¿Qué es la fe?., ¿Para qué sirve la fe?., ¿Qué es la fe, sin obras?.
¿Siempre ha existido la fe?.
Shalom hermanos en Cristo!
Este, personalmente, es uno de los temas que más me gustan, porque no considero crucial en nuestra vida.
Aunque la palabra 'fe' viene del latín fides, de fidelidad, o Pistis en griego, como idea contextual de la confianza, en hebreo tiene una mayor amplitud.
Lamentablemente por cuestiones culturales la palabra fe se relegó a la idea de "creer en la existencia de un dios", "ser religioso o devoto de una religión" o incluso confundirlo con tener esperanza en algo (esto ya lo comentó previamente otro forista en este topic).
En hebreo decimos Emunah (como forma activa, Emunat), que procede del vocablo Emet (Verdad). Su significado parte de diversas acepciones: confianza o confiar, seguridad o estar seguro, certeza o certidumbre, firmeza, fidelidad, convicción, creer, y, como no, verdad. Esta palabra procede del mismo tronco que la demótica Maat (justicia, equidad).
La fe, en el ámbito más profundo, y que no puede explicar un idioma, es la suma de dichas palabras anteriormente referidas, en el contexto la Existencia-Acción-Pensamiento-Conciencia sobre la Infinidad Inteligente. Se pueden tener una o más de estas características de la fe, y aún así no vivir la fe como realmente indica la profundidad de su significado como EAPC (Existencia-Acción-Pensamiento-Conciencia). Como es evidente, engloba un contexto de significado y realidad más allá de las palabras. La Infinidad Inteligente es la realidad consciente, subconsciente e inconsciente de la Mente Colectiva-Universal de la que hacemos parte. Esta Infinidad Inteligente es una conciencia que estableció un guión dentro del tiempo y el espacio de cada parte de este universo por la voluntad del UNO (a quien si gustan pueden llamar 'Dios', aunque es superior a Dios, y no es ni un dios ni tiene nombre o puede ser entendido ni definido por nada que la Creación tenga o perciba).
La comprensión que lleva el saber qué es la Infinidad Inteligente y el guión de la Mente Colectiva-Universal activa la fe. La razón es esta: mientras los seres ignoran la realidad de su existencia y el guión preestablecido, en realidad, van a tientas sobre quiénes son, qué hacen aquí o porqué están aquí, y cuál es su finalidad para lo que llaman futuro o qué será de sí mismo después. Por ello busca respuestas en textos sagrados, profecías, oráculos, gurús, adivinos, interpretación de los astros, etc. Esta búsqueda es natural porque son las migajas que dejamos atrás al adentrarnos en el bosque de este sueño que llamamos Universo-Vida. Sabemos intuitivamente que hay algo más y de un modo u otro sentimos que debemos buscar esa respuesta y andar ese camino.
Una persona puede tener diversos niveles de fe, a pesar de que la fe es una, pues no puede haber dos verdades.
Vivir por fe es, en realidad, vivir cada momento de cada día acorde a la comprensión de quiénes verdaderamente somos. Cuando comprendemos quiénes somos - y digo esto dejando a un lado las suposiciones religiosas que cada cual haya configurado sobre libros (como el canon bíblico) o tradiciones -, entonces podemos mover montañas o hacer a un árbol desarraigarse y plantarse en el mar.
Usualmente se cree que esta afirmación se refiere a tener una confianza o certidumbre absolutos, pero como queda patente, aunque una persona esté convencida de que ganará la lotería en cada molécula de su ser, no por ello la gana. Este ejemplo simple es aplicable a todas las cosas de la vida, y porqué muchas personas creen en algo o está confiados y ese algo no ocurre. Unos cuando ven que no ocurre dejan de "tener fe" (en realidad es un uso erróneo del término, pues nunca tuvieron realmente fe) o se justifican diciendo que simplemente no es el momento o es una prueba o es cosa del enemigo.
La determinación, si no viene acompañad de conciencia sobre la Verdad, tiene menor utilidad. Si bien, a largo plazo el más pequeño de los granitos de confianza-certidumbre da resultados, si se tiene perseverancia, pero para que ello se de deberá ajustarse a la verdadera fe, y por ello la persona pasará por ciertas cosas que corrijan su mente hacia la Mente Recta, o le será mostrado que su deseo no es real, sino un deseo de rellenar un vacío del ego o es un ídolo disfrazado de otra cosa.
Por ello, la fe verdadera es la Verdad, y la Verdad es que el universo no era real, y nunca lo ha sido. La Verdad es que sólo existe Dios, es decir, el Espíritu (lo espiritual), que podemos llamar "realidad no física" o "realidad inmaterial". Una vez comprendido esto, nuestra consonancia con la verdadera fe sólo puede seguir un rumbo: nuestro dharma. Podríamos traducir dharma como 'propósito de vida' o 'buena acción', y es lo que hacemos dentro de nuestro dharma lo que en realidad produce los milagros.
Para resumir me remito a tu última pregunta sobre la fe sin obras, y es justamente lo mismo que estoy diciendo sobre el dharma. Las cosas que muchos piden, las piden para sí (para su deleite o bienestar), no según la Verdad-Fe de cuál es nuestro propósito de vida, lo cual está intrínseca y directamente relacionado con nuestro prójimo. Las obras a las que se refiere Pablo de Tarso son las acciones o la actividad cotidiana. Vivimos por obras, pero para los judíos las obras a realizar eran litúrgicas y de cumplimiento de las 613 mitzvot; para los católicos es ayudar al prójimo y cumplir los mandamientos, lo cual, discrepando con Lutero, es muy cierto, solo que falla el enfoque, ya que se realiza desde la obligación y el cargo de culpabilidad. No puedes servir a la Fe-Verdad si crees que tu prójimo es pecador o malo, si aún a nivel inconsciente lo juzgas, y mucho menos si haces las cosas porque debes y no porque amas hacerlas y amas a quien se las haces. Esto es así porque es incompatible hacer algo sin amor según la Verdad, porque la Verdad de nuestra existencia es conocer el amor, pues por ello estamos en el universo (porque entramos al universo por una deficiencia en nuestra conciencia sobre el amor, y se produjo el sentimiento de cargo de culpabilidad inconsciente).
Por consiguiente, es imposible por su propia naturaleza que alguien pueda tener fe real y no obrar según la verdad del Infinito inteligente. Las obras, o acciones, de la fe, no son simplemente de convicción sobre uno mismo o de confianza en la intervención divina, sino las acciones diarias del dharma: nuestro propósito de vida y servicio al prójimo.