Mi amado Miguel:
En manera alguna estoy acusando a mi Señor de pecador. Y ya van dos veces que pones en mi boca cosas que yo no he dicho. Yo solo me he limitado a afirmar lo que dicen las Escrituras, literalmente, sin interpretación ninguna porque hacer interpretaciones de ese calibre lleva a errores tales como las conclusiones a las que has llegado.
El problema, no solo de los judíos sino también de los adventistas, testigos de Jehová, evangélicos, católicos y cuanto cristiano exista, que no sea gúiado por el Espíritu Santo sino por doctrinas de hombres, es que no han sabido conciliar la ley con la gracia. Llevamos dos mil años en la misma discusión, día a día, y no creo que porque escribamos dos o veinte mensajes a través de este medio, vayamos a solucionarlo.
Por lo tanto, y por el Espíritu que habita en tí tanto como habita en mí, si es que ambos somos hijos de Dios, creamos a lo que dice la Escritura, y estemos en paz. Si algún día (y espero que se haga una realidad) llegamos a conocernos personalmente, así como yo respetaré que tu guardes el sábado, tu respetarás que yo guarde otro día, porque ambos lo hacemos para Cristo y ambos lo amamos a Él por sobre todas las cosas, y por ambos Él derramó su sangre en la cruz. No permitamos que su sacrificio sea en vano, pues este fue hecho para que tuvieramos VIDA, no para estarnos acusando de pecadores.
Gracia y paz.