6 de marzo de 2012
5:24 p.m.
El 70% de la población vive en países que limitan la libertad religiosa
Mientras los ataques a cristianos en África, Medio oriente y Asia han aumentado en más de 300 %
Por Inter News Service
El 70 % de la población mundial vive en países que limitan la libertad religiosa, mientras que los ataques terroristas contra cristianos en África, Oriente Medio y Asia han aumentado un 309 % desde 2003 a 2010, informó el arzobispo Silvano Maria Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra.
Tomasi intervino en la XIX sesión ordinaria del Consejo de Derechos Humanos el pasado 1 de marzo, en la que recordó que “en general, las crecientes medidas restrictivas contra la religión atañen a 2.200 millones de personas. Los individuos afectados han perdido la protección de su sociedad o han experimentado restricciones injustas impuestas por el gobierno, o bien han sido víctimas de la violencia ocasionada por un fanatismo impulsivo”.
Entre las causas de este fenómeno, Tomasi citó “la cambiante situación política, concepciones erradas del papel de la religión, el provecho personal, las sutiles ambigüedades al entender el secularismo”.
“En la situación actual, es urgente que la comunidad internacional realice ulteriores esfuerzos para asegurar la protección de las personas en el ejercicio de la libertad de religión y de la práctica religiosa, de modo que puedan contribuir como ciudadanos de pleno derecho a la vida social y al progreso de sus respectivos países”, señaló el religioso.
En este sentido, el observador de la Santa Sede subrayó que los estados deben asegurar a todos los ciudadanos el derecho a gozar de la libertad de religión tanto de modo individual como comunitario.
“La libertad de religión no es un derecho concedido, sino “un derecho fundamental e inalienable de la persona humana. (…) La tarea del gobierno no es definir la religión (…), sino conferir a las comunidades de fe una personalidad jurídica para que puedan operar pacíficamente dentro de una estructura legal”, sostuvo.
La libertad religiosa de todos los ciudadanos corre mayor riesgo “allí donde se reconoce el concepto de 'religión de Estado', especialmente cuando éste se convierte en la fuente del tratamiento injusto de los otros, tanto si pertenecen a una fe diversa como si no profesan ninguna”.
Para Tomasi “las religiones no son una amenaza, sino, al contrario, un recurso. Contribuyen al desarrollo de las civilizaciones y esto supone un beneficio para todos. Hay que proteger sus libertades y actividades para que la colaboración entre credos religiosos y sociedades favorezca el bien común”.
Añadió que “la carencia de educación e información, que facilita la manipulación de las personas para obtener beneficios políticos, a menudo está unida al subdesarrollo, a la pobreza, a la imposibilidad de participar de forma efectiva en la gestión de la sociedad. Una mayor justicia social ofrece un terreno fértil para la puesta en práctica de todos los derechos humanos”.
5:24 p.m.
El 70% de la población vive en países que limitan la libertad religiosa
Mientras los ataques a cristianos en África, Medio oriente y Asia han aumentado en más de 300 %
Por Inter News Service
El 70 % de la población mundial vive en países que limitan la libertad religiosa, mientras que los ataques terroristas contra cristianos en África, Oriente Medio y Asia han aumentado un 309 % desde 2003 a 2010, informó el arzobispo Silvano Maria Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra.
Tomasi intervino en la XIX sesión ordinaria del Consejo de Derechos Humanos el pasado 1 de marzo, en la que recordó que “en general, las crecientes medidas restrictivas contra la religión atañen a 2.200 millones de personas. Los individuos afectados han perdido la protección de su sociedad o han experimentado restricciones injustas impuestas por el gobierno, o bien han sido víctimas de la violencia ocasionada por un fanatismo impulsivo”.
Entre las causas de este fenómeno, Tomasi citó “la cambiante situación política, concepciones erradas del papel de la religión, el provecho personal, las sutiles ambigüedades al entender el secularismo”.
“En la situación actual, es urgente que la comunidad internacional realice ulteriores esfuerzos para asegurar la protección de las personas en el ejercicio de la libertad de religión y de la práctica religiosa, de modo que puedan contribuir como ciudadanos de pleno derecho a la vida social y al progreso de sus respectivos países”, señaló el religioso.
En este sentido, el observador de la Santa Sede subrayó que los estados deben asegurar a todos los ciudadanos el derecho a gozar de la libertad de religión tanto de modo individual como comunitario.
“La libertad de religión no es un derecho concedido, sino “un derecho fundamental e inalienable de la persona humana. (…) La tarea del gobierno no es definir la religión (…), sino conferir a las comunidades de fe una personalidad jurídica para que puedan operar pacíficamente dentro de una estructura legal”, sostuvo.
La libertad religiosa de todos los ciudadanos corre mayor riesgo “allí donde se reconoce el concepto de 'religión de Estado', especialmente cuando éste se convierte en la fuente del tratamiento injusto de los otros, tanto si pertenecen a una fe diversa como si no profesan ninguna”.
Para Tomasi “las religiones no son una amenaza, sino, al contrario, un recurso. Contribuyen al desarrollo de las civilizaciones y esto supone un beneficio para todos. Hay que proteger sus libertades y actividades para que la colaboración entre credos religiosos y sociedades favorezca el bien común”.
Añadió que “la carencia de educación e información, que facilita la manipulación de las personas para obtener beneficios políticos, a menudo está unida al subdesarrollo, a la pobreza, a la imposibilidad de participar de forma efectiva en la gestión de la sociedad. Una mayor justicia social ofrece un terreno fértil para la puesta en práctica de todos los derechos humanos”.