AMÉRICA:
DE LA SUPERPOTENCIA
A LA MISTERIOSA BABILONIA
***
Entonces nos burlaremos
del rey de Babilonia
y le cantaremos este poema:
«¡Qué mal que te fue, tirano!
¡Mira en qué terminó tu orgullo!
»Dios ha destruido por completo
a los malvados reyes de Babilonia.
Ya no seguirán maltratando
sin compasión a los pueblos.
»Ahora, toda la tierra está en paz
y canta de alegría.
Hasta los pinos y los cedros del Líbano
se alegran de tu ruina y dicen:
“Rey de Babilonia, ya fuiste derrotado;
ahora nadie volverá a derribarnos”.
[...]
»Rey de Babilonia,
tú que derrotabas a las naciones,
¡has caído de muy alto!
Te creías un dios en el cielo
pero fuiste derribado a la tierra.
[...]
Los que te vuelven a ver
se quedan mirándote
y con asombro dicen:
“¿Es este el hombre
que hacía temblar a la tierra?
¿Es este el hombre
que derrotaba a las naciones?
No, este no puede ser el hombre
que convertía todo en un desierto,
que destruía las ciudades,
y que no liberaba a los prisioneros”.