En algunos círculos se ha popularizado la idea de que el nombre “Yeshua” está codificado en Isaías 53, un texto importante dentro de la tradición judía, y que esto apunta a un significado especial relacionado con Jesús:

Esta afirmación tiene problemas profundos cuando examinamos el nombre “Yeshua” desde el punto de vista del lenguaje hebreo y su uso en otros idiomas, como el arameo.
Con este artículo no busco desafiar la fe en Jesús, ni hacer juicios religiosos, sino explicar cómo funciona el nombre “Yeshua” en términos lingüísticos, con base en hechos claros y verificables.
En hebreo, los nombres tienen un sentido que viene de cómo se construyen las palabras. Si tomamos “Yeshua” (ישוע) como un nombre hebreo, su raíz es “shua” (שׁוּעַ), que significa “clamar por ayuda” o “ser salvado”. Esta raíz aparece, por ejemplo, en Job 30:24:
Aquí, “shua” describe a alguien que pide ser salvado, no a quien salva. En hebreo, “Yeshua” es una forma pasiva de esta raíz y puede significar tres cosas: “Es salvado”, “Siendo salvado” o “El salvado”. Esto es importante: el nombre habla de alguien que recibe salvación, no de alguien que la da.
Algunos dicen que “Yeshua” es un nombre teofórico, es decir, que incluye una referencia a Dios. En hebreo, los nombres teofóricos suelen llevar una partícula como “Ye-” o “Yah-”.
Si asumimos que el “Ye-” de “Yeshua” es teofórico y lo unimos a “shua”, el resultado es sorprendente: “Dios clama por auxilio” o “Dios necesita ser salvado”. Esto no solo es extraño, sino que va en contra de lo que la Biblia dice acerca de Dios, quien tiene el poder de salvar, no quien necesita ayuda.
Por eso, pretender que “Yeshua” significa “Dios salva” como nombre hebreo teofórico no encaja con cómo funciona el idioma.
En cambio, el hebreo tiene nombres teofóricos claros para decir “Dios causa salvación”. Por ejemplo:
Como referencia a Jesús, “Yeshua” (ܝܫܘܥ en escritura siríaca o ישוע en escritura cuadrada) es un nombre arameo. Y aquí hay algo muy importante: en arameo, “Yeshua” no significa nada por sí mismo. ¿Por qué? Porque es solo una adaptación del nombre hebreo “Iehoshúa” (יהושע).
En los idiomas, cuando se toma una palabra extranjera y se ajusta a las reglas de pronunciación o escritura del nuevo idioma, eso se llama adaptación morfológica. El significado no está en la palabra adaptada, sino en la original.
Es decir, si alguien toma un nombre extranjero y lo ajusta a su idioma, como “Juan”, que en español viene de “Iojanan”. Ese nombre no significa nada por sí mismo en español; el significado está en la raíz hebrea (“Dios muestra favor”). Lo mismo pasa con “Yeshua” en arameo: no tiene un significado propio en ese idioma; es solo una forma adaptada de “Iehoshúa”, que en hebreo sí significa “Dios causa salvación”.
Entonces, cuando se dice que “Yeshua” es el nombre de Jesús, estamos hablando de un nombre arameo que apunta al hebreo “Iehoshúa”.
Si el nombre de Jesús vino de una instrucción divina, como cuentan Mateo y Lucas, lo lógico es que haya sido dado en hebreo, el idioma del pueblo judío y de su relación con Dios. En ese caso, sería “Iehoshúa” (Dios salva), no “Yeshua” (Es salvado) como nombre hebreo ni “Yeshua” como arameo sin significado propio.
Algunos citan II Crónicas para decir que “Yeshua” es un nombre hebreo importante. Probablemente se refieren a un personaje como Yeshua, que aparece en otros textos como Esdras o Zacarías, pero supongamos que lo vinculan a II Crónicas 31:15.
Si dicen que Jesús se llamó como ese “Yeshua”, tienen que aceptar lo que significa en hebreo: “Es salvado”, “Siendo salvado” o “El salvado”. Esto no encaja con la idea de Jesús como “El Salvador”, porque el nombre no habla de alguien que salva, sino de alguien que recibe salvación. Es una contradicción directa con lo que quieren demostrar.
¿De verdad se pretende que el “nombre sobre todo nombre”, el que según el cristianismo es el nombre en el cual “se doblará toda rodilla”, fue encriptado por Dios en Isaías 53… y ese nombre resulta ser en idioma arameo? ¿En un texto hebreo del siglo VIII a. e. c., atribuido a un profeta hebreo que escribe en hebreo, para un público hebreo?
¿Están diciendo que el Dios de Israel, comunicándose en hebreo, decidió esconder el clímax de su revelación futura usando un idioma que ni el autor ni sus oyentes conocían, y además mediante una forma que ni siquiera tiene significado pleno en arameo?
Esa afirmación, además de insostenible: es lingüísticamente delirante.

Esta afirmación tiene problemas profundos cuando examinamos el nombre “Yeshua” desde el punto de vista del lenguaje hebreo y su uso en otros idiomas, como el arameo.
Con este artículo no busco desafiar la fe en Jesús, ni hacer juicios religiosos, sino explicar cómo funciona el nombre “Yeshua” en términos lingüísticos, con base en hechos claros y verificables.
