Entendiendo la voluntad de Dios en medio de las dificultades

18 Mayo 2018
335
10
Xiao Rui Ciudad de Panzhihua, provincia de Sichuan

Cuando estaba predicando el evangelio me encontré con líderes sectarios que daban falso testimonio para oponerse y desestabilizar y llamaron a la policía. Esto llevó a que a los que yo les estaba predicando no se atrevieran a ponerse en contacto con nosotros, y que los que acababan de aceptar el evangelio no pudieran tener confianza en la obra de Dios. Cuando trabajé muy duro pero los resultados fueron pobres, pensé: Es tan difícil llevar a cabo la obra evangélica. Sería tan maravilloso si Dios sólo mostrara algunos milagros y castigara a los que dan falso testimonio así como a los que seriamente se oponen a Dios para mostrarles a los que han sido engañados. Entonces, ¿no se llevaría a cabo la obra del evangelio con mayor rapidez? No sería tan difícil para nosotros predicar el evangelio… Es por esto que esta esperanza venía a mi corazón cada vez que me encontraba con estos tipos de dificultades. Después, vi relatos escritos que daban testimonio de ejemplos de castigo, y durante la comunicación escuché el testimonio de algunas señales y maravillas de Dios y me sentí muy contento en mi corazón. Esperaba aún más que Dios hiciera algunas cosas en las áreas en las que trabajaba para que el predicamento de nuestra obra del evangelio se pudiera resolver con mayor rapidez. Pero sin importar cómo esperara, todavía no veía a Dios realizar ningún milagro aquí o castigar a la gente. Los sectarios todavía estaban oponiéndose completamente a Dios y las dificultades en la obra evangélica todavía eran grandes. Me volví negativo en cuanto a esto: ¿Por qué Dios no nos abre un camino? ¿Podría ser que nuestra fe es insuficiente?

