La obra de juicio de Dios en los últimos días hace realidad y cumple las profecías de la Biblia (I)

18 Mayo 2018
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Lo que más se predice dentro de las Escrituras es la obra de juicio y castigo de Dios de los últimos días. Las Escrituras mencionan a Dios ejecutando el juicio en por lo menos doscientos lugares; uno puede decir que todos predijeron que Dios llevará a cabo Su obra de juicio y castigo de los últimos días. Para esto, usar sólo una pequeña porción de las Escrituras es suficiente para probar que Dios ejecutando Su obra de juicio y castigo es un paso inevitable de Su obra de los últimos días. La obra de Dios de los últimos días es usar el método de juicio y castigo para purificar, salvar y perfeccionar a la humanidad; es la obra de clasificar a cada persona según su propia especie a través del juicio y castigo para terminar la era y finalmente construir el reino de Cristo, el amado reino de Dios. Esta es la cristalización de la obra de tres etapas de Dios de salvar a la humanidad y un glorioso símbolo de Su triunfo sobre Satanás. Por consiguiente, en todas partes en las Escrituras podemos ver escritos de profecías de la obra de juicio de Dios de los últimos días. Si alguien lee las Escrituras por muchos años y de principio a fin no logra ver la obra de juicio y castigo de Dios que es necesaria en Su obra de los últimos días, entonces ese es alguien que no entiende las Escrituras en lo más mínimo; ciertamente no es una persona que conozca la obra de Dios. A continuación se encuentra sólo una pequeña parte de los escritos obvios de las Escrituras para probar que la obra de Dios de los últimos días es la obra de juicio y castigo.
1. “Y Yo vendré a vosotros en juicio […], dijo Jehová de los ejércitos” (Malaquías 3:5).*
2. “Dios es juez justo, y un Dios que se indigna cada día contra el impío” (Salmos 7:11).
3. “Y juzgará al mundo con justicia; con equidad ejecutará juicio sobre los pueblos” (Salmos 9:8).
4. “Cuando yo escoja el tiempo oportuno, seré yo quien juzgará con equidad” (Salmos 75:2).
5. “Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos” (Isaías 2:4).
6. “[…]cuando haga juicios contra ti con ira, furor y terribles reprensiones” (Ezequiel 5:15).
7. “Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8).
8. “Pues viene a juzgar la tierra; El juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con equidad” (Salmos 98:9).
9. “Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos” (Salmos 1:5).
10. “Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis juzgados; mirad, el Juez está a las puertas” (Santiago 5:9).
11. “Diciendo a gran voz: Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado” (Apocalipsis 14:7).
12. “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48).
13. “Porque El viene; porque El viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad” (Salmos 96:13).
14. “Los adversarios de Jehová serán hechos pedazos; del cielo tronará sobre ellos: Jehová juzgará los confines de la tierra y dará fuerza a su rey, y exaltará el cuerno de su ungido” (1 Samuel 2:10).*
15. “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17).
Los 15 versículos anteriores sobre el juicio principalmente mencionan que Dios debe juzgar al mundo según la justicia y que debe llevar a cabo el juicio en los diferentes países y plantean el punto clave de que “Dios es juez justo” “Y me acercaré a vosotros para el juicio” “el Juez está a las puertas” “porque la hora de su juicio ha llegado” “pues viene a juzgar la tierra” “El viene a juzgar la tierra” y “el juicio comience por la casa de Dios”. Tales palabras deslumbrantes a todos nos hacen ver claramente que Dios inevitablemente debe venir a la tierra de los últimos días y hacer la obra de juicio y castigo; la obra de Dios de los últimos días también debe ser la obra de juicio y castigo. Ya que estas Escrituras predicen y testifican que Dios personalmente vendrá al mundo del hombre y hará la obra de juicio y castigo entonces, cuando Dios venga, ¿de qué manera exacta ejecutará el