Somos colaboradores de Dios (1-Co.3.9), y debemos también colaborar con el Estado “porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la AUTORIDAD, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.” Ro.13.1-2).
Para un creyente en el evangelio del Reino de Dios honrar a los gobernantes terrenales, como nos exhorta la Biblia (1-P.2.17), no significa participar en la administración de un Estado, porque escrito está: “A tu Dios adorarás, y A ÉL SOLO SERVIRÁS”. (Lc.4.8). En cambio, sí significa, entre otras cosas, que oremos por ellos (nuestros gobernantes), y paguemos los tributos que nos corresponden.
Siendo así, estaremos en condiciones éticas y legales para reclamar respetuosamente nuestros derechos, uno de los cuales es el de poder contar con todo tipo de asociaciones solidarias sin ánimo de lucro personal, reconocidas, protegidas y auxiliadas por el Estado.
De esta manera podremos efectuar el ·SERVICIO solidario (con la familia de la fe) que nos hace grandes en el reino de Dios, y la ayuda mutua que nos recomienda Su Palabra. Y lo podremos hacer respetando la dignidad de los creyentes, sin avergonzarlos recogiendo limosnas en canastillas para ellos.
http://elreinodeDiosenmarcha.blogspot.com
Para un creyente en el evangelio del Reino de Dios honrar a los gobernantes terrenales, como nos exhorta la Biblia (1-P.2.17), no significa participar en la administración de un Estado, porque escrito está: “A tu Dios adorarás, y A ÉL SOLO SERVIRÁS”. (Lc.4.8). En cambio, sí significa, entre otras cosas, que oremos por ellos (nuestros gobernantes), y paguemos los tributos que nos corresponden.
Siendo así, estaremos en condiciones éticas y legales para reclamar respetuosamente nuestros derechos, uno de los cuales es el de poder contar con todo tipo de asociaciones solidarias sin ánimo de lucro personal, reconocidas, protegidas y auxiliadas por el Estado.
De esta manera podremos efectuar el ·SERVICIO solidario (con la familia de la fe) que nos hace grandes en el reino de Dios, y la ayuda mutua que nos recomienda Su Palabra. Y lo podremos hacer respetando la dignidad de los creyentes, sin avergonzarlos recogiendo limosnas en canastillas para ellos.
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