¿Evangelio “Low Cost” o Contrato de Sangre?

laralonso1985

Miembro senior
20 Julio 2025
228
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El enigma del discipulado moderno

La ilusión de la fe sin factura

Vivimos en la era de lo inmediato, lo personalizable y lo desechable. Nada debe costar demasiado; nada debe incomodar. En ese contexto cultural, el cristianismo no ha salido ileso. Hemos presenciado el surgimiento de un “Evangelio Low Cost”: una versión simplificada del mensaje de Cristo, sin aristas, sin cruz y sin demanda real.

Es un evangelio que promete paz sin arrepentimiento, bendición sin obediencia y salvación sin transformación. Llena auditorios, pero rara vez forma carácter. Produce consumidores religiosos, no discípulos. Ofrece consuelo, pero evita la confrontación interna que precede a la verdadera sanidad.

Jesús, sin embargo, nunca predicó un mensaje optimizado para la comodidad del oyente. Al contrario, sus palabras tendían a reducir multitudes, no a inflarlas:

“Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él”
Juan 6:66
La pregunta es inevitable:
¿En qué momento convertimos el llamado del León de Judá en una membresía de club social, con beneficios pero sin responsabilidades?


El contrato de letra pequeña: una cláusula no negociable

Si observamos el llamado de Jesús con una lente jurídica, no estamos ante una suscripción espiritual, sino ante un contrato de vida o muerte. No hay letra pequeña engañosa; la cláusula central está claramente expuesta desde el inicio: morir a uno mismo.

Jesús no oculta el costo del discipulado, lo anuncia sin rodeos:


“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”
Lucas 9:23
En el cristianismo contemporáneo conviven —y chocan— dos posturas principales:

1. La visión radical del señorío

Sostiene que Cristo no admite compartimentos. No es Señor del domingo, ni del culto, ni solo de la moral privada. O gobierna todo, o no gobierna nada.

“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo”
Lucas 14:33
Aquí la fe no se mide por declaraciones públicas, sino por rendiciones privadas.

2. La visión de la gracia barata

Interpreta la gracia como una cobertura que exime de compromiso. Confunde libertad con ausencia de obediencia y olvida una verdad central del Evangelio:

“Porque por gracia sois salvos… no por obras” Efesios 2:8–9
pero

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras” Efesios 2:10
La gracia es gratuita para el receptor, pero fue infinitamente costosa para el Dador:

“Sabiendo que fuisteis rescatados… no con cosas corruptibles… sino con la sangre preciosa de Cristo”
1 Pedro 1:18–19
El conflicto permanece abierto:
¿Seguimos a Jesús por quién Él es, o por lo que puede añadir a nuestra lista de comodidades personales?


Soldados de escritorio y el maná con moho

Otro síntoma del discipulado debilitado es la proliferación de los llamados “soldados de escritorio”: creyentes altamente entrenados en el debate teológico digital, expertos en refutar herejías ajenas, pero sin una sola cicatriz que provenga del servicio, del perdón costoso o del quebrantamiento personal.

Conocen términos, pero no conocen procesos. Defienden doctrinas, pero evitan el discipulado práctico.

Pablo ya advertía sobre esta disociación entre conocimiento y vida:

“El conocimiento envanece, pero el amor edifica”
1 Corintios 8:1
A esto se suma la dieta del maná caducado. Israel intentó almacenar lo que Dios había dado para el día, y el resultado fue corrupción:

“Y se llenó de gusanos, y hedió”
Éxodo 16:20
Muchos hoy pretenden vivir de una experiencia espiritual pasada: un retiro, un avivamiento, una respuesta antigua. Pero el discipulado no se hereda del ayer; se renueva cada día en la obediencia presente.

“Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”
Lucas 9:62

Una interrogante incómoda (y necesaria)

Este no es un mensaje diseñado para acumular aprobación automática. Es una invitación —incómoda pero honesta— a examinar el tipo de fe que practicamos.

Jesús no suavizó su llamado para hacerlo aceptable; lo proclamó para hacerlo verdadero:

“El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará”
Mateo 10:39

Pregunta:

  • ¿Es posible seguir a un Cristo crucificado sin cargar nosotros también con una cruz?

El discipulado no es “low cost”.
Nunca lo fue.
Nunca lo será.
 
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