Satán o el diablo

dd.333

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30 Agosto 2019
40
14
Resulta interesante considerar las diferencias de quién es Satán para el judaísmo, o el diablo para el cristianismo. Para el cristiano Satán y el diablo son la misma persona, pero no es así para el judaísmo. En esa religión no existe el concepto del diablo. El judaísmo no concibe que exista un enemigo espiritual cuya agenda es sabotear la obra de Dios en la creación.

La mejor forma de exponer quién es Satán para el judaísmo es examinar los textos bíblicos del Antiguo Testamento, o lo que es el Tanak judío, en donde se hace mención de quién es ese ser.

La idea común es que la primera vez que se menciona a Satán por su nombre es en el libro de Job, pero eso no es correcto. Para encontrar cuál es la primera vez que ese nombre es usado en las Escrituras hay que leer el Antiguo Testamento en el hebreo original.

Llevando a cabo ese ejercicio, se encontrará que es en el libro de Números donde aparece Satán nombrado por primera vez. Específicamente en el capítulo 22 de dicho libro. Allí se relata el episodio en que el profeta gentíl Bilám (Balaam) emprende un viaje montado en su burra.

En las traducciones cristianas el texto aparece como sigue:

21 Balán se levantó por la mañana, ensilló su burra, y partió con los gobernantes de Moab. 22 Mientras iba con ellos, la ira de Dios se encendió y en el camino el ángel del Señor se hizo presente, dispuesto a no dejarlo pasar. Números 22: 21-22, NVI.

En el hebreo original es:

כא וַיָּקָם בִּלְעָם בַּבֹּקֶר, וַיַּחֲבֹשׁ אֶת-אֲתֹנוֹ; וַיֵּלֶךְ, עִם-שָׂרֵי מוֹאָב.
כב וַיִּחַר-אַף אֱלֹהִים, כִּי-הוֹלֵךְ הוּא, וַיִּתְיַצֵּב מַלְאַךְ יְהוָה בַּדֶּרֶךְ, לְשָׂטָן לוֹ; וְהוּא רֹכֵב עַל-אֲתֹנוֹ, וּשְׁנֵי נְעָרָיו עִמּוֹ.

Aquí es imporatnte hacer referencia a la siguiente frase en hebreo: לְשָׂטָן. Transliterado dice “Le Satan.” Si fuesemos entonces a traducir literalmente lo que dice el pasaje sería así: “...y el ángel del Señor se apostó en el camino y era Satán” o también podría traducirse: “...y el ángel del Señor se apostó en el camino siendo Satán.”

Rabinos de gran relevancia han explicado que si se toma literalmente este texto debe concluirse que el ángel que el Señor envió a confrontar a Bilám era nada más y nada menos que Satán. Otros opinan que el nombre “Satán” debe mejor traducirse como “adversario”, lo cual es el verdadero significado del nombre.

Lo interesante es que aquellos que sostienen la presencia de Satán en este episodio apuntan a otros elementos del relato que sostienen la presencia de ese terrible ser. La primera pista en favor de que es Satán quien aparece ante Bilám es el hecho de que un animal habla en este episodio. La burra de Bilám le reclama por qué la estaba golpeando.

Solamente existen dos ocasiones en que un animal habla en la Biblia. La primera vez es el relato del huerto del Edén en donde una serpiente habla con Hava (Eva). Tanto judíos como cristianos están de acuerdo en que la serpiente fue usada por Satán para tentar a Hava. Algunos llegan tan lejos como a concluir que la serpiente misma era Satán en persona. Lo importante es considerar que cuando este ángel Satán se hace presente, las leyes naturales de la creación se desordenan. Tanto así que hasta los animales hablan. Ocurrió en el Edén y ahora ocurre ante Bilám.

