
La nefanda Iglesia Católica acuña una nueva moneda dedicada a la "Pachamama", diosa de la tierra mapuche. Si esto no es un ejercicio palmario de idolatría, que venga Dios y lo vea.
"No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo Jehová vuestro Dios." Lev 19:4
"Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es." Deuteronomio 6:4
La Iglesia Católica viene descoyuntando la palabra a conveniencia de la ideología biempensante desde el Concilio Vaticano II. Frivolizan las escrituras, ignoran la Ley de Moisés y abrazan el sincretismo. La rendición de pleitesía a las élites es clara, como también es diáfana la pésima catadura moral de semejantes impenitentes subalternos a la agenda imperante.
El sínodo de la Amazonia, así como el pacto de las catacumbas - ambos esgrimidos e impulsados por el Papa Francisco - pretenden la imposición de la agenda globalista de manera pareja a como se impone en Europa.
- Mediante la imposición del dogma calentológico, que limitaría el desarrollo económico.
- Inoculando en las mujeres el germen del feminismo. Disponiéndolas inclusive en la tarea de propalar la ideología de género.
- Instigar a los indigenistas a subversión que lleve a la pérdida de la soberanía estatal.
- Limitar el avance de toda resistencia cristiana.
Los hechos pueden resultar inquietantes para millones de católico-romanos de buena fe, pero la realidad no puede ser negada. Si existe un icono indiscutible de la agenda globalista además del magnate George Soros, ese es el papa Francisco y con él la Santa Sede.
El sínodo de la Amazonia, así como el pacto de las catacumbas - ambos esgrimidos e impulsados por el Papa Francisco - pretenden la imposición de la agenda globalista de manera pareja a como se impone en Europa.
- Mediante la imposición del dogma calentológico, que limitaría el desarrollo económico.
- Inoculando en las mujeres el germen del feminismo. Disponiéndolas inclusive en la tarea de propalar la ideología de género.
- Instigar a los indigenistas a subversión que lleve a la pérdida de la soberanía estatal.
- Limitar el avance de toda resistencia cristiana.
Los hechos pueden resultar inquietantes para millones de católico-romanos de buena fe, pero la realidad no puede ser negada. Si existe un icono indiscutible de la agenda globalista además del magnate George Soros, ese es el papa Francisco y con él la Santa Sede.