juicio y aparecerá al hombre? Esta se ha vuelto la pregunta sumamente preocupante de la humanidad. De un registro real de las dos etapas de la obra de Dios en las Escrituras, podemos ver tal hecho como este: Además de la voz directa del Espíritu de Dios, sólo cuando el Señor Jesús encarnado viniera a la tierra podría Él hablar y obrar como Dios en Su identidad. “Dios viene a la tierra”; estas palabras son lo que Dios le dice a la humanidad corrupta, no lo que Él le dice al mundo espiritual. Esto definitivamente se está refiriendo a la encarnación de Dios viniendo a la tierra que las personas son capaces de ver, definitivamente no se está refiriendo al Espíritu de Dios que las personas no tienen manera de ver. De esto se puede ver que si Dios viene a la tierra personalmente para hacer Su obra de juicio, entonces Él debe ser encarnado como Cristo, el Hijo del hombre; sólo entonces puede Él hablar y obrar con la identidad de Dios. Esto es seguro sin lugar a dudas. “Esta obra, si no se hace por medio de la encarnación, no obtendrá los más mínimos resultados y no sería capaz de salvar totalmente a los pecadores. Si Dios no se hace carne, se queda como el Espíritu invisible e intangible para el hombre. Este es una criatura de carne, y el hombre y Dios pertenecen a dos mundos diferentes y son de distinta naturaleza. El Espíritu de Dios es incompatible con el hombre de carne, y no se pueden establecer relaciones entre ellos; además, el hombre no puede volverse espíritu. Así, el Espíritu de Dios debe pasar a ser una de las criaturas y hacer Su obra original. Dios puede ascender al lugar más elevado y humillarse volviéndose un hombre de la creación, obrando y viviendo entre los hombres, pero estos no pueden ascender hasta el lugar más elevado y volverse un espíritu, y mucho menos descender hasta el lugar más bajo. Por tanto, Dios debe hacerse carne para llevar a cabo Su obra. Como en la primera encarnación, sólo la carne de Dios podía redimir al hombre a través de Su crucifixión, mientras no era posible que el Espíritu de Dios fuera crucificado como una ofrenda por el pecado por el hombre. Dios podía hacerse carne directamente para servir como una ofrenda por el pecado para el hombre, pero este no podía ascender directamente al cielo para tomar la ofrenda por el pecado que Dios había preparado para él. Así, Dios debe viajar de aquí para allá entre el cielo y la tierra, en lugar de dejar que el hombre ascienda al cielo para tomar esta salvación, porque el hombre había caído y no podía ascender al cielo, mucho menos obtener la ofrenda por el pecado. Por tanto, era necesario que Jesús viniera entre los hombres y realizara personalmente la obra que estos simplemente no podían cumplir. Cada vez que Dios se hizo carne, fue absolutamente necesario que lo hiciera. Si el Espíritu de Dios hubiera podido llevar a cabo directamente cualquiera de las etapas, no habría soportado las indignidades de ser encarnado” (“El misterio de la encarnación (4)”). De las Escrituras y de las palabras de Dios podemos ver que Dios debe usar el camino de la encarnación para venir personalmente a la tierra y hacer la obra de juicio; en los siguientes tres lugares los versículos claramente confirman: “Porque El ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado” (Hechos 17:31). “Y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo del Hombre” (Juan 5:27). “Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo” (Juan 5:22). Todos estos versículos predijeron directamente que Cristo vendría personalmente a la tierra como carne y llevaría a cabo el juicio. Especialmente todo lo que habla del “Hijo” y del “Hijo del hombre”; sin duda se están refiriendo a Cristo como encarnado. Dios encarnado en el Hijo del hombre es Cristo; esto es seguro sin lugar a dudas. Esto nos hace ver que las profecías en las Escrituras de Dios haciéndose carne, y haciendo Su obra de juicio y castigo de los últimos días, en lo absoluto son pocas en número; si sólo uno las busca, se pueden ver.
Nota al pie:
*. The Bible quotation here is translated from AKJV.
 