Después, durante mis devocionales vi estas palabras de Dios: “Ahora bien, si Dios tuviera que realizar maravillas sobrenaturales, entonces, sin tener que emprender obra grande alguna, maldeciría sencillamente a muerte a un hombre con Su propia boca, y el hombre moriría en el acto. De esta forma, todo ser humano quedaría convencido; pero esto no lograría la meta de Dios al hacerse carne. Si Dios fuera a hacer esto de verdad, la humanidad nunca sería capaz, con su mente consciente, de creer en Su existencia, jamás creería verdaderamente y, además, confundiría al diablo con Dios. Más importante aún, la humanidad no conocería nunca el carácter de Dios: ¿acaso no es este un aspecto de la relevancia del ser de Dios en la carne? Si la humanidad es incapaz de conocer a Dios, entonces siempre será un Dios vago, un Dios sobrenatural que mantiene dominio en la esfera humana: ¿no sería esto un caso en que las nociones del hombre se apoderan de él? O, por volverlo a exponer de un modo más claro, ¿no sería Satanás, el diablo, quien tuviera el dominio? ‘¿Por qué digo que retomaré Mi poder? ¿Por qué afirmo que la encarnación tiene demasiadas relevancias?’. En el momento en que Dios se hace carne, es cuando Él retira Su poder; también es cuando Su divinidad aparece directamente para hacer Su obra. Paso a paso, cada ser humano llega a conocer al Dios práctico y, por ello, el lugar que Satanás ocupa en el corazón humano se suprime por completo, mientras aumenta el de Dios” (‘Interpretación de la sexta declaración’ en “La Palabra manifestada en carne”). Mientras trataba de descifrar las palabras de Dios, mi corazón de repente se iluminó: Resulta que el propósito de la obra de Dios en la carne no es para usar Su autoridad para atemorizar a las personas para que obedezcan, sino para revelar completamente Su carácter a la humanidad por medio de la obra y las palabras reales, y por medio de esto, disipar la imagen de un Dios vago en los corazones de la humanidad. Es para permitirles a las personas deshacerse de las restricciones de sus nociones, para que reconozcan verdaderamente el carácter y la obra de Dios, para permitirles a las personas poseer la verdad y el discernimiento, conquistándolas y ganándolas así. En la Era de la Ley, Dios les mostró tantos milagros a los israelitas y castigó a muchos de los que se opusieron a Él, pero aún así los israelitas no reconocieron a Dios y al final fueron a morir en el desierto. En la Era de la Gracia, Dios también mostró incontables señales y maravillas entre los judíos, pero ellos aún así lo crucificaron vivo porque no lo reconocieron. Todo esto habla de que las señales y maravillas de Dios, sólo pueden asustar a las personas por un momento, pero no son el fundamento de su creencia en Dios. Sin embargo, aunque yo había seguido a Dios hasta ahora, no había tenido una pizca de entendimiento de la esencia de Dios, y había entendido aún menos las metas y la relevancia de la obra de Dios en la carne. Aún así he creído en Su autoridad y que cualquiera que se opone a Dios será castigado, así que he buscado de todo corazón ver las señales y maravillas de Dios. ¿No es este tipo de fe exactamente como los fariseos, viviendo en medio de la vaguedad, creyendo en un Dios sobrenatural pero resistiendo al Dios práctico? Si mi búsqueda de Dios continuaba de esta manera, ¿cómo podía ser compatible con el Dios verdadero? ¡Realmente era muy peligroso! Después de aquello, vi más de las palabras de Dios: “Es muy arduo para Dios llevar a cabo Su obra en la tierra del gran dragón rojo, pero es a través de esta dificultad que Dios realiza una etapa de Su obra para manifestar Su sabiduría y acciones maravillosas. Dios aprovecha esta oportunidad para hacer que este grupo de personas sean completadas. Debido al sufrimiento de la gente, su calibre, y todo el carácter satánico de la gente en esta tierra impura, Dios lleva a cabo Su obra de purificación y conquista, de manera que, al hacerlo así, Él pueda obtener la gloria y ganar a los que dan el testimonio de Sus obras. Esta es la relevancia completa de todos los sacrificios que Dios ha hecho para este grupo de personas. Es decir, Dios hace la obra de conquista sólo a través de los que se oponen a Él. Por tanto, sólo al hacerlo de esta manera, el gran poder de Dios puede manifestarse. […] Esto es igual a la etapa de la obra de Jesús; Él solamente podía ser glorificado entre aquellos fariseos que lo persiguieron. Si no hubiese sido por dicha persecución y por la traición de Judas, Jesús no habría sido ridiculizado o calumniado, ni mucho menos crucificado, y por tanto nunca hubiese obtenido la gloria” (‘¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?’ en “La Palabra manifestada en carne”). En este momento, por las palabras de Dios fui aún más consciente de que no importaba lo que Dios hiciera, todo tiene relevancia. Si Él completa la obra de revelar algunos milagros o cumplir algunos castigos, tiene relevancia, tiene principios. Si Él no completa la obra de revelar milagros o cumplir los castigos, entonces contiene aún más de la sabiduría de Dios. Ahora bien, Dios no usa Su autoridad para deshacerse de los que dan falso testimonio o que se le oponen seriamente; hay más de la buena voluntad de Dios. Dios usa estas dificultades para permitirnos saborear las adversidades de Su propia obra, para permitirnos ver con nuestros propios ojos Su voluntad para salvar a la humanidad en la mayor medida posible, reconociendo así la benignidad y belleza de Dios. Dios también usa estas dificultades para registrar las pruebas de las personas que hacen bien o mal, y al final darles un destino adecuado para que estemos completamente convencidos, para que podamos ver la justicia y la santidad de Dios. Aún más, Dios usa estas dificultades para revelar que me falta la verdad de la visión, que mi naturaleza es muy floja, tímida, ignorante y maliciosa y que por medio de mi sufrimiento, esfuerzos y cooperación con Dios, Él nos otorgará discernimiento, confianza, amor, sabiduría y valor, y aún más, nos dará la verdad de la obra de Dios, de este modo completándonos, ganándonos. ¡La obra de Dios verdaderamente es tan sabia, tan maravillosa! Pero yo soy muy ciego, no tengo entendimiento de la relevancia de la obra de Dios y Sus buenas intenciones. A todo lo que temo es al sufrimiento físico y no estoy dispuesto a cooperar con Dios. ¡Realmente soy un creyente que no cumple la obra correcta y que se deleita en las comodidades!

¡Gracias al esclarecimiento de las palabras de Dios que me dio cierto reconocimiento del propósito y la sabiduría en la obra de Dios en la carne y también me permitióver que mi fe en Dios estaba viviendo en la vaguedad, que no reconocer a Dios es muy peligroso! De este día en adelante, estoy dispuesto a equiparme con la verdad de la visión, buscar ser una persona que reconoce la obra y el carácter de Dios, poseer verdaderamente una voluntad para sufrir, hacer mi deber al máximo con el fin de confortar el corazón de Dios.
 