¿Qué significa “Yeshua” en hebreo?
En hebreo, los nombres tienen un sentido que viene de cómo se construyen las palabras. Si tomamos “Yeshua” (ישוע) como un nombre hebreo, su raíz es “shua” (שׁוּעַ), que significa “clamar por ayuda” o “ser salvado”. Esta raíz aparece, por ejemplo, en Job 30:24:
אַךְ לֹא־בְעִי יִשְׁלַח־יָד אִם־בְּפִידוֹ לָהֶן שׁוּעַ
aj lo-vei ishlaj-iad im-befido lahen shua
“Sin embargo, ¿no extiende su mano el que está en ruinas y en su desastre clamar por ayuda?”
aj lo-vei ishlaj-iad im-befido lahen shua
“Sin embargo, ¿no extiende su mano el que está en ruinas y en su desastre clamar por ayuda?”
Aquí, “shua” describe a alguien que pide ser salvado, no a quien salva. En hebreo, “Yeshua” es una forma pasiva de esta raíz y puede significar tres cosas: “Es salvado”, “Siendo salvado” o “El salvado”. Esto es importante: el nombre habla de alguien que recibe salvación, no de alguien que la da.
Yeshúa en hebreo no e sun nombre teofórico
Algunos dicen que “Yeshua” es un nombre teofórico, es decir, que incluye una referencia a Dios. En hebreo, los nombres teofóricos suelen llevar una partícula como “Ye-” o “Yah-”.
Si asumimos que el “Ye-” de “Yeshua” es teofórico y lo unimos a “shua”, el resultado es sorprendente: “Dios clama por auxilio” o “Dios necesita ser salvado”. Esto no solo es extraño, sino que va en contra de lo que la Biblia dice acerca de Dios, quien tiene el poder de salvar, no quien necesita ayuda.
Por eso, pretender que “Yeshua” significa “Dios salva” como nombre hebreo teofórico no encaja con cómo funciona el idioma.
En cambio, el hebreo tiene nombres teofóricos claros para decir “Dios causa salvación”. Por ejemplo:
- Ieshaiá (ישעיה, Isaías), que significa “Dios es salvación”, con la referencia a Dios al final.
- Iehoshúa (יהושע, Josué), que significa “Dios causa salvación”, con la referencia a Dios al principio.
“Yeshua” como nombre arameo
Como referencia a Jesús, “Yeshua” (ܝܫܘܥ en escritura siríaca o ישוע en escritura cuadrada) es un nombre arameo. Y aquí hay algo muy importante: en arameo, “Yeshua” no significa nada por sí mismo. ¿Por qué? Porque es solo una adaptación del nombre hebreo “Iehoshúa” (יהושע).
En los idiomas, cuando se toma una palabra extranjera y se ajusta a las reglas de pronunciación o escritura del nuevo idioma, eso se llama adaptación morfológica. El significado no está en la palabra adaptada, sino en la original.
Es decir, si alguien toma un nombre extranjero y lo ajusta a su idioma, como “Juan”, que en español viene de “Iojanan”. Ese nombre no significa nada por sí mismo en español; el significado está en la raíz hebrea (“Dios muestra favor”). Lo mismo pasa con “Yeshua” en arameo: no tiene un significado propio en ese idioma; es solo una forma adaptada de “Iehoshúa”, que en hebreo sí significa “Dios causa salvación”.
Entonces, cuando se dice que “Yeshua” es el nombre de Jesús, estamos hablando de un nombre arameo que apunta al hebreo “Iehoshúa”.
Si el nombre de Jesús vino de una instrucción divina, como cuentan Mateo y Lucas, lo lógico es que haya sido dado en hebreo, el idioma del pueblo judío y de su relación con Dios. En ese caso, sería “Iehoshúa” (Dios salva), no “Yeshua” (Es salvado) como nombre hebreo ni “Yeshua” como arameo sin significado propio.
El “Yeshúa” de II Crónicas y “Jesús”
Algunos citan II Crónicas para decir que “Yeshua” es un nombre hebreo importante. Probablemente se refieren a un personaje como Yeshua, que aparece en otros textos como Esdras o Zacarías, pero supongamos que lo vinculan a II Crónicas 31:15.
Si dicen que Jesús se llamó como ese “Yeshua”, tienen que aceptar lo que significa en hebreo: “Es salvado”, “Siendo salvado” o “El salvado”. Esto no encaja con la idea de Jesús como “El Salvador”, porque el nombre no habla de alguien que salva, sino de alguien que recibe salvación. Es una contradicción directa con lo que quieren demostrar.
¿Y qué pasa con Isaías 53?
¿De verdad se pretende que el “nombre sobre todo nombre”, el que según el cristianismo es el nombre en el cual “se doblará toda rodilla”, fue encriptado por Dios en Isaías 53… y ese nombre resulta ser en idioma arameo? ¿En un texto hebreo del siglo VIII a. e. c., atribuido a un profeta hebreo que escribe en hebreo, para un público hebreo?
¿Están diciendo que el Dios de Israel, comunicándose en hebreo, decidió esconder el clímax de su revelación futura usando un idioma que ni el autor ni sus oyentes conocían, y además mediante una forma que ni siquiera tiene significado pleno en arameo?
Esa afirmación, además de insostenible: es lingüísticamente delirante.