Cuidado! la "CRISTIANA" AMY es una FALSA MAESTRA ESCAPISTA que solo PEGA COPY-PASTE de su APÓSTATA SECTA.

Tengan MUUUUUUUCHO cuidado!

Luis Alberto42
 
Lo que más se predice dentro de las Escrituras es la obra de juicio y castigo de Dios de los últimos días. Las Escrituras mencionan a Dios ejecutando el juicio en por lo menos doscientos lugares; uno puede decir que todos predijeron que Dios llevará a cabo Su obra de juicio y castigo de los últimos días. Para esto, usar sólo una pequeña porción de las Escrituras es suficiente para probar que Dios ejecutando Su obra de juicio y castigo es un paso inevitable de Su obra de los últimos días. La obra de Dios de los últimos días es usar el método de juicio y castigo para purificar, salvar y perfeccionar a la humanidad; es la obra de clasificar a cada persona según su propia especie a través del juicio y castigo para terminar la era y finalmente construir el reino de Cristo, el amado reino de Dios. Esta es la cristalización de la obra de tres etapas de Dios de salvar a la humanidad y un glorioso símbolo de Su triunfo sobre Satanás. Por consiguiente, en todas partes en las Escrituras podemos ver escritos de profecías de la obra de juicio de Dios de los últimos días. Si alguien lee las Escrituras por muchos años y de principio a fin no logra ver la obra de juicio y castigo de Dios que es necesaria en Su obra de los últimos días, entonces ese es alguien que no entiende las Escrituras en lo más mínimo; ciertamente no es una persona que conozca la obra de Dios. A continuación se encuentra sólo una pequeña parte de los escritos obvios de las Escrituras para probar que la obra de Dios de los últimos días es la obra de juicio y castigo.
1. “Y Yo vendré a vosotros en juicio […], dijo Jehová de los ejércitos” (Malaquías 3:5).*
2. “Dios es juez justo, y un Dios que se indigna cada día contra el impío” (Salmos 7:11).
3. “Y juzgará al mundo con justicia; con equidad ejecutará juicio sobre los pueblos” (Salmos 9:8).
4. “Cuando yo escoja el tiempo oportuno, seré yo quien juzgará con equidad” (Salmos 75:2).
5. “Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos” (Isaías 2:4).
6. “[…]cuando haga juicios contra ti con ira, furor y terribles reprensiones” (Ezequiel 5:15).
7. “Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8).
8. “Pues viene a juzgar la tierra; El juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con equidad” (Salmos 98:9).
9. “Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos” (Salmos 1:5).
10. “Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis juzgados; mirad, el Juez está a las puertas” (Santiago 5:9).
11. “Diciendo a gran voz: Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado” (Apocalipsis 14:7).
12. “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48).
13. “Porque El viene; porque El viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad” (Salmos 96:13).
14. “Los adversarios de Jehová serán hechos pedazos; del cielo tronará sobre ellos: Jehová juzgará los confines de la tierra y dará fuerza a su rey, y exaltará el cuerno de su ungido” (1 Samuel 2:10).*
15. “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17).
Los 15 versículos anteriores sobre el juicio principalmente mencionan que Dios debe juzgar al mundo según la justicia y que debe llevar a cabo el juicio en los diferentes países y plantean el punto clave de que “Dios es juez justo” “Y me acercaré a vosotros para el juicio” “el Juez está a las puertas” “porque la hora de su juicio ha llegado” “pues viene a juzgar la tierra” “El viene a juzgar la tierra” y “el juicio comience por la casa de Dios”. Tales palabras deslumbrantes a todos nos hacen ver claramente que Dios inevitablemente debe venir a la tierra de los últimos días y hacer la obra de juicio y castigo; la obra de Dios de los últimos días también debe ser la obra de juicio y castigo. Ya que estas Escrituras predicen y testifican que Dios personalmente vendrá al mundo del hombre y hará la obra de juicio y castigo entonces, cuando Dios venga, ¿de qué manera exacta ejecutará el juicio y