Dios muchas veces permite el sufrimiento porque quiere que aprendamos que "vivir es aprender a bailar bajo la lluvia" y de esa manera nuestro espíritu crece, se fortalece y se prepara para lo venidero. Mi abuela es una de las personas más creyentes que he conocido, y a sus 93 años no ve ni oye y tiene todo tipo de dolencias y achaques de la edad, pero nunca pierde la sonrisa, es la viva imgen de que ha superado el sufrimiento psíquico y físico, y nosotros nos quejamos por nada muchas veces, en fín...Creo que en los momentos de sufrimiento tenemos que enfocarlo como un entrenamiento al que Dios nos somete, que nos hace más sabios y más fuertes ante la adversidad. Sí es cierto que "lo que no te mata te hace más fuerte" y que "Dios aprieta pero no ahoga", parece que he hoy he venido con el refranero :D Al final siempre sale el sol, y hay que aferrarse a esos momentos de claridad, por poco que duren, siempre dan fuerzas para seguir adelante!! "Las nubes siempre pasan, pero el sol permanece". De todas formas, cuando tu barca se tambalee por la tribulación, siempre podemos recurrir al pasaje del evangelio donde los apóstoles navegaban bajo la tormenta y Jesus se acercó diciendo "no temais", como en otras 364 ocasiones, una por día.

Lejos de querer que experimentemos sufrimiento, Dios quiere y necesita que tengamos paz interior, y que el mar esté en calma porque es entonces cuando mejor puede reflejarse y actuar a través nuestro. Así que si le hemos pedido que nos guíe y nos acompañe, primero tiene que preparar el terreno para poder manifestarse en nosotros y eso implica a veces cierto sufrimiento hasta que conseguimos mantener la paz interior. El quiere que nada nos rompa la paz: ni la culpa, ni la envidia, ni la ira, ni la angustia, ni el miedo, etc...Así que cuando escuches una voz en tu conciencia que te hace sentir culpable o mal por algo, no pienses que es Dios, pues eres tú mismo castigándote por haber actuado desde el egoismo.

Así que las claves para la paz interior son muy sencillas: obrar siempre que se pueda haciendo el bien y nunca desde el ego. Todo acto egoista nos hace sentir mal y pone el mar en oleaje, es un círculo vicioso que rompe la paz interior y del que solo se sale con voluntad y con la ayuda de Dios. Si no puedes salir de tí mismo, pídele a Dios que te saque: él te tenderá una mano hacia la luz y el amor, y aunque al principio te dé pánico - a veces pasamos demasiado tiempo en el lado oscuro, que tememos al amor y a la libertad - , no temas que los temblores pasarán. No sigas aferrándote al ego y su falsa seguridad, porque llegará un día en que te caigas con todo el equipo si tu fe no está construida sobre pilares sólidos, así que deja a Dios que te ayude a renovar tu Fe y ten la completa seguridad que solo a través de él llega la verdadera paz y seguridad.

Así mismo, la vida no es sólamente sufrimiento, más bien al contrario. Quiero decir que la prioridad como cristiano es hacer el bien y procurar tener y generar paz a nuestro entorno. Pero Dios también procura un equilibrio en la vida, y muchas veces quiere que disfrutemos del regalo de la vida, porque es una forma de agradecimiento hacia él, cuando él ve que disfrutamos de las cosas buenas de la vida y somos felices. Pero si ve que nuestro ego se ha vuelto tan grande que ya no somos capaces de encajar y amoldarnos a situaciones que antes sí podiamos, pues también prepará el terreno, y nos dará la cura de humildad que necesitemos, hasta que nos empequeñezcamos lo suficiente como para estar a gusto en casi todas las situaciones y lo pasemos bien en los momentos que son para pasarlo bien. Como bien dicen: "si no eres humilde, la vida te aplasta". Hay que volver a ser el niño que fuimos, y valorar las cosas con la visión nueva de un niño. con su misma ilusión por la vida y sus misma humildad para todo. Cuando perdemos la mirada del niño, nos metemos en el infierno del mundo adulto, y hay 2 posibles caminos: seguir con la vida de adulto y demandar cada vez más poder y comodidades para que la vida se amolde a nuestro ego, o volver sobre nuestros pasos para volvernos aquel niño que fuimos y amoldarnos nosotros a la vida.

Mucha gente se mantiene humilde toda su vida y no pierde esa mirada de niño, pero cuando la perdemos es obligado volver sobre nuestros pasos si queremos alcanzar paz y felicidad.
Y que nadie se engañe: a veces este camino puede ser muy tortuoso y doloroso, pero merece la pena hasta el punto de que dado el caso debiera ser nuestra primera prioridad en la vida.