Otra pista que apunta a que ese ángel era Satán es que él expresa que pudo haber matado a Bilám. Es decir: tenía la autoridad de quitarle la vida a un ser humano. De acuerdo al judaísmo ortodoxo, Satán es también el ángel de la muerte. Son la misma persona. Cuando a todos aquellos que han vivido vidas
lejos de Dios les llega la hora de la muerte, quien viene a tomar su vida es Satán. En el relato bíblico que nos ocupa, en el verso 33, el ángel claramente expresa que él consideró matar a Bilám. Es por ello que se concluye que si este ángel podía haber dispuesto de la vida de un ser humano, sin recibir una órden directa de Dios, debe tratarse del ángel de la muerte, que no es otro que Satán.

El otro relato bíblico en donde se nombra a ese ángel es en el libro de Job. No vamos a entrar en mucho detalle, ya que es harto conocido por todos de qué se trata el episodio. Lo relevante que debe destacarse es que primeramente los ángeles que están ante el Eterno en el primer capítulo de Job son llamados los “hijos de Dios” en el verso 6. Muy interesante notar que aquí se está diciendo que Satán es uno de los hijos de Dios. Por ello no puede tratarse de un enemigo. Es otro sirviente más. Si Satán fuese el horroroso enemigo de Dios, autor de todos los males del planeta; ¿cómo entonces explicar que él (Satán) tiene acceso ante el Trono del Eterno y hasta puede sugerir y disputar con Dios sobre las decisiones que toma de cómo reguir su creación?¡Y Dios lo escucha y hasta cumple con sus peticiones!

Más adelante, Satán es mencionado en el libro de 1ra. de Crónicas. En el capítulo 21 se indica que Satán tentó a David para que llevara a cabo un censo.

Finalmente Satán es mencionado en el libro del profeta Zecharia (Zacarías). En el capítulo 3 de ese libro se dice que Satán estaba de nuevo ante el Trono de Dios acusando a un sumo sacerdote, y Dios le ordena a cesar sus acusaciones.

En definitiva, en el Antiguo Testamento Satán no es un enemigo de Dios. De hecho, es otro fiel sirviente del Eterno, aunque su labor es una antagónica a la humanidad. Es el tentador, causante de desgracias y acusador. Es por ello que es el “adversario”, pero no de Dios, sino nuestro adversario.

En el Nuevo Testamento la historia es diferente. Satán aparece en los evangelios tentando a Jesús, pidiéndole que lo adore. Eso ciertamente es cruzar la línea. Igualmente es quien motiva a Judas a traicionar a Jesús. Es llamado el “dios de este mundo.” Es un ladrón que solamente quiere robar, matar y destruir. Incluso, en el libro de Apocalipsis, aparaece este ángel luchando contra Jesús y siendo vencido y lanzado al fuego eterno.

Sin duda eso es muy diferente al Satán del Antiguo Testamento. Este es sin duda alguna un ser maléfico, enemigo de todo lo bueno, y hasta puede decirse enemigo de Dios.

Aquí sería pertinente recalcar que esa idea de Satán convertido en el diablo surge después del retorno de los judíos del cautiverio en Babilonia (597-539 A.C.). Algunos trazos de la religión Babilónica-Persa pueden haber contaminado el judaísmo tradicional. El zoroastrismo, que era la religión de los reyes babilónicos y persas, cree en un universo dualista. El mundo esta sumergido en una gran batalla entre el bien y el mal. El dios principal, Ahura-Mazda, es el dios bueno, y e}él esta en constante batalla contra el dios del mal, que es una figura paralela al diablo cristiano.

No es extraño que el cristianismo haya adoptado ese concepto dualista de la realidad celestial. El Dios cristiano está en constante lucha contra el “dios de este mundo”, el diablo. Una idea que viene del zoroastrismo, no del judaísmo. Incluso el llamar al diablo “dios” es algo muy particular y hasta perturbador. En el judaísmo no existe ese univeso maniqueo (una lucha perpetua entre una divinidad buena y otra mala).

El Señor lo llena todo con su gloria y poder, todo lo que existe en este mundo y en todos los mundos espirituales está sometido a su voluntad. Es imposible que exista un enemmigo espiritual en contra de Dios, pues no tendría lugar donde huír de la gloria eterna (leer Salmo 139).