aparecerá al hombre? Esta se ha vuelto la pregunta sumamente preocupante de la humanidad. De un registro real de las dos etapas de la obra de Dios en las Escrituras, podemos ver tal hecho como este: Además de la voz directa del Espíritu de Dios, sólo cuando el Señor Jesús encarnado viniera a la tierra podría Él hablar y obrar como Dios en Su identidad. “Dios viene a la tierra”; estas palabras son lo que Dios le dice a la humanidad corrupta, no lo que Él le dice al mundo espiritual. Esto definitivamente se está refiriendo a la encarnación de Dios viniendo a la tierra que las personas son capaces de ver, definitivamente no se está refiriendo al Espíritu de Dios que las personas no tienen manera de ver. De esto se puede ver que si Dios viene a la tierra personalmente para hacer Su obra de juicio, entonces Él debe ser encarnado como Cristo, el Hijo del hombre; sólo entonces puede Él hablar y obrar con la identidad de Dios. Esto es seguro sin lugar a dudas. “Esta obra, si no se hace por medio de la encarnación, no obtendrá los más mínimos resultados y no sería capaz de salvar totalmente a los pecadores. Si Dios no se hace carne, se queda como el Espíritu invisible e intangible para el hombre. Este es una criatura de carne, y el hombre y Dios pertenecen a dos mundos diferentes y son de distinta naturaleza. El Espíritu de Dios es incompatible con el hombre de carne, y no se pueden establecer relaciones entre ellos; además, el hombre no puede volverse espíritu. Así, el Espíritu de Dios debe pasar a ser una de las criaturas y hacer Su obra original. Dios puede ascender al lugar más elevado y humillarse volviéndose un hombre de la creación, obrando y viviendo entre los hombres, pero estos no pueden ascender hasta el lugar más elevado y volverse un espíritu, y mucho menos descender hasta el lugar más bajo. Por tanto, Dios debe hacerse carne para llevar a cabo Su obra. Como en la primera encarnación, sólo la carne de Dios podía redimir al hombre a través de Su crucifixión, mientras no era posible que el Espíritu de Dios fuera crucificado como una ofrenda por el pecado por el hombre. Dios podía hacerse carne directamente para servir como una ofrenda por el pecado para el hombre, pero este no podía ascender directamente al cielo para tomar la ofrenda por el pecado que Dios había preparado para él. Así, Dios debe viajar de aquí para allá entre el cielo y la tierra, en lugar de dejar que el hombre ascienda al cielo para tomar esta salvación, porque el hombre había caído y no podía ascender al cielo, mucho menos obtener la ofrenda por el pecado. Por tanto, era necesario que Jesús viniera entre los hombres y realizara personalmente la obra que estos simplemente no podían cumplir. Cada vez que Dios se hizo carne, fue absolutamente necesario que lo hiciera. Si el Espíritu de Dios hubiera podido llevar a cabo directamente cualquiera de las etapas, no habría soportado las indignidades de ser encarnado” (“El misterio de la encarnación (4)”). De las Escrituras y de las palabras de Dios podemos ver que Dios debe usar el camino de la encarnación para venir personalmente a la tierra y hacer la obra de juicio; en los siguientes tres lugares los versículos claramente confirman: “Porque El ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado” (Hechos 17:31). “Y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo del Hombre” (Juan 5:27). “Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo” (Juan 5:22). Todos estos versículos predijeron directamente que Cristo vendría personalmente a la tierra como carne y llevaría a cabo el juicio. Especialmente todo lo que habla del “Hijo” y del “Hijo del hombre”; sin duda se están refiriendo a Cristo como encarnado. Dios encarnado en el Hijo del hombre es Cristo; esto es seguro sin lugar a dudas. Esto nos hace ver que las profecías en las Escrituras de Dios haciéndose carne, y haciendo Su obra de juicio y castigo de los últimos días, en lo absoluto son pocas en número; si sólo uno las busca, se pueden ver.
Nota al pie:
*. The Bible quotation here is translated from AKJV.

Juan 12:47
Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

Saludos.
 
Juan 12:47
Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

Saludos.

En efecto, Jesús no fue Enviado por Dios para juzgar.
Sería otro Enviado posterior el que vendría para convencer al mundo de "pecado, de justicia y de juicio".

"Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
(Juan 16:7-14)

Este Nuevo Enviado convencería al mundo sobre el verdadero significado del pecado y de la justicia. Este Nuevo Enviado proclamaría, hablando en nombre de Dios:

"Ante mi vista lo que más amo
es la justicia:
no te apartes de ella si me deseas,
no la descuides para que confíe en ti.

Con su ayuda verás por tus propios ojos
y no por los ojos de otros.
Conocerás con tu propio conocimiento
y no mediante el conocimiento de otros.

Pondera en tu corazón
cómo te corresponde ser.

En verdad, mi don para ti es la justicia
como señal de mi amorosa bondad.

Tenla, pues, ante tus ojos." (Baháulláh, Las Palabras Ocultas)

A través del Mensaje de este Consolador se iniciaría el Juicio Final, porque quedaría claro quién está a favor y quién en contra del Mensaje de Unidad de Dios. Están en contra de Dios los que insisten en separar a la humanidad de acuerdo al ritual o formato "correcto" de adoración (como lo intentaban samaritanos y judíos en el tiempo de Jesús). Los que buscan, por el contrario, adorarlo "en espíritu y verdad" están a favor de Dios.

Ahora sabemos que, tal como lo expresó Jesús en Mateo 25 al referirse al Juicio Final, sus ovejas son las que manifiestan amor a los más vulnerables, y cabritos los que tienen la religión solo en apariencia pero descuidan su relación con la humanidad.

En esta era, no son las posiciones teológicas sino la experiencia de vida, lo que separa a los salvos de los condenados. Esta, señores, es la era baha'i. La era del Juicio Final.
 
En efecto, Jesús no fue Enviado por Dios para juzgar.
Sería otro Enviado posterior el que vendría para convencer al mundo de "pecado, de justicia y de juicio".

"Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
(Juan 16:7-14)

Este Nuevo Enviado convencería al mundo sobre el verdadero significado del pecado y de la justicia. Este Nuevo Enviado proclamaría, hablando en nombre de Dios:

"Ante mi vista lo que más amo
es la justicia:
no te apartes de ella si me deseas,
no la descuides para que confíe en ti.

Con su ayuda verás por tus propios ojos
y no por los ojos de otros.
Conocerás con tu propio conocimiento
y no mediante el conocimiento de otros.

Pondera en tu corazón
cómo te corresponde ser.

En verdad, mi don para ti es la justicia
como señal de mi amorosa bondad.

Tenla, pues, ante tus ojos." (Baháulláh, Las Palabras Ocultas)

A través del Mensaje de este Consolador se iniciaría el Juicio Final, porque quedaría claro quién está a favor y quién en contra del Mensaje de Unidad de Dios. Están en contra de Dios los que insisten en separar a la humanidad de acuerdo al ritual o formato "correcto" de adoración (como lo intentaban samaritanos y judíos en el tiempo de Jesús). Los que buscan, por el contrario, adorarlo "en espíritu y verdad" están a favor de Dios.

Ahora sabemos que, tal como lo expresó Jesús en Mateo 25 al referirse al Juicio Final, sus ovejas son las que manifiestan amor a los más vulnerables, y cabritos los que tienen la religión solo en apariencia pero descuidan su relación con la humanidad.

En esta era, no son las posiciones teológicas sino la experiencia de vida, lo que separa a los salvos de los condenados. Esta, señores, es la era baha'i. La era del Juicio Final.

No se si logro comprender lo que quieres afirmar, ¿Me estas diciendo que Baháulláh es el Espíritu Santo?
Espero tu contestación.


Saludos.