La solución que todos saben y nadie quiere
-El próximo lunes en Buenos Aires, los mayores de 70 años no podrán salir a la calle sin previa autorización de las autoridades competentes. Argentina, así, cada vez obliga más a sus ciudadanos a recluirse dentro de sus casas, mientras que su abultada deuda externa se vuelve impagable, y por tanto, quedará sin inversiones ni más préstamos de la comunidad mundial.
-Brasil, por el contrario, cambia a su ministro de salud, y el propio Presidente minimiza la peligrosidad de la pandemia y llama al pueblo a marchar por las calles, mientras aumenta el número de contagiados y de muertos día a día.
-Ya he dicho que no estamos todavía viviendo el día de la ira de Dios ni la Gran Tribulación, sino “la previa” a lo que sabemos se avecina. El Apocalipsis todavía no llegó pero se viene anunciando.
-El Anticristo no se manifestará hasta que la iglesia de Cristo –que ahora estorba-, sea llevada fuera de este mundo por el Señor en su venida, pero sin embargo, sigue entusiastamente activo por el éxito que va logrando con los gobernantes y gobernados de este mundo.
-Como otros predicadores ya lo vienen anunciando, la única solución a la pandemia está en un arrepentimiento universal al modo de 2Crónicas 7:14. El Papa también lo sabe, pero no se atreverá a decirlo abiertamente.
-El problema está es que hay que arrepentirse (gobiernos y ciudadanos), de todas las diabólicas leyes que últimamente han venido aprobando, concernientes al aborto, eutanasia, educación de los niños, matrimonios igualitarios y demás privilegios otorgados a la comunidad LGTB.
-Podrá venir sobre el mundo la peor pestilencia; se conmoverán los cimientos de la tierra con terremotos y erupciones; tsunamis invadirán las costas; caerán los siempre temidos asteroides; se incrementará el calor del sol quemando la piel; las hambrunas desesperarán las gentes; la criminalidad y las guerras acabarán con la vida de muchos; y tras todos los males imaginables, los hombres blasfemarán contra Dios y no se arrepentirán para darle gloria (Ap 16:9).
-Señor Jesús, ven pronto; resucita a nuestros hermanos y transfórmanos a los que vivimos para que juntamente nos tomes y recibas en el aire, entre las nubes de tu venida. Ten misericordia de los que nos leen; salva a los que ahora están perdidos y despierta a los tuyos que están durmiendo. Amén.