirma que Jesucristo es el único Dios verdadero y la vida eterna. Ahora, si Jesús es el único Dios verdadero, entonces podemos confirmar que hay otros dioses que no son verdaderos, incluido el “dios del Antiguo Testamento”, Jehová.

En mi opinión, Jehová es un dios falso que disfraza sus verdaderas intenciones de ser más elevado que el Dios absoluto y verdadero. Solo Jesús mostró al mundo el Padre como realmente es.

Las actitudes y el comportamiento de Jehová, como se detalla en las páginas del Antiguo Testamento, demuestran que no es el mismo que el Padrino revelado por Jesús en el Nuevo Testamento.

Esta opinión no es solo mía. El filósofo Platón y el cristiano gnóstico Marción, así como los cátaros, bogomilianos y albigenses, pensaron de la misma manera, distinguiendo entre el Dios Absoluto y un dios menor, el “Demiurgo”.

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Jesucristo es el único y verdadero Dios, lo que significa que todos los demás dioses son falsos. Él no es un “otro Dios”, pero es lo mismo que Dios Padre, pues los atributos que estaban en el Hijo también estaban en el Padre, ya que ambos tienen la misma naturaleza, esencia y propósitos.

En Juan 10: 30-38, Jesús dijo: "Yo y el Padre uno somos". Por lo tanto, el Hijo no es otro Dios, sino el Dios Altísimo, que se encarnó y se reveló a la gente.
En 2 Corintios 5:19, Pablo nos dijo: "Porque Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo mismo".

Junto con el Espíritu Santo, los tres (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) forman la Trinidad Divina con atributos y poderes iguales. Aunque son tres personas, los tres interactúan como si fueran una sola persona, entonces la aritmética divina no es por la suma (1+1+1 = 3), sino por la multiplicación (1x1x1x1 = 1).

Jesús no dijo: “Yo y Jehová (YHWH) uno somos”, sino que dijo: Yo y el Padre (ABBA) uno somos, lo que significa que Jesucristo tiene una conexión íntima con el Dios Padre, pero no con el “dios del Viejo Testamento”.

Es por esa razón que los mandamientos que Jehová (YHWH) dio a través de Moisés en el Monte Sinaí son tan diferentes de los mandamientos que Dios Padre (ABBA) dio a través de Jesucristo en el Monte de las Bienaventuranzas.
 
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Otra prueba de que Jehová no tiene que ver con la divina Trinidad es que el espíritu de Jehová que actuaba en el Antiguo Testamento no es el mismo Espíritu Santo que actuó en el Nuevo Testamento.

El Espíritu Santo solo vino después que Jesús fue glorificado, como leemos en Juan 7:39 …. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

La condición para que el Espíritu Santo viniera para los hombres era que Jesús fuera glorificado, como leemos en Juan 16:7 … Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; pero si me fuere, os lo enviaré.

Hay muchas evidencias que los espíritus que actuaban respectivamente en el Viejo y en el Nuevo Testamento no eran lo mismo. Así que, en 1 Samuel 16:14 leemos que un espíritu malo enviado por Jehová atormentaba Saúl, y cuando ese espíritu se apoderaba de Saúl, él deliraba y tentó matar David con una lanza (1 Samuel 18:19 y 19:9).

Pero el verdadero Dios Padre no envía “espíritus malos” para atormentar y matar, pues la obra del Espíritu Santo es para benignidad, o sea: convencer al mundo acerca del pecado, de la justicia y del juicio (Juan 16:7); guiar los hombres a toda la verdad (Juan 16:13); enseñar todas las cosas y recordar a nosotros todo lo que Jesús hay dicho (Juan 14:26).

Jesús nunca envió espíritus malos a cualquier persona. A la inversa, Él expulsó muchos espíritus malos de personas atormentadas, como leemos en Marcos 1:34; Mateo 8:16 y 9:33; y Lucas 13:32.

El espíritu de Jehová también se manifestó través de una violenta fuerza física, como en Sansón, que fue lleno del espíritu de Jehová y despedazó un león (Jueces 14:6), un ejército de 30 hombres (Jueces 14:19), y también un ejército de 1.000 hombres que fueron muertos apenas con una quijada de un asno (Jueces 15:14-15).

Hay que se observar que en los frutos del Espíritu Santo descritos en Gálatas 5:22 … amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza … no hay ninguna referencia a la fuerza física, ni a manifestaciones de violencia, lo que es una evidencia muy clara que son espíritus diferentes.