En cuanto a la existencia del mal, la respuesta está claramente expuesta en el libro del profeta Yshaiahu (Isaías). En el capítulo 45, versos 6 y 7 el Señor mismo declara:

Yo soy el Señor, y no hay ningún otro.
Yo formo la luz y creo las tinieblas,
traigo bienestar y creo calamidad;
Yo, el Señor, hago todas estas cosas.

Siempre debemos pedir a Dios que nos libre de las tentaciones y ataques del adversario, pero debemos reconocer que es Él Eterno quien lo controla todo.

Bediciones
 
Los judios de hace 2000 años no creian igual que tú, pues insultaron a Jesús diciendo que sus sanaciones eran debidas al poder de Belzebú el principe de los demonios.

En el talmud se dice que Jesus fue condenado por practicar hechiceria... ¿con el poder de cual entidad si solo Dios hace prodigios ?..

Entonces si hay una dualidad maniquea en el antiguo judaismo y no como dices.
 
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Reacciones: MiguelR
Solamente existen dos ocasiones en que un animal habla en la Biblia. La primera vez es el relato del huerto del Edén en donde una serpiente habla con Hava (Eva). Tanto judíos como cristianos están de acuerdo en que la serpiente fue usada por Satán para tentar a Hava.

Esto es un GRAN ERROR. Una HUECA tradición. La "serpiente" no fue un animal "usada por Satán". La serpiente del Edén, ERA SATANÁS MISMO!


Rev 20:2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;


NO existe NI UNA SOLA ESCRITURA que enseñe que "Satanás es un ventrilocuo que usó a una serpiente para hablar por medio de ella"

Es OTRA HUECA TRADICIÓN de los hombres y sus huecas tradiciones que Uds. TANTO ADORAN!

Luis Alberto42
 
Resulta interesante considerar las diferencias de quién es Satán para el judaísmo, o el diablo para el cristianismo. Para el cristiano Satán y el diablo son la misma persona, pero no es así para el judaísmo. En esa religión no existe el concepto del diablo. El judaísmo no concibe que exista un enemigo espiritual cuya agenda es sabotear la obra de Dios en la creación.

La mejor forma de exponer quién es Satán para el judaísmo es examinar los textos bíblicos del Antiguo Testamento, o lo que es el Tanak judío, en donde se hace mención de quién es ese ser.

La idea común es que la primera vez que se menciona a Satán por su nombre es en el libro de Job, pero eso no es correcto. Para encontrar cuál es la primera vez que ese nombre es usado en las Escrituras hay que leer el Antiguo Testamento en el hebreo original.

Llevando a cabo ese ejercicio, se encontrará que es en el libro de Números donde aparece Satán nombrado por primera vez. Específicamente en el capítulo 22 de dicho libro. Allí se relata el episodio en que el profeta gentíl Bilám (Balaam) emprende un viaje montado en su burra.

En las traducciones cristianas el texto aparece como sigue:

21 Balán se levantó por la mañana, ensilló su burra, y partió con los gobernantes de Moab. 22 Mientras iba con ellos, la ira de Dios se encendió y en el camino el ángel del Señor se hizo presente, dispuesto a no dejarlo pasar. Números 22: 21-22, NVI.

En el hebreo original es:

כא וַיָּקָם בִּלְעָם בַּבֹּקֶר, וַיַּחֲבֹשׁ אֶת-אֲתֹנוֹ; וַיֵּלֶךְ, עִם-שָׂרֵי מוֹאָב.
כב וַיִּחַר-אַף אֱלֹהִים, כִּי-הוֹלֵךְ הוּא, וַיִּתְיַצֵּב מַלְאַךְ יְהוָה בַּדֶּרֶךְ, לְשָׂטָן לוֹ; וְהוּא רֹכֵב עַל-אֲתֹנוֹ, וּשְׁנֵי נְעָרָיו עִמּוֹ.

