Voy a explicarle lo que yo entiendo en referencia al diluvio universal.¿Me puede explicar que pasó con aquellos quienes estaban dentro del arca de Noé y aquellos que estaban fuera de ella, en lo que se refiere a la salvación y la condenación? Su respuesta es relevante para este tema.
Cuando el hombre desobedece a su creador y come del árbol que Dios le había ordenado no comer, sus ojos son abiertos y su naturaleza cambia radicalmente.
El mal que estaba en el exterior entra a hacer morada en él, y Dios lo expulsa del huerto y le impide seguir comiendo del árbol de la vida. Así el hombre se instala en las "tinieblas de afuera" y la corrupción lo domina plenamente, empeorando cada día.
Caín asesina a Abel y todo va en constante decadencia.
Parecería como si Dios estuviera acumulando evidencias de que su juicio contra el hombre era acertado.
Cuando esas evidencias son suficientes, no para él mismo sino para que queden como testimonio escrito para nosotros, Dios declara en Génesis 6:5-7:
Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado...
Esta declaración divina es crucial, pues Dios ve que jamás habrá un hombre verdaderamente justo que merezca sostener esta corrupción.
Pero justo allí Dios hace publica la esperanza, pues determina enviar a ese único Hombre Justo que lo cambiará todo: Jesucristo.
Así nos dice en Génesis 6:8:
Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.
Aunque debemos decir que Noé halló gracia, no por su perfección personal, sino porque Dios soberanamente decidió preservar a la humanidad y manifestar a través de él Su gracia futura en Jesucristo.
Otra lección que aprendemos aquí es que el pecado solo puede ser eliminado por la muerte del pecador.
Si hubiera otra solución para quitar la corrupción, Dios no hubiera necesitado destruir toda carne, sino solo sanarla o perdonarla.
Pero vemos claramente que incluso después del diluvio, la corrupción permaneció en Noé, su familia y toda su descendencia.
Esto nos enseña algo crucial:
Si la muerte del pecador acaba con la corrupción pero destruye la esperanza de vida humana, Dios debía encontrar la manera de quitar definitivamente el pecado por medio de una muerte capaz de ser revertida.
La muerte de un hombre VERDADERAMENTE JUSTO y sin pecado, Jesucristo.
Así, en la resurrección de Cristo se preserva eternamente la esperanza humana.
Aunque Noé sobrevivió físicamente sin merecerlo porque su naturaleza era tan corrupta como la de cualquiera, fue declarado justo por fe, mediante el sistema de justificación por la gracia divina que más adelante Jesucristo haría posible.
El arca entonces no fue solo una solución temporal sino también un símbolo de Cristo mismo, quien salva eternamente del juicio y la corrupción a los que creen en Él.
Entonces...
Cuando Adán pecó, entró en él la corrupción y perdió la posibilidad de vivir para siempre.
Dios permitió la maldad para demostrar a la humanidad que esta solo podía crecer y que su juicio era completamente JUSTO.
La corrupción de la carne es irremediable, al punto que la única solución posible para eliminar el pecado es la muerte del pecador mismo.
La introducción de Jesucristo como un Noé efectivo, un hombre VERDADERAMENTE JUSTO: Revelación por parte de Dios del plan de salvación en la persona de Jesucristo como la única forma de quitar definitivamente el pecado y a la vez preservar la esperanza humana.
Aclaro explícitamente que entiendo que la gracia no se basa en la justicia propia del hombre (Noé), sino en el propósito soberano de Dios en Cristo, mostrando así que la gracia precede a toda justicia personal.
Noé halló gracia ante los ojos de Jehová, no por su propia justicia o perfección, sino porque Dios ya había decidido preservar a la raza humana y manifestar a través de él Su gracia futura en Jesucristo.
La salvación en el arca representa figurativamente la salvación que obtendremos en Cristo.
Esta conexión ayuda a fortalecer el argumento de que la verdadera salvación del pecado viene a través de Cristo, no solo escapando de un diluvio.
El arca no solo preservó a Noé físicamente, sino que fue símbolo de Cristo mismo, quien nos preserva espiritualmente del juicio divino definitivo.
Notemos que aunque la muerte física resuelve el problema del pecado inmediato (la corrupción), es la muerte y resurrección en Cristo la que termina de una vez con la corrupción y el pecado, brindando vida eterna en una creación nueva.
La muerte física de los pecadores destruye temporalmente al pecado, pero solo la muerte y resurrección de Cristo lo destruye de manera permanente y otorga una nueva creación libre de corrupción.