«Yo te he puesto entre mi pueblo
para que vigiles su conducta.
Todos ellos son muy rebeldes,
son tercos y mentirosos.
Aparentan ser honestos, pero en realidad son unos corruptos.
El metal se purifica en el fuego,
pero a los malvados no los purifica nada.
¡Son un caso perdido!
Los llaman “basura”,
porque yo los deseché».
»Ustedes desprecian
al que lucha por la justicia
y al que dice la verdad;
ustedes humillan a los pobres
y les quitan el pan de la boca
al cobrarles altos impuestos.
Por eso no podrán disfrutar
de las lujosas casas que construyeron,
ni tampoco beberán el vino
de los hermosos viñedos que plantaron.