Eso es lo que querían los que te lavaron el cerebro, que tiembles de miedo para controlarte mejor.Entérate: Dios no recicla pecadores declarados; deberías temblar de miedo porque NO eres salvo de la ira del Cordero.
Eso es lo que querían los que te lavaron el cerebro, que tiembles de miedo para controlarte mejor.
¿Se deteriora el hombre?
Si, hasta la ciencia lo reconoce, con cada generaciòn se agrega adn espurio; de virus o mutaciones, y estos van degradando la pureza de nuestra raza.
Tal vez por eso el hombre vivìa 800 años y ahora solo 80.
Pero a pesar de todo lo malo y de todo lo bueno, hoy hay menos careteo.
Antes por pudor o culpa se escondían cosas que hoy no se esconden.
Con todo y con todos los avances, en el hombre natural subyace y se esconde un animal y el peor de todos ellos.
Sociedades sofisticadamente desarrolladas y cultas pueden volverse bestias descontroladas en un abrir y cerrar de ojos.
¿Se deteriora el hombre?
Si, hasta la ciencia lo reconoce, con cada generaciòn se agrega adn espurio; de virus o mutaciones, y estos van degradando la pureza de nuestra raza.
Tal vez por eso el hombre vivìa 800 años y ahora solo 80.
Esto no es tan preciso.Hola. El ébola como bien dices es un virus que no está adaptado a la fisiologia humana, por eso nos mata rápidamente. Los virus tienen como objetivo reproducirse por el mayor tiempo posible e infectar nuevas victimas sin matarlas.
En este punto debo decir que creo en las mutaciones pero no en la evolución.
Puedes proporcionarnos la cita que avale lo que afirmas?¿Se deteriora el hombre?
Si, hasta la ciencia lo reconoce, con cada generaciòn se agrega adn espurio; de virus o mutaciones, y estos van degradando la pureza de nuestra raza.
Tal vez por eso el hombre vivìa 800 años y ahora solo 80.
Sociedades sofisticadamente desarrolladas y cultas pueden volverse bestias descontroladas en un abrir y cerrar de ojos.
Excelente respuesta para el sectario mormón.Dios (Padre, Hijo, Espíritu) me lavóon no solo el cerebro, sino también las manos, los pies, los ojos, el corazón...
Lo del miedo ya no opera en mí porque, aunque merezco el infierno, ya no voy para allá.