Sobre el caso de las denuncias de abusos ocurridos en los últimos días, tanto en Estados Unidos, como incluso recientemente en una localidad de mi pueblo, y que han comprometido al Papa, denunciado de haber encubierto algunos casos, han manchado la reputación de la Iglesia a tal punto que en su visita a Irlanda, las calles eran un desierto en el desfile que el Sumo Pontífice siempre hace en su Papamóvil, para saludar al pueblo.
Un reconocido diario de Estados Unidos, y un cardenal de su curia, le han pedido su renuncia.
El asunto es grave y la Justicia tendrá que hacerse cargo del asunto.
Pero respecto a la popularidad de la Iglesia, lo que se debe saber es que el que es contrario a la Iglesia, siempre lo será, sea estando dentro o estando fuera, siendo un buen tiempo o un mal tiempo para la misma. En cambio, el que está verdaderamente en la Iglesia, no está ni por el Papa, ni por los sacerdotes y ni por los religiosos, “está por Cristo”, porque sabe por qué está.
Diferente es el caso de aquellos que andan deambulando, que se acercan por algún problema particular, sea una enfermedad, porque están solos, porque buscan pareja, porque buscan una vida social, o porque no saben por qué están, y confunden el verdadero motivo por tal, van porque el nuevo Papa es más carismático, más moderno, más conservador o más progresista, o porque el párroco de la Iglesia es simpático, etc. Esos no saben la razón por la cual deben estar en la Iglesia, y esos son los que deambulan de un lado en otro, para que cuando llega la tormenta han huido.
Por eso, no debemos pensar en el fin de la Iglesia, porque para que antes ocurra eso, deben destruir y matar la imagen de Cristo, porque Cristo es el sostén del Edificio. Y si ese día si llega, será el día en que el Imperio se enfrentará cara a cara contra él. Y todo parece, porque así se lo va pronosticando, que a ese punto se dirige.
Un reconocido diario de Estados Unidos, y un cardenal de su curia, le han pedido su renuncia.
El asunto es grave y la Justicia tendrá que hacerse cargo del asunto.
Pero respecto a la popularidad de la Iglesia, lo que se debe saber es que el que es contrario a la Iglesia, siempre lo será, sea estando dentro o estando fuera, siendo un buen tiempo o un mal tiempo para la misma. En cambio, el que está verdaderamente en la Iglesia, no está ni por el Papa, ni por los sacerdotes y ni por los religiosos, “está por Cristo”, porque sabe por qué está.
Diferente es el caso de aquellos que andan deambulando, que se acercan por algún problema particular, sea una enfermedad, porque están solos, porque buscan pareja, porque buscan una vida social, o porque no saben por qué están, y confunden el verdadero motivo por tal, van porque el nuevo Papa es más carismático, más moderno, más conservador o más progresista, o porque el párroco de la Iglesia es simpático, etc. Esos no saben la razón por la cual deben estar en la Iglesia, y esos son los que deambulan de un lado en otro, para que cuando llega la tormenta han huido.
Por eso, no debemos pensar en el fin de la Iglesia, porque para que antes ocurra eso, deben destruir y matar la imagen de Cristo, porque Cristo es el sostén del Edificio. Y si ese día si llega, será el día en que el Imperio se enfrentará cara a cara contra él. Y todo parece, porque así se lo va pronosticando, que a ese punto se dirige.