-Leemos en la Biblia que Abram fue el primero que migró por causa del hambre, pero no le fue bien en Egipto de dónde fue echado, dejando un pésimo testimonio y recibiendo el reproche del Faraón (Gn 12:10-20). Mejor le fue a Isaac siguiendo las instrucciones divinas (Gn 26), y sabemos que otra gran hambre de mayor extensión territorial condujo a Jacob y su familia a morar en Egipto (Gn caps. 41-47).
-Primero nos vimos sacudidos por las noticias de asiáticos y africanos procurando llegar a Europa, pereciendo muchos en el intento. Luego, los venezolanos yendo a Colombia por alimentos, y después, desde Brasil y Perú viajando hacia más el sur americano.
-Ahora, tocó el turno a los hondureños, atravesando Guatemala para invadir México y yendo todo a su largo llegar a la frontera con los Estados Unidos. Lamentablemente, el Río Bravo no es para ellos lo que fuera el Nilo para los hebreos.
-Entre la masa humana de esta odisea, se ha contactado a muchos hermanos procedentes de las iglesias cristianas evangélicas hondureñas. En las ciudades y pueblos por donde pasan, los hermanos locales tratan de ayudarles lo mejor que pueden. Sin embargo, con tantos niños y mujeres embarazadas entre ellos, ¿a qué pueden aspirar?
-Pensamos que en el lugar que cada cual está, por el arrepentimiento y la conversión, es posible esperar en Dios confiando que nos oiga y bendiga:
“si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2Crónicas 7:14).
Cordiales saludos
-Primero nos vimos sacudidos por las noticias de asiáticos y africanos procurando llegar a Europa, pereciendo muchos en el intento. Luego, los venezolanos yendo a Colombia por alimentos, y después, desde Brasil y Perú viajando hacia más el sur americano.
-Ahora, tocó el turno a los hondureños, atravesando Guatemala para invadir México y yendo todo a su largo llegar a la frontera con los Estados Unidos. Lamentablemente, el Río Bravo no es para ellos lo que fuera el Nilo para los hebreos.
-Entre la masa humana de esta odisea, se ha contactado a muchos hermanos procedentes de las iglesias cristianas evangélicas hondureñas. En las ciudades y pueblos por donde pasan, los hermanos locales tratan de ayudarles lo mejor que pueden. Sin embargo, con tantos niños y mujeres embarazadas entre ellos, ¿a qué pueden aspirar?
-Pensamos que en el lugar que cada cual está, por el arrepentimiento y la conversión, es posible esperar en Dios confiando que nos oiga y bendiga:
“si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2Crónicas 7:14).
Cordiales saludos