VARIOS PUNTOS A TRATAR EN LA MESA DEL DEBATE
1. “El que piense estar firme, mire que no caiga”
2. Complicidad en pecados ajenos
3. Un cargo en la asamblea puede envanecer a un neófito.
4. ¿Estamos unidos a Cristo o a la carne?
Habían transcurrido varios meses luego que aquel “hermano” se había marchado para su país.
El vuelo salía después del medio día y él la había visitado unas horas antes “dizque para despedirse”.
Ella sabía que él se iba ese día, pero que la visitara o no para despedirse, no se había hablado; sin embargo, sus dos hijos ya adultos, no estaban presentes, como ocurrió en la anterior visita, donde el “hermano” había ido invitado a saborear un delicioso plato de comida típica de la región, por aquello de la “comunión hermanable”.
Y a pesar del tiempo transcurrido, su conciencia no estaba tranquila.
Aun así, asistía a todos los cultos, incluido el partimiento del pan, como si nada hubiere acontecido.
Recordaba como ambos se habían arrodillado delante del Señor pidiendo perdón por ese pecado de adulterio en su grado de tentativa, pues el hecho no se había consumado porque el “hermano” se había “apresurado” antes de llegarse a ella, no obstante, había conocido su desnudez.
No sabemos si el Señor guardo a ambos de consumar el hecho, pero que habían pecado, es innegable:
Mat_5:28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
No sabemos si en este caso la “codicia” también se aplique a la parte pasiva, la mujer.
¿Será que la mujer no codicia a los hombres?
El caso es que un buen día se le ocurrió a la “hermana” comentar este pecado con otra hermana de la congregación:
“¿Se acuerda hermana de aquel “hermano” que nos visitó hace varios meses?”
-Claro que sí, lo recuerdo, que pasó con él-
“Hermana, le voy a contar, pero eso sí, prométame que no lo va a comentar con nadie”
Y ella escuchó con atención y hasta cierto morbo hubo por el final inconcluso de aquella escena de adulterio.
Y ambas se despidieron.
En el camino a su casa la amiga se turbó:
- ¿Y ahora que hago Dios mío? - Pensó.
- Mejor que no me hubiera contado nada, porque cómo me voy a sentar en la Cena del Señor con semejante cargo de conciencia encima –
- ¿Cuál cargo de conciencia? – Se preguntó así misma, y como un relámpago que ilumina las tinieblas, vino a su mente esta responsabilidad:
- “Estoy siendo cómplice de pecados ajenos” –
Entonces llamó a uno de los hermanos responsables y le contó lo sucedido. Y al final de su relato, le hizo una pregunta al hermano de experiencia:
RESUMEN
Cuando un hermano y una hermana “carnal” se encuentran a solas, el resultado es adulterio o fornicación a la vista.
Una hermana firme en Cristo, no le abre la puerta de su casa a un varón porque entiende que está sola.
Por su parte un varón de Dios no entra a un lugar dónde va a estar a solas con una hermana en Cristo.
¿Por qué?
Flp 3:18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo;
Flp 3:19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.
¿Estoy caminando como uno quien al presente vive en intimidad con el corazón de Cristo esperando su venida?
O me comporto como un hombre natural habiendo olvidado la purificación de mis pecados por la sangre de Cristo.
La carne es traicionera y al menor descuido, aprovecha las circunstancias para hacer tropezar al pueblo del Señor
Y aunque el pecado del apóstol Pedro no fue un pecado moral, su alcance es mayor por cuanto es un pecado contra el Espíritu de Gracia:
Mat_16:22 Entonces, Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.
Mat 16:23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
Mat 26:74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.
Mat 26:75 Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y SALIENDO FUERA, LLORÓ AMARGAMENTE.
Sin embargo, Pedro necesitó también ser restaurado a la confianza de sus hermanos, y el Señor llevó a cabo esta obra de restauración en Juan 21: 15 a 19 habiendo ya resucitado y ante la presencia de los demás discípulos:
"Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo." (Juan 21: 1517).
Entonces el Señor puso en claro ante los discípulos que Pedro sería usado para la bendición de otros. Por lo tanto, Pedro fue restaurado a la confianza de los demás discípulos:
“Apacienta mis corderos”, “Pastorea mis ovejas”, “Apacienta mis ovejas”, no es el premio a una conducta punible, sino el reconocimiento de un verdadero arrepentimiento (Sal.51:17) por parte del Señor.
A Pedro lo contemplamos fortalecido por el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, el Pedro carnal se había ido y él era el nuevo Pedro, con sus luchas con la carne (Gál.2:11), pero ya un hombre más experimentado.
Nuestro pecado puede haber socavado seriamente la confianza de otros creyentes, y puede ser que el pecado sea tan serio, como para haber causado que la asamblea nos haya puesto fuera de la comunión. En tales casos el Señor desea ciertamente la restauración tan claramente como Él lo hizo en los casos de David y Pedro.