Aquí es imporatnte hacer referencia a la siguiente frase en hebreo: לְשָׂטָן. Transliterado dice “Le Satan.” Si fuesemos entonces a traducir literalmente lo que dice el pasaje sería así: “...y el ángel del Señor se apostó en el camino y era Satán” o también podría traducirse: “...y el ángel del Señor se apostó en el camino siendo Satán.”

Rabinos de gran relevancia han explicado que si se toma literalmente este texto debe concluirse que el ángel que el Señor envió a confrontar a Bilám era nada más y nada menos que Satán. Otros opinan que el nombre “Satán” debe mejor traducirse como “adversario”, lo cual es el verdadero significado del nombre.

Lo interesante es que aquellos que sostienen la presencia de Satán en este episodio apuntan a otros elementos del relato que sostienen la presencia de ese terrible ser. La primera pista en favor de que es Satán quien aparece ante Bilám es el hecho de que un animal habla en este episodio. La burra de Bilám le reclama por qué la estaba golpeando.

Solamente existen dos ocasiones en que un animal habla en la Biblia. La primera vez es el relato del huerto del Edén en donde una serpiente habla con Hava (Eva). Tanto judíos como cristianos están de acuerdo en que la serpiente fue usada por Satán para tentar a Hava. Algunos llegan tan lejos como a concluir que la serpiente misma era Satán en persona. Lo importante es considerar que cuando este ángel Satán se hace presente, las leyes naturales de la creación se desordenan. Tanto así que hasta los animales hablan. Ocurrió en el Edén y ahora ocurre ante Bilám.

Otra pista que apunta a que ese ángel era Satán es que él expresa que pudo haber matado a Bilám. Es decir: tenía la autoridad de quitarle la vida a un ser humano. De acuerdo al judaísmo ortodoxo, Satán es también el ángel de la muerte. Son la misma persona. Cuando a todos aquellos que han vivido vidas
lejos de Dios les llega la hora de la muerte, quien viene a tomar su vida es Satán. En el relato bíblico que nos ocupa, en el verso 33, el ángel claramente expresa que él consideró matar a Bilám. Es por ello que se concluye que si este ángel podía haber dispuesto de la vida de un ser humano, sin recibir una órden directa de Dios, debe tratarse del ángel de la muerte, que no es otro que Satán.

El otro relato bíblico en donde se nombra a ese ángel es en el libro de Job. No vamos a entrar en mucho detalle, ya que es harto conocido por todos de qué se trata el episodio. Lo relevante que debe destacarse es que primeramente los ángeles que están ante el Eterno en el primer capítulo de Job son llamados los “hijos de Dios” en el verso 6. Muy interesante notar que aquí se está diciendo que Satán es uno de los hijos de Dios. Por ello no puede tratarse de un enemigo. Es otro sirviente más. Si Satán fuese el horroroso enemigo de Dios, autor de todos los males del planeta; ¿cómo entonces explicar que él (Satán) tiene acceso ante el Trono del Eterno y hasta puede sugerir y disputar con Dios sobre las decisiones que toma de cómo reguir su creación?¡Y Dios lo escucha y hasta cumple con sus peticiones!

Más adelante, Satán es mencionado en el libro de 1ra. de Crónicas. En el capítulo 21 se indica que Satán tentó a David para que llevara a cabo un censo.

Finalmente Satán es mencionado en el libro del profeta Zecharia (Zacarías). En el capítulo 3 de ese libro se dice que Satán estaba de nuevo ante el Trono de Dios acusando a un sumo sacerdote, y Dios le ordena a cesar sus acusaciones.

En definitiva, en el Antiguo Testamento Satán no es un enemigo de Dios. De hecho, es otro fiel sirviente del Eterno, aunque su labor es una antagónica a la humanidad. Es el tentador, causante de desgracias y acusador. Es por ello que es el “adversario”, pero no de Dios, sino nuestro adversario.

En el Nuevo Testamento la historia es diferente. Satán aparece en los evangelios tentando a Jesús, pidiéndole que lo adore. Eso ciertamente es cruzar la línea. Igualmente es quien motiva a Judas a traicionar a Jesús. Es llamado el “dios de este mundo.” Es un ladrón que solamente quiere robar, matar y destruir. Incluso, en el libro de Apocalipsis, aparaece este ángel luchando contra Jesús y siendo vencido y lanzado al fuego eterno.

