Acciones humanas - analogías celestiales

Valen

Pro-Logos
22 Abril 2007
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No pocas veces encontramos en la Biblia acciones o eventos humanos que son transformados en analogías celestiales, simbólicas.

En esta ocasión pondré un pasaje realmente difícil: El pacto de Dios con Abram. Sobre su simiente.

Gén 15:8 Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la tengo de heredar?
Gén 15:9 Y le dijo: Apártame una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino.
Gén 15:10 Y tomó él todas estas cosas, y partiólas por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de otra; mas no partió las aves.

Si imaginamos, es una situación muy cruda la de descuartizar los animales.

Gén 15:11 Y descendían aves sobre los cuerpos muertos, y ojeábalas Abram.

Situación lógica. Los animales carroñeros huelen la sangre a kilómetros de distancia. No es difícil imaginar a Abram espantando a los animales.

Gén 15:12 Mas á la caída del sol sobrecogió el sueño á Abram, y he aquí que el pavor de una grande obscuridad cayó sobre él.

Ajá, entramos en una situación onírica. Entramos en otra dimensión. De lo que ocurre a continuación es el mensaje de Jehová en que su simiente será peregrina y serán esclavos durante 400 años.

Una vez finalizado este inciso por parte de Jehová se retorna al sueño de Abram (a la caída de la tarde, es decir, del versículo 15.12 pasamos al 15.17)

Gén 15:17 Y sucedió que puesto el sol, y ya obscurecido, dejóse ver un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasó por entre los animales divididos.

El pasaje no aclara si esto último pertenece al estado onírico o real. Más bien (en mi opinión) parece onírico.
Si imaginamos la situación real, es de suponer que de la carne y sangre caliente de los animales saliera cierto humo evaporándose con el frio exterior. Tanto el fuego como el humo desaparece "en el cielo", dicho de otra forma: el vapor del sacrificio sube al cielo. No hay que olvidar las supersticiones de esos tiempos, de todos los pueblos, incluido los judíos. Ellos no sabían explicar científicamente el comportamiento del fuego.

1Re 18:38 Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió las aguas que estaban en la reguera.

El que Jehová "lamiera las aguas" no es otra cosa que la evaporación por el calor. Ellos no sabían explicarlo de otra manera.

Bueno, este pasaje puede tener múltiples interpretaciones. Por ahora lo dejo aquí.