Re: Nacidos en hogar Cristiano
Estimado Igor
Discúlpame lo extenso, pero... tu estas pidiendo "experiencias"... jeje..
No existen reglas definidas para educar a nuestros hijos en el camino del Señor, sino, como lo más importante, enseñarles la Palabra de Dios.
En cuanto a lo que hemos de enseñarles, existen tantas interpretaciones, algunas antojadizas, otra acomodadas, maliciosas, sinceras, etc. etc. que, más bien, para no errar, lo mejor es clamar a Dios por nuestros hijos, orar incesantemente por ellos, colocándolos bajo el amparo y cuidado de Dios,… No que a Dios le constituyamos en niñero de nuestros hijos, sino en protector, guiador, aunque nuestros hijos todavía nada sepan o entiendan.
La responsabilidad del camino correcto de ellos, en sus primeros años, recae cien por ciento en nosotros los padres;… y creo que nuestros interés en ser los padres ideales para ellos, nos permite caminar confiados y tranquilos delante de Dios, aunque no hayamos sido los padres “perfectos”. Es decir, si tenemos el íntimo deseo de ser lo mejor para nuestros hijos, eso nos llevará a hacer las cosas siempre de la mejor manera… que podamos concebir.
Debo decirte que tengo seis hijos, todos mayores, cinco casados y una sola hija, la menor, soltera. En muchas ocasiones me he planteado si los crié bien o mal, si cometí excesos o no… pero… aunque fui extremadamente celoso con ellos, y no les permití nada que yo creía poder dañarles, especialmente alguna relación con el mundo; .. también… en más de alguna ocasión las propias palabras de ellos, me han dado tranquilidad y descanso, ya que a pesar de todo, lo hice bien… muchas veces ellos me han agradecido y han dado testimonio por ese celo extremo que les permitió ser guardados de la influencia del mundo sobre ellos.
TODOS ellos, a pesar de llevar el estigma de ser “hijos de pastores”; … están dentro del evangelio, son temerosos de Dios, le buscan y le sirven,... como ellos vieron que lo hicimos nosotros sus padres. Todos ellos tienen ya su propia vida, deciden por sí mismos, pero ninguno de ellos se ha apartado nunca de los caminos del Señor, nacieron y crecieron dentro del evangelio, y allí persisten hasta hoy y reconocen el privilegio de haber nacido en el evangelio y vivirlo;… es decir, saben que es el camino correcto, y el mejor de todos.
Sin embargo como todos los jóvenes, llega el momento en que ellos, querámoslo o no, deben involucrarse con el mundo, (ir al colegio, las amistades, el trabajo etc.) y nosotros (yo y mi esposa) no podíamos sino orar, orar, orar, orar… incansablemente por ellos;… si alguna vez en nuestras vidas hemos orado mucho, fue cuando ellos eran pequeños y fueron creciendo y enfrentándose no solo al mundo, sino, como te decía, al estigma de ser “hijos de pastores” que es manipulado y ejercido, tristemente, por propios hermanos en Cristo, no todos, pero una gran parte de ellos esgrimen este argumento, por supuesto sin fundamento sólido, porque lo mismo que se les exige a los hijos de los pastores, se les exige también a cualquier hijo de hermano;… no son los hijos de pastores adultos en miniatura, como esperan de ellos algunos hermanos de la congregación, sino, son iguales a sus hijos. ¿Se puede pedir o esperar de los hijos de los pastores, más de lo que se exige a otros padres de la congregación? No, en ninguna manera, todos los hijos, son especial tesoro, y tanto los hijos de pastores como de los hermanos, necesitan del mismo cuidado y tiene los mismos errores, virtudes y cualidades. No son diferentes, todos son hijos. Los "hijos de pastores" no nacen dotados de un temple especial, son iguales a todos.
Cuando te digo estimado Igor que por nuestros hijos orábamos bastante, no es una exageración, vivíamos orando por ellos, y por supuesto por su obra, por nosotros, la hermandad etc. etc. Y creo sinceramente que la oración, fue más que cualquier enseñanza que nosotros procurábamos darles; la oración, incesante oración, los puso siempre bajo la cobertura divina, bajo el cuidado, el amparo, la dirección de Dios; … y eso, como te digo, sirvió más que cualquier otro método, programa o establecidas enseñanzas y rígidos parámetros para educarles… la oración es el mejor método, más que cualquier otro.
