¿Y si el bautismo que practicamos no se parece en nada al que predicaban los apóstoles?

laralonso1985

Miembro senior
20 Julio 2025
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Durante siglos la Iglesia ha descansado en una frase cómoda: “en lo esencial, todos estamos de acuerdo”. Pero cuando abrimos el Nuevo Testamento sin lentes denominacionales, el bautismo deja de ser un tema secundario y se convierte en un punto incómodo , decisivo y profundamente divisivo.

No hablamos de un rito opcional, sino de un acto que la Escritura conecta con perdón, nuevo nacimiento, unión con Cristo, invocación del nombre del Señor y salvación. Sin embargo, hoy coexisten prácticas y discursos radicalmente distintos, todos reclamando ser bíblicos.

La pregunta no es menor: ¿hemos ajustado el bautismo al Evangelio… o el Evangelio a nuestra tradición?

El problema que evitamos​

Jesús no dijo: “El que crea y cuando pueda se bautice…”. Dijo: “El que creyere y fuere bautizado , será salvo Marcos 16:16.

Pedro no dijo:
“Arrepiéntanse y luego, como símbolo, bautícense”. Dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros para perdón de los pecados Hechos 2:38.

Pablo
no trató el bautismo como una ilustración opcional: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús , hemos sido bautizados en su muerte?” Romanos 6:3.

Entonces la tensión estalla: ¿por qué hoy explicamos el bautismo de formas que los apóstoles nunca usaron?

Cinco enfoques, ¿cinco evangelios?​

Todas las denominaciones aseguran honrar la Escritura, pero no todas permiten que todos los textos tengan el mismo peso.

  • Algunos toman literalmente los textos que vinculan bautismo y salvación, pero corren el riesgo de vaciar la fe de contenido personal y reducirla a sacramento automático.
  • Otros protegen con celo la fe sola, pero para sostener su sistema deben suavizar o reinterpretar pasajes como Hechos 2:38, 1 Pedro 3:21 o Hechos 22:16.
  • Algunas separan la conversión en etapas (creer, bautizarse, luego recibir el Espíritu), aunque Pablo declara: “Un Señor, una fe, un bautismo Efesios 4:5.
  • Otros aseguran seguir el patrón apostólico, pero terminan reduciendo la vida cristiana al “momento exacto” del bautismo, mientras descuidan el discipulado diario.
El resultado es inquietante: el mismo Nuevo Testamento, prácticas opuestas .

El texto que descoloca a todos​

Pedro escribió algo que incomoda a casi todos los sistemas teológicos establecidos:

“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva , no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios , por la resurrección de Jesucristo” 1 Pedro 3:21.
Pedro no describe el ritual mágico. Tampoco habla de un símbolo vacío que “no hace nada”, sino de un acto de fe consciente , una apelación, una invocación, una respuesta obediente a Dios.

Por eso Ananías le dice a Saulo: “Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombreHechos 22:16. La pregunta se vuelve inevitable: ¿en qué momento empezamos a enseñar algo distinto a esto?

Tradición heredada o fidelidad real.​

Muchos creyentes nunca se han detenido a preguntar:

  • ¿Por qué fui bautizado de esta manera y en este momento?
  • ¿Quién me enseñó que el bautismo “no hace nada” y en qué texto se apoyó?
  • ¿Por qué separamos lo que en Hechos casi siempre aparece abrazado: fe, arrepentimiento y bautismo?
El problema no es que la Biblia sea confusa, sino que muchas veces llegamos al texto con respuestas prefabricadas, listas para defender nuestra denominación. Jesús advirtió: “En vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombresMarcos 7:7.

Preguntas que no caben en el boletín​

Si un incrédulo leyera solo el libro de Hechos, sin manuales, sin catecismos, sin confesiones… ¿a qué conclusión llegaría sobre el bautismo?

  • ¿Diría que es opcional?
  • ¿Que es un simple símbolo que se puede posponer indefinidamente?
  • ¿O que es una respuesta inmediata y decisiva al Evangelio que acaba de oír?
Y entonces llegan las preguntas que desarman nuestras zonas seguras:

  • ¿Estamos más comprometidos con defender nuestro sello denominacional que con dejar que todo el texto bíblico nos confronte?
  • ¿Hemos hecho del bautismo algo tan pequeño que los apóstoles no lo reconocerían?
  • ¿O le hemos atribuido una eficacia automática que el Nuevo Testamento jamás enseña?
Y quizás la más incómoda de todas:

Si hoy predicáramos exactamente como Pedro en Hechos 2…
¿nuestra iglesia estaría cómoda con ese mensaje o lo tildaría de extremo?


Este debate no se resuelve con eslóganes ni con frases heredadas. Se resuelve volviendo al texto, con humildad, con temor y con disposición real a ser corregidos.

“Escudriñad las Escrituras” Juan 5:39.
Ahora te toca responder a ti, delante de Dios:

  • ¿El bautismo que practicamos refleja realmente el patrón apostólico o solo la comodidad de nuestra tradición?

  • ¿Qué textos bíblicos sobre el bautismo evitamos leer en voz alta porque incomodan nuestro sistema?

  • Si la Escritura contradice lo que siempre nos enseñaron… ¿estamos dispuestos a cambiar, aunque nos cueste reputación, costumbre y orgullo?



La respuesta honesta puede ser profundamente incómoda… pero también puede ser el comienzo de una obediencia profundamente liberada.