(Contra un artículo aparecido hoy en religiondigital.org de Rafael Bachiller, Director del Observatorio Astronómico Nacional de España)
-Que en estos días se esté dando en el firmamento la conjunción (a nuestra vista) de los dos planetas mayores del sistema solar (Júpiter y Saturno), para nada hace de tal evento astronómico una explicación a la "estrella de Belén" que aquellos viajeros sabios siguieran desde el oriente hasta sobre donde estaba el niño Jesús (Mt 2:9).
-Si al viajar de noche tomaran por referencia un planeta o una estrella, siempre sería una luminaria fija en el firmamento, sin movimiento visible alguno.
-La palabra griega αστερ comprende a cualquier astro, pero se distinguen los que están aparentemente fijos en el firmamento (estrellas, planetas); los que tienen un movimiento perceptible en la visión del observador (Sol, Luna, cometas); y los que se ven caer a tierra en apenas segundos (meteoritos, aerolitos, estrellas fugaces).
-Cuando se leen los textos de Mt 2: 2, 9 ese astro (no "estrella" como la astronomía lo entiende), tiene un comportamiento que ningún otro sigue:
"...Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle...y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño".
-El Dios creador de tanta inmensidad y variedad de astros que pueblan su Universo no andaba tan escaso de recursos e ideas como para no enviar un astro distinto a todos los habidos para que guiara a aquellos hombres hasta donde reposaba su Hijo.
Cordiales saludos
-Que en estos días se esté dando en el firmamento la conjunción (a nuestra vista) de los dos planetas mayores del sistema solar (Júpiter y Saturno), para nada hace de tal evento astronómico una explicación a la "estrella de Belén" que aquellos viajeros sabios siguieran desde el oriente hasta sobre donde estaba el niño Jesús (Mt 2:9).
-Si al viajar de noche tomaran por referencia un planeta o una estrella, siempre sería una luminaria fija en el firmamento, sin movimiento visible alguno.
-La palabra griega αστερ comprende a cualquier astro, pero se distinguen los que están aparentemente fijos en el firmamento (estrellas, planetas); los que tienen un movimiento perceptible en la visión del observador (Sol, Luna, cometas); y los que se ven caer a tierra en apenas segundos (meteoritos, aerolitos, estrellas fugaces).
-Cuando se leen los textos de Mt 2: 2, 9 ese astro (no "estrella" como la astronomía lo entiende), tiene un comportamiento que ningún otro sigue:
"...Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle...y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño".
-El Dios creador de tanta inmensidad y variedad de astros que pueblan su Universo no andaba tan escaso de recursos e ideas como para no enviar un astro distinto a todos los habidos para que guiara a aquellos hombres hasta donde reposaba su Hijo.
Cordiales saludos


