-Escribir, lo que uno quisiera escribir, coincidente también, con lo que quisiéramos leer. Pues, ¿para qué escribiríamos lo que no nos atraería leer?
-Filipenses 4:8 nos muestra un racimo de virtudes y ejercicios óptimos, y luego concluye: “En esto pensad”. Si uno quiere pensar mejor, debemos hacer como con la comida a nuestro cuerpo: menos cantidad y más calidad.
-Si queremos contribuir al bien general, podemos lograrlo hablando y escribiendo ¡y haciendo conforme a ello!
-El diablo ya tiene demasiados escritores y lectores ¡pero le falta pensadores!
-La Sagrada Escritura nos ofrece una mina inmensa, profunda e inacabable, de modo que si nuestro pensamiento en ella se nutre, no nos faltará materia prima de la mejor calidad.
-La humanidad entera; la sociedad en la que vivimos; el vecindario; nuestro ámbito de estudio o trabajo; la iglesia; el hogar y nosotros mismos, somos todos campo fértil para extraer de allí tremendos asuntos que demandan nuestra atención.
-Si abordamos lo prioritario y urgente, no nos faltarán lectores ni críticos animadores o mordaces.
-Hay un adjetivo que creo es capaz de superar a lo excelente: lo sublime. Por ahí podemos comenzar: leyendo, pensando y escribiendo.
-Con fe, es posible agradar a Dios y servir al prójimo.
Saludos cordiales
-Filipenses 4:8 nos muestra un racimo de virtudes y ejercicios óptimos, y luego concluye: “En esto pensad”. Si uno quiere pensar mejor, debemos hacer como con la comida a nuestro cuerpo: menos cantidad y más calidad.
-Si queremos contribuir al bien general, podemos lograrlo hablando y escribiendo ¡y haciendo conforme a ello!
-El diablo ya tiene demasiados escritores y lectores ¡pero le falta pensadores!
-La Sagrada Escritura nos ofrece una mina inmensa, profunda e inacabable, de modo que si nuestro pensamiento en ella se nutre, no nos faltará materia prima de la mejor calidad.
-La humanidad entera; la sociedad en la que vivimos; el vecindario; nuestro ámbito de estudio o trabajo; la iglesia; el hogar y nosotros mismos, somos todos campo fértil para extraer de allí tremendos asuntos que demandan nuestra atención.
-Si abordamos lo prioritario y urgente, no nos faltarán lectores ni críticos animadores o mordaces.
-Hay un adjetivo que creo es capaz de superar a lo excelente: lo sublime. Por ahí podemos comenzar: leyendo, pensando y escribiendo.
-Con fe, es posible agradar a Dios y servir al prójimo.
Saludos cordiales