En una cierta ocasión, los discípulos pidieron a Jesús permisión para invocar fuego del cielo, para consumir los samaritanos, pero Jesús les reprendió, diciéndoles: “Vosotros no sabéis de que espirito sois, porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas” (Lucas 9:55 y 56).

Por supuesto, al pedir permisión para invocar fuego del cielo, los discípulos estaban inspirándose en el ejemplo del espíritu de violencia de Jehová que estaba sobre el profeta Elías, cuando invocó fuego del cielo para consumir cien soldados de Acacias (2 Reyes 1:10-12).

Al negar el pedido de los discípulos y decir que ellos no sabían de qué espíritu eran, Jesús confirmó que hay diferencia entre los espíritus, pues el verdadero Espíritu Santo no vino para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas.

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Los que niegan la identidad entre el Hijo (Jesucristo) y el Dios Padre (ABBA) se basan en la declaración del mismo Jesús en Juan 5:19 y 14:28, donde aparentemente cita una jerarquía entre ellos.

Sin embargo, aunque hay textos en la Biblia que parecen sugerir una sujeción de Cristo al Padre, como 1 Corintios 15:28, hay otros textos que resaltan la voluntad del Padre de someter todas las cosas al Hijo, honrándolo y exaltándolo hasta la posición más alta, como Juan 13: 31-32, Juan 17:10, Filipenses 2: 6-9; Hechos 5: 30-31; Efesios 1: 20-22 y Hechos 2:36.

La característica de la humildad siempre estuvo presente en la vida de Jesús. En su Evangelio, Jesús enseñó que "el que se exalta a sí mismo será humillado" y "el que se humilla a sí mismo será exaltado" (Mateo 23:12, Lucas 14:11).

Al enseñar acerca de la humildad, Jesús lavó los pies de los discípulos. Sin embargo, esta actitud no disminuyó su gloria (Juan 13: 4-15). Cuanto más se sometía Jesús al Padre, más lo honraba el Padre (Filipenses 2: 3-11).

Jesús nunca se glorificó a sí mismo (Hebreos 5: 5). Si el honor es mutuo, como en el caso del Padre y el Hijo, no hay mayor ni menor, sino el deseo permanente de uno que quiere honrar al otro (Juan 5: 19-23, 26-27).

Quienes insisten en establecer una jerarquía entre el Padre y el Hijo también quieren establecer una diferencia jerárquica entre el hombre y la mujer. Sin embargo, a pesar de que el hombre es "cabeza", eso no significa que él sea más grande que la mujer como cuerpo, porque una cabeza sin cuerpo sería un monstruo.

La discusión sobre cuál es más alto o más bajo es simplemente ridícula y se parece mucho a la búsqueda ambiciosa de empoderamiento, muy común en los círculos comerciales o políticos, pero extraña en el Reino de Dios.
 
Jesucristo no vino simplemente a cumplir las profecías del Antiguo Testamento. Más bien, Él vino a interferir radicalmente en la historia de la humanidad para corregir y reinventar un plan que estaba condenado al fracaso.

El plan que Jehová planeó en el Antiguo Testamento estaba condenado al fracaso porque solo sirvió para condenar y hacer culpable a toda la humanidad. Aquellas leyes absurdas eran simplemente medios de restricciones tiránicas que se utilizaban por medio de métodos coercitivos. No había libre albedrío, y las personas solo cumplían la ley por causa de la intimidación y represalias.

Si Jesús no hubiera venido a este mundo, las personas que eran fieles a las leyes del Antiguo Testamento seguirían ofreciendo sacrificios de animales en altares, practicando la circuncisión, prohibiendo ciertos alimentos, guardando el sábado y otras prácticas religiosas similares.

Jesús revolucionó radicalmente la forma de adorar a Dios, que era meramente ritualista en el Antiguo Testamento. Jesús enseñó que el cultivo de los principios interiores de carácter y moral es mucho más importante que toda la religiosidad exterior contenida en la ley mosaica.

Por lo tanto, Jesucristo no tiene apenas un papel secundario de "coadyuvante", sino que es el principal protagonista del plan de redención universal de Dios Padre. Así que Jesús cambió el destino del mundo de una manera drástica y efectiva, proporcionando un camino de salvación y una vida abundante para todos los que creen. Por eso Él dijo en Juan 10:10 ... He venido para que tengas vida y la tengas en abundancia.
 
