FE y MIEDO - Superación personal.

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El miedo es una reacción natural del ser humano, y que se manifiesta de distintas formas según nuestra naturaleza. Digamos que abarca un gran rango de morfologías según su tipo e intensidad. Aunque no es posible erradicar por completo el miedo - pues las distintas amenazas de la vida lo pueden disparar este "mecanismo de alerta/defensa" de diversas formas. *Ejemplo: un susto - si que podemos llegar a vivir sin miedo en nuestro interior, y afrontar la vida como si caminásemos "sobre algodones".

Para ello hay una fórmula única: amor y fé. Cuanta más Fé tengamos en Dios y en Jesucristo, y mayor sea nuestra capacidad de amar, menor miedo habrá en nuestra vida, y por el contrario más disfrutaremos de esta. La Fé y el amor son la luz que nos sacan de las tinieblas, nos llenan de sabiduría y conocimiento, y nos guían por el buen sendero. Disipan toda niebla/temor a su alrededor, y nos despejan la mente para el puro disfrute. Esta luz proviene de nuestro interior, pero si estamos deprimidos por el miedo, estará oculta y latente esperando a salir a flote. Cuando tenemos Fé, el miedo y las nubes desaparecen, y "sale el sol en nuestro interior", se desbloquea el amor.

En general se puede decir que tenemos miedo de 2 cosas: la vida y la muerte. Si tenemos una gran Fé en Cristo, ambos miedos pueden desaparecer. Pero muchas veces nacemos llenos de Fé - mirad a los niños por ejemplo - y a medida que vamos creciendo y vemos como es la vida, esta va mermando progresívamente: las drogas, las adiciones, las perversiones, etc...Todo lo fácil que era la vida de cuando eramos niños, era por nuestra Fé pura y total. Pero al llegar a la adolescencia, muchas veces esta se desgasta hasta dejarnos "ciegos", en tinieblas.

Nos alejamos del niño que todos llevamos dentro, y entramos en círculos viciosos que nos condenan a una vida nada próspera para la Fe y el Amor, y cuando queremos darnos cuenta, entramos en una "crisis de Fe": cuando los cimientos sobre los que se sustentaba nuestra Fe, no eran lo suficiéntemente sólidos o duraderos, y por ello en cierto momento de nuestras vidas empezamos a dudar inconsciéntemente, y a refugiarnos en ciertas adicciones para afrontar la vida, pero sin disfrutarla plénamente. Llegados a este punto, no cabe duda de que toca renovar la Fé.

El miedo en nuestro interior proviene siempre de la falta de Fe.

Cuando en vez de deshinbirnos de manera natural, entramos en ciertas adicciones como el alcohol para lograrlo, ponemos en peligro nuestra vida y creamos una dependencia que nos hace tener más miedo en los momentos de abstinencia.

Pasa mucho en la adolescencia, en la gente que es tímida y necesita desinhibirse bebiendo para relacionarse. Es en esta etapa cuando solemos torcernos o tomar el camino equivocado, para luego reconducirnos o enderezarnos siendo adultos, si es que nos dimos cuenta a tiempo.

El miedo en su estado más primigenio o primitivo podemos considerarlo como "ansiedad", cuando la respuesta a un estímulo es corta, abrupta y desbordada. Es un miedo en donde siempre existe un trasfondo para que se dispare. El abuso del alcohol y las drogas, por ejemplo, crean cuadros de ansiedad. Todos podemos padecer ansiedad en algún momento de nuestras vidas, es algo complétamente natural. Aunque existen medicamentos químicos, clínicas y todo un negocio en torno a esto, existen medios naturales igual o más eficaces para aliviar estos tránsitos.

En estos casos, la mente solo actúa como catalizador, para que se dispare el mecanismo. En condiciones normales, el simple hecho de preocuparnos o temer algo, no conduce a la ansiedad, pero si lo hace, entonces siempre debemos pensar que hay trasfondo asociado: drogas, alcohol, problemas metabolismo, biológicos, etc...

Cada persona es un mundo, y el miedo puede manifestarse de distintas formas en cada uno, según sus vivencias y el funcionamiento de su organismo. Así, hay gente más o menos propensa a padecer ansiedad, etc...Cada uno reacciona de una manera distinta ante el miedo, según su naturaleza.

Ese trasfondo que hace que el río a veces se desborde de los canales por los que circula, suele tener su orígen en el abuso de sustancias, o en desórdenes químicos/fisiológicos, producidos por alteraciones o desequilibrios en nuestro cerebro y/o metabolismo. Pero lo ideal es no tener que canalizar miedos, y para ello la Fé y el amor son esenciales.

Con el paso del tiempo, vamos madurando y canalizando nuestros miedos, hasta con suerte deshacernos de ellos. De la adolescencia solemos arrastrar muchas veces miedos e inseguridades que no dan la cara hasta más tarde. Por eso la timidez, que es un miedo contenido en el interior, que posteriormente puede canalizarse de diversas maneras, y finalmente desaparecer.

Elegir a Dios y sus caminos, son sin duda el mejor antídoto contra el miedo en este mundo pecaminoso en el que vivimos. Volver a creer, volver a tener fé y desbloquear nuestra fuerza interior, el niño que llevamos dentro. Para ello hay que retroceder sobre nuestros pasos, y encontrar el camino que un día empezamos, antes de desviarnos...

Sé que para un cristiano de toda la vida todo esto que digo puede sonar obvio y redundante, pero por otro lado creo que son cosas que nunca están de más recordarlas.

Saludos