Nadie somos justos. Estamos en un cuerpo de muerte en el que como dice Pablo, lo que queremos hacer no lo hacemos y hacemos lo que no quisiéramos.
Hay un ejemplo bien claro en el Evangelio, sobre como nos debemos considerar ante Dios: Pecadores
10. «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano.
11. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: "¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano.
12. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias."
13. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!"
14. Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»
Veamos Romanos 7:
18. Pues bien sé yo que nada bueno habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo,
19. puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero.
20. Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí.
21. Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta.
22. Pues me complazco en la ley de Dios según el hombre interior,
23. pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros.
24. ¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte?
25. ¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor! Así pues, soy yo mismo quien con la razón sirve a la ley de Dios, mas con la carne, a la ley del pecado.
No somos justos. Los verdaderos cristianos, saben que por amor, Cristo nos es abogado, pero sabemos también, que mientras estemos en este cuerpo de muerte, no siempre obramos la justicia, por mucho que nos lo propongamos...Siempre cometeremos errores e injusticias que entristezcan a nuestros hermanos y al Señor...Aún así, Dios nos ama, El conoce nuestros esfuerzos por mantenernos en la justicia y sabe de las intenciones de nuestro corazón y de la debilidad de nuestra carne, que nos hace caer, de la maldad del mundo y de Satanás, que nos tientan y nos hacen caer.
Una cosa es ser Justo...Solo Dios lo es. Otra cosa es ser justificado...Y eso nos es dado siempre que nos arrepintamos de nuestras injusticias, las reconozcamos y nos esforcemos por ser mejores cada dia.
Bendiciones, hermanos.