Jesucristo no es uno son varios. Por eso es llamado Jehová de los Ejércitos.
Porque somos -algunos- parte de ese contingente.

Llamar al Señor Jesús Jesucristo solo está muy mal porque deja de lado a los demás que están junto a él.

Y es otro más de los tantos errores doctrinales de los hombres.
 
Oswualdo.
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En este texto de la Biblia, podemos leer que la verdad no vino a través de la ley del Antiguo Testamento, sino a través de las enseñanzas de Jesucristo.
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Bueno amigo... Jesucristo nos mandó predicar el evangelio por todos los pueblos entonces sí.. la verdad vino por Jesucristo.... pero la verdad ya estaba dada en tiempos de Moisés pero el pueblo se reveló entonces Jesucristo se hizo hombre y vino otra vez para volver a dar otra vez el Evangelio.
 
... Jesucristo nos mandó predicar el evangelio por todos los pueblos entonces sí.. la verdad vino por Jesucristo.... pero la verdad ya estaba dada en tiempos de Moisés pero el pueblo se reveló entonces Jesucristo se hizo hombre y vino otra vez para volver a dar otra vez el Evangelio.

No es así como dice el texto de Juan 1:17. Él dice claramente que la ley y los mandamientos del Antiguo Testamento vinieron a través de Moisés, pero la verdad no vino a través de aquella ley, sino exclusivamente a través de las enseñanzas y mandamientos de Jesús.
 
Estas diciendo que el antiguo testamento y las leyes que ahi aparecen no son mas que un desperdicio?

Ante las enseñanzas y mandamientos que Jesús dio, los mandamientos y la ley del Antiguo Testamento se tornaron obsoletos y sin sentido, como dice el autor de Hebreos 8:13.

Pablo fue más allá y llegó a decir en Filipenses 3:1-7 que aquella religiosidad exterior se convirtió en basura y estiércol para él, ante la gloria que representaba el Evangelio de Jesús.
 
El problema con eso es que Jesus no lo dijo, Jesus si dijo que el daba un nuevo mandamiento osea un mandamiento adicional a lo ya existente el nunca dice que la ley existente se debe de deshechar

Intentar ajustar los mandamientos del Viejo Testamentos a los mandamientos de Jesús es como remendar un vestido viejo con un paño de tela nueva, o como se echar vino nuevo en odres viejos, como dijo Jesús en Mateo 9:14-17 … Nadie remienda un vestido viejo con un retazo de tela nueva, porque el remiendo fruncirá el vestido y la rotura se hará peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en odres viejos. De hacerlo así, se reventarán los odres, se derramará el vino y los odres se arruinarán. Más bien, el vino nuevo debe echarse en odres nuevos, y tanto lo uno como lo otro se conserva juntamente.

Todos los mandamientos y profecías del Antiguo Testamento deben ser considerados en forma de Antítesis, es decir, de una manera que contrasta inversamente con lo que se había profetizado con su sentido literal.

Así, por ejemplo, Jesús dijo en Juan 6: 30-41 que Él era el pan vivo que vino del cielo, el cual está relacionado inversamente con el maná que los israelitas comieron en el desierto.

El contraste inverso es que el maná perecedero que los israelitas comieron en el desierto no alimentaba definitivamente, y además estaba lleno de gusanos y apestaba (Éxodo 16:1-36), mientras que el pan vivo que es Jesús, da vida a todos los que se alimentan de Él, y no apesta.

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Tampoco nadie desecha las cosas que funcionan solo por ser viejas ademas de si es posible remendar un vestido viejo con tela nueva solo que se neceista un maestro para hacer que el remiendo sea perfecto

La circuncisión física del prepucio de los machos del Antiguo Testamento se desecha porque la circuncisión del corazón del Nuevo Testamento es mucho más significativa (Romanos 2:29).
El sacrificio de animales del Antiguo Testamento se desecha porque el sacrificio único y eficaz de Jesucristo en el Nuevo Testamento es suficiente para expiar todo y cualquier pecado (Hebreos 10:4).
La observancia literal del Sábado (reposo) del Antiguo Testamento se desecha porque el descanso verdadero para las almas que Jesús da en el Nuevo Testamento es mucho más importante (Mateo 11:28).
 
Fueron los griegos o romanos los que empezaron a usar el termino de cristo entonces si le llamas Jesucristo lo estas ligando a la cultura romana mas no a la hebrea
Te repito que es Jehová de los Ejércitos Jesucristo.
Y lo que es en verdad... una revelación de varios.