En mi caso... preferiría creer en el romántico escenario de la oración de fe, aceptar a Cristo, caer en el Espíritu, dones, fuego y poder, la yisus culture, etc., etc., etc...
Pero la verdad es que la cosa ha sido más fea de lo que imaginan. Pudiendo haberme convertido en un homosexual en algún momento de mi vida, Dios me dejó a expensas de mi propia voluntad, transitando por no pocas denominaciones cristianas. ¡Y toda una época perdida en el tiempo!
Todo lo que viví y experimenté en este Camino, fue una sola cosa: tengo un hogar, una familia, una identidad y un lugar a dónde ir; nada de eso merecía. Yo no escogí ni la iglesia ni la creencia que tengo. En cambio, fue EL SEÑOR quien me escogió, siendo conocido de Él. ¡Soy el más pequeño, insignificante y pendejo de los discípulos que puedan conocer!
Hay cosas que deben quedarse donde deben estar... Hacerla de buzo podría ser el peor de mis errores ahora.
Dios les guarde.