Su Palabra no miente cuando dice: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en caminos de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; antes en la Ley de Jehová está su delicia, y en su Ley medita de día y de noche” (Salmo 1:1,2) El concepto de que “los hijos deben conocer el mundo”, o… “tarde o temprano todos los hijos llegarán a conocer el mundo”, es una falacia; si no creemos a la Palabra de Dios, ¿en que creemos entonces?
Es absolutamente posible, que los hijos, nazcan dentro del evangelio y se conserven siempre sin conocer el mundo y sin participar de las cosas que son del mundo;… Dios ha dicho que es posible… lo importante es creer en esta enseñanza y… dedicar un buen tiempo a instruirles en el camino que deben tomar: “Instruye al niño en su carrera y… aun cuando fuere viejo no se apartará de ella” (Prov. 22:6)
El tiempo que dediquemos a la oración, rogando a Dios por auxilio y amparo y respaldo para nuestros hijos, es la clave de todo, …no exagero estimado hermano Igor, si te digo que en aquel tiempo, orábamos hasta seis o siete horas diarias, repartidas durante el día. Teníamos oración permanente de siete a nueve de la mañana (hasta hoy) pero en muchísimas ocasiones nos levantábamos a las 3, 4, 5 de la mañana… a orar… hasta las nueve; durante el transcurso del día orábamos una hora, media hora, dos horas etc. hasta que llegaba la noche en que nuestra oración era más larga. Orábamos y ayunábamos bastante en ese tiempo con mi esposa, estábamos comenzando una obra en una ciudad muy distante de nuestra ciudad de origen y la pasábamos orando, ayunando, predicando incansablemente en todo lugar, en el campo, en las plazas, en ferias libres, en la ciudad, en las calles etc. etc. y… junto a nosotros ¡nuestros seis hijos! … crecieron en ese trabajo.
A pesar de la corta edad de algunos de ellos (los menores)… estaban siempre a nuestro lado, oraban con nosotros (oraban, dormían, oraban, dormían) … hoy… también oran, predican, oran, pero ya no por imposición de nosotros sus padres, sino por iniciativa propia, ellos saben que cualquier cosa que necesiten, deben pedírsela a Dios en oración, ahora ellos oran y claman a Dios por sus propios hijos… y son felices, les gusta muchos reunirnos todos juntos, ya vamos en dieciocho la familia, nosotros los abuelos, seis hijos y diez nietos…
Nuestros dos hijos varones, son predicadores de púlpito (no pastores) y nuestras cuatro hijas, al lado de su madre, trabajando en la obra, en el grupo de hermanas (“dorcas”) y .. todos finalmente procurando de servir en la obra de Dios, en los voluntarios (predicaciones a la calle o por las casas), en los servicios de evangelización, en las reuniones, en las oraciones, en los ayunos, en las visitas de enfermos, ancianos, en el coro, etc. etc.
DOY GRACIAS A DIOS por ello, mi amado hermano, DOY GRACIAS A DIOS por haberles guardado y preservado del mundo y para su obra y reino. DOY GRACIAS A DIOS que ninguno de ellos se ha apartado del Camino, DOY GRACIAS A DIOS que ha puesto “Temor de Dios” en sus corazones, y responsabilidad en su obra… DOY GRACIAS A DIOS… por nuestros hijos.
TODO ha sido la misericordia de Dios y su cuidado hacia ellos, TODO LO HA ECHO DIOS; … nuestra parte fue orar, orar, orar, ayunar, orar, ayunar… Pero… todavía no termina nuestra parte…. Seguimos orando por ellos… apoyándolos con nuestra oración,… porque aun cuando ya son hombres y mujeres “echos y derechos” …siguen siendo nuestros hijos….
LA CLAVE AMADO HERMANO, ES LA ORACIÓN.
Dios te bendiga