Una incredulidad que no se confiesa con los labios, sino con la vida
Solemos identificar el ateísmo como la negación explícita de la existencia de Dios. Sin embargo, las Escrituras denuncian una forma más sutil y pastoralmente peligrosa: el ateísmo práctico. No contradice el credo dominical, pero niega la soberanía de Dios en la práctica cotidiana.Jesús lo expone sin rodeos: “No os afanéis por vuestra vida” Mt 6:25, porque la ansiedad persistente revela una confianza desplazada. Pablo lo formula como un imperativo espiritual: “Por nada estéis afanosos” (Fil 4:6). Cuando la preocupación gobierna, Dios queda funcionalmente destronado Sal 127:1.
La anatomía de la preocupación: un gusano en el alma
La preocupación crónica no es neutral. Es corrosiva. Como la carcoma en la madera, destruye desde dentro Pr 12:25. La Escritura diagnostica su raíz: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí?” Sal 42:5. Jesús la califica como incredulidad práctica: “Hombres de poca fe” Mt 6:30.Cuando el corazón se entrega al afán, olvida que Dios gobierna incluso la tormenta Sal 46:1–2; Is 26:3. Callar en confianza no es pasividad; es fe madura Lam 3:26.
¿Quién ocupa el trono? El conflicto entre tu voluntad y la Suya
Desde el Edén, la controversia es la misma: quién define el bien Gn 3:5. La ansiedad es un intento de usurpar la providencia, como si nuestra sabiduría superara la de Dios Pr 3:5–6. Santiago es incisivo: “Pedís y no recibís, porque pedís mal” Stg 4:3, cuando la oración busca alivio sin rendición.El reino de Dios no existe para ejecutar nuestros planes, sino para conformarnos a Su voluntad Mt 6:10; Ro 12:1–2. El pecado es anarquía espiritual Is 53:6; la fe es sumisión confiada Lc 22:42.
La providencia divina: el antídoto bíblico contra la ansiedad
La Biblia presenta a un Dios que sostiene todas las cosas Heb 1:3 y ordena cada detalle Ro 8:28. Si Él cuida del buey Dt 25:4; 1 Co 9:9, de las aves y los lirios Mt 6:26–29, ¿cómo no cuidará de los redimidos por la sangre de Cristo? Ro 8:32; 1 P 5:7.La fe bíblica aprende a descansar cuando los planes fracasan Sal 37:5; Pr 16:9. Job encarna esta confianza radical: “Jehová dio, Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” Job 1:21. Esa fe no niega el dolor; adorna a Dios en medio de él Hab 3:17–19.