Sin duda eso es muy diferente al Satán del Antiguo Testamento. Este es sin duda alguna un ser maléfico, enemigo de todo lo bueno, y hasta puede decirse enemigo de Dios.

Aquí sería pertinente recalcar que esa idea de Satán convertido en el diablo surge después del retorno de los judíos del cautiverio en Babilonia (597-539 A.C.). Algunos trazos de la religión Babilónica-Persa pueden haber contaminado el judaísmo tradicional. El zoroastrismo, que era la religión de los reyes babilónicos y persas, cree en un universo dualista. El mundo esta sumergido en una gran batalla entre el bien y el mal. El dios principal, Ahura-Mazda, es el dios bueno, y e}él esta en constante batalla contra el dios del mal, que es una figura paralela al diablo cristiano.

No es extraño que el cristianismo haya adoptado ese concepto dualista de la realidad celestial. El Dios cristiano está en constante lucha contra el “dios de este mundo”, el diablo. Una idea que viene del zoroastrismo, no del judaísmo. Incluso el llamar al diablo “dios” es algo muy particular y hasta perturbador. En el judaísmo no existe ese univeso maniqueo (una lucha perpetua entre una divinidad buena y otra mala).

El Señor lo llena todo con su gloria y poder, todo lo que existe en este mundo y en todos los mundos espirituales está sometido a su voluntad. Es imposible que exista un enemmigo espiritual en contra de Dios, pues no tendría lugar donde huír de la gloria eterna (leer Salmo 139).

En cuanto a la existencia del mal, la respuesta está claramente expuesta en el libro del profeta Yshaiahu (Isaías). En el capítulo 45, versos 6 y 7 el Señor mismo declara:

Yo soy el Señor, y no hay ningún otro.
Yo formo la luz y creo las tinieblas,
traigo bienestar y creo calamidad;
Yo, el Señor, hago todas estas cosas.

Siempre debemos pedir a Dios que nos libre de las tentaciones y ataques del adversario, pero debemos reconocer que es Él Eterno quien lo controla todo.

Bediciones
Interesante tema estimado dd.333, lástima que no haya una mayor participación.

Me parece que el forista VALENCIA hizo un comentario bastante acertado, la biblia deja en evidencia que en el judaísmo antiguo tenían a satanás como un ser maligno, tal vez el judaísmo moderno haya cambiado su doctrina y ve a satanás como un ser menos malicioso.

De hecho, en tu explicación mencionas que ya desde el retorno de los judíos del cautiverio en Babilonia venían con trazos del Zoroastrismo, que más bien podríamos deducir que en el judaísmo antiguo ya tenían ese concepto dualista de la realidad celestial y no que el cristianismo lo haya adoptado después de más de 500 años desde el regreso del cautiverio.

Sobre satanás (o diablo) como enemigo de Dios, te diré lo que personalmente creo yo como cristiano independiente y no como lo cree el cristianismo popularmente:

Satanás efectivamente durante todo el periodo del A.T. fue un arcangel al servicio de Dios (y me resulta creíble que haya sido el ángel que se le apareció a Balaam) ahora, en el nuevo testamento se nos enseña que éste ángel se reveló contra el Eterno Dios y que fue expulsado del reino de los Cielos a la tierra para atacar a la humanidad.

Entonces, como bien dices "es el Eterno quién lo controla todo" y en este control allí también está satanás, que a pesar de ser rebelde a la voluntad de Dios.....es utilizado por Dios para cumplir los planes de salvación, de manera que "para los que aman a Dios, todas las cosas pasan para bien" (Rom. 8:28)

Y si todo pasa para bien, donde está el mal?

Para los que amamos al Eterno Dios no existe ningún mal, todas las adversidades son pruebas que debemos superar para elevar nuestra fe a niveles mayores.

Shalom aleijem.