No obstante, observamos la existencia de hombres que no perdonarán el rebaño, estos hombres son celosos en la santidad externa, de la clase del que subió al templo a orar en compañía del publicano.
No perdonan al rebaño.
Por causa de su “celo” sin Cristo, hay hermanos y hermanas bajo disciplina de varios años, como sí sus pecados fueran mayores de los de David y Pedro.
El joven que se llegó a la amante de su padre en la asamblea de Corinto, al año fue restaurado:
1Co 5:13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. QUITAD, PUES, A ESE PERVERSO DE ENTRE VOSOTROS.
El hombre mostró un genuino arrepentimiento delante del Señor, lo cual hizo que fuese recibido a la comunión en la asamblea.
2Co 2:7 así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza.
2Co 2:8 Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él.
No se trata, apreciados hermanos, que demos la impresión de estar tratando el pecado con ligereza, sino que nos ciñamos a la Palabra del Señor y evitar usar nuestra propia justicia, la cual, en muchas ocasiones, está cargada de maldad.
Y un “cargo” se presta para llevar a cabo estas cosas sin que el pueblo lo note, pero Cristo sí.
Conozco el caso de una hermana que en el día en el cual su padre fue puesto en disciplina, ella se levantó en defensa de su padre… una conducta que, hasta el día de hoy, no sido perdonada y lleva varios años asistiendo, pero en disciplina, su padre fue recibido a la comunión de la asamblea, pero ella continúa sin participar en la Cena del Señor.
Entonces hay varios puntos a tratar:
Que el Señor prospere Su Palabra.
1. “El que piense estar firme, mire que no caiga”
2. Complicidad en pecados ajenos
3. Un cargo en la asamblea puede envanecer a un neófito.
4. ¿Estamos unidos a Cristo o a la carne?
Habían transcurrido varios meses luego que aquel “hermano” se había marchado para su país.
El vuelo salía después del medio día y él la había visitado unas horas antes “dizque para despedirse”.
Ella sabía que él se iba ese día, pero que la visitara o no para despedirse, no se había hablado; sin embargo, sus dos hijos ya adultos, no estaban presentes, como ocurrió en la anterior visita, donde el “hermano” había ido invitado a saborear un delicioso plato de comida típica de la región, por aquello de la “comunión hermanable”.
Y a pesar del tiempo transcurrido, su conciencia no estaba tranquila.
Aun así, asistía a todos los cultos, incluido el partimiento del pan, como si nada hubiere acontecido.
Recordaba como ambos se habían arrodillado delante del Señor pidiendo perdón por ese pecado de adulterio en su grado de tentativa, pues el hecho no se había consumado porque el “hermano” se había “apresurado” antes de llegarse a ella, no obstante, había conocido su desnudez.
No sabemos si el Señor guardo a ambos de consumar el hecho, pero que habían pecado, es innegable:
Mat_5:28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
No sabemos si en este caso la “codicia” también se aplique a la parte pasiva, la mujer.
¿Será que la mujer no codicia a los hombres?
El caso es que un buen día se le ocurrió a la “hermana” comentar este pecado con otra hermana de la congregación:
“¿Se acuerda hermana de aquel “hermano” que nos visitó hace varios meses?”
-Claro que sí, lo recuerdo, que pasó con él-
“Hermana, le voy a contar, pero eso sí, prométame que no lo va a comentar con nadie”
Y ella escuchó con atención y hasta cierto morbo hubo por el final inconcluso de aquella escena de adulterio.
Y ambas se despidieron.
En el camino a su casa la amiga se turbó:
- ¿Y ahora que hago Dios mío? - Pensó.
- Mejor que no me hubiera contado nada, porque cómo me voy a sentar en la Cena del Señor con semejante cargo de conciencia encima –
- ¿Cuál cargo de conciencia? – Se preguntó así misma, y como un relámpago que ilumina las tinieblas, vino a su mente esta responsabilidad:
- “Estoy siendo cómplice de pecados ajenos” –
Entonces llamó a uno de los hermanos responsables y le contó lo sucedido. Y al final de su relato, le hizo una pregunta al hermano de experiencia:
- “Sí ambos se arrodillaron y pidieron perdón al Señor… ¿El asunto queda archivado?” –
- No hermana, el asunto no queda archivado por cuanto es un caso que amerita la disciplina de la asamblea y usted, hermana, está siendo instrumento del Señor para que se cumpla esta Palabra:
- En el próximo culto nos reuniremos con la hermana, y con el Señor presente, abriremos la Palabra para que sea ella la que nos dirija. También nos comunicaremos con los ancianos responsables de la asamblea del país donde reside el “hermano” porque pensamos que también está participando de la Cena del Señor indignamente”.
RESUