Alguna vez tuve un jefe que me dió una lección de vida a mi que siempre me enfoco en la responsibilidad de mis acciones por encima de la de los demás. Los almacenes que estaban a mi cargo no vendían y me regañó a mi y no a sus empleados a quienes yo culpaba de negligencia y desinterés. Cuando le expresé mi indignación por su "injusto regaño" me preguntó: ¿David... Ya fuiste a cada almacén a capacitarlos? ¿Les enseñaste a mejorar sus ventas? ¿Les hablaste del crecimiento que pueden tener en mi empresa se se esmeran por cumplir sus objetivos? ¿Para qué estudiaste cinco años en la universidad? ¿Para que yo te enseñara lo que tienes que hacer? ¿No te contraté a ti precisamente porque yo no soy experto en tu área? Entonces... ¿Quién es el injusto?... Para colmo de males me sale con una Pablonada (entiéndase dicho tipo Pablo)... "Si vos no les enseñás y los capacitás ¿Cómo esperás resultados?... Tomáte en serio tu trabajo...
La verdad me dejó sin palabras, pero entendí en medio de mi santurronería arrogante y buenista.
Tenemos también ejemplos de "creyentes" más perocupados por su propia salvación (Mateo 10:39) que predican el evangelio de "salvense quién pueda" (Filipenses 2:3) y que creen que se sientan en su sillón a juzgar al mundo antes del tiempo (Mateo 18; 20:20-28; Marcos 9:33-50; Lucas 9:46-48; Marcos 10) Es a ellos, a los que se jactan de ser discipulos a quién Jesús les dice que deben convertirse y ser como niños.
No basta solo con tocar la puerta y decir "cree en Jesucristo".... "Ah no creíste entonces quemate en el infierno" mientras gritas desde el cielo "sufre por bobo, yo te lo advertí".
En las empresas se esmeran en diseñar estrategias para convencer a los consumidores. Gastan millones en investigar como pueden llegar y que mensajes usar para persuadirlos. Y no. No todas usan técnicas deshonestas o cuestionables de control mental. Simplemente se preocupan por hablar el idioma de sus clientes y compradores y de presentarles la oferta de la forma más atractiva posible.
Muchos misioneros cristianos hacen lo mismo y no me refiero a los tele-evangelistas. Estudian filosofia, ciencia o tecnología para llegar con el evangelio a rincones dónde pareciera haber barreras impenetrables y como no andan preocupados por llenar bancas en sus mega iglesias y cobrar diezmos... Pueden sentir que ha valido el esfuerzo de ser embajadores del Padre al rescatar UNA oveja perdida.
Con todo respeto Rey y sacando tu persona de la crítica que hago... Pero predicar el evangelio no es para perezosos ni para conformistas. Si usas la fé cristiana para decir que eres mejor que el resto del mundo en vez de llorar por las almas que se pierden cada vez que algún irredento muere de COVID-19 o por alguna otra catástrofe... Lo tuyo no son las buenas nuevas de salvación para el mundo. En ese caso te recomiendo mejor el Islam Radical y extremista, el budhismo o algúna otra creencia que ofrezca salvación a un grupo selecto de elegidos.
Es curioso que Evangelio signifique "Buenas nuevas" y en la práctica lo.usen para infundir terror y desesperanza. Eso es otro evangelio. Un anatema.
Nosotros predicamos a Cristo resucitado.
Dios no me envió a predicar, sino a ser un intercesor permanente por el pueblo de Dios y eso hago y no corro porque siempre fui dirigido por el Espíritu Santo y tampoco puedo meterme en otro ministerio congregacional al que no fui llamado y de los cuales fui sacado por orden divina y no respondo a hombre, porque mi cabeza ahora es Cristo y para mi ministerio esto enseña Dios ;
Jeremías 23: 21 No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban.22 Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.
Entonces entenderás que, si Dios me quiere físicamente quieto, estoy quieto y no sabes la historia del profeta que desobedeció porque le creyó al hombre (otro profeta) y no a Dios y lo mato un león en el camino y cada uno sabrá llevar sus ministros como el Espíritu Santo les ha enseñado y ya tengo suficiente con lidiar con espíritus y demonios en mis oraciones reprendiéndolos y soportar sus manifestaciones y su consejo será para el que no hace nada, pero sería impropio que yo pastoree o evangelice cuando Dios me llamo a ser un intercesor y maestro y el maestro es para el creyente y no para el incrédulo.
Saludos.