18 /12/15 .Un día como hoy, hace más de 100 años, un arqueólogo hizo un anuncio sorprendente: se había encontrado el eslabón perdido, el mítico homínido que emparentaba al ser humano con los simios. El 18 de diciembre de 1912, el arqueólogo Charles Dawson y el paleontólogo Smith Woorward, ambos británicos, presentaron en la Sociedad Geológica de Londres unos restos óseos supuestamente encontrados en una cantera en Piltdown, Sussex: un cráneo parcial, una mandíbula con dientes y un diente suelto. En aquel entonces, era grande la presión sobre la ciencia por encontrar un eslabón perdido entre los simios y el hombre con el fin de responder a las críticas de los escépticos. El Hombre de Piltdown o Eoanthropus dawsonii, como fue llamado el hallazgo mostrado por Dawson, tenía las características que en aquella época se pensaba que el eslabón perdido tendría: un gran cráneo, similar al de los seres humanos, pero con rasgos simiescos, como una mandíbula similar a la de un chimpancé.
El Hombre de Piltdown llegó con las respuestas que se estaba buscando, por lo cual la comunidad científica aceptó estos restos por más de 40 años. Sin embargo, el fósil no pudo acabar con el escepticismo. En noviembre de 1953, se publicó evidencia de que el hallazgo correspondía en realidad a un fraude compuesto por restos de tres especies distintas: un cráneo humano de la Edad Media, una mandíbula de orangután de medio milenio de antigüedad y un diente suelto fósil de chimpancé. Los restos habían sido manipulados químicamente a propósito. Nunca se descubrió la identidad del falsificador, y entre los sospechosos están su “descubridor” Charles Dawson y el famoso escritor Arthur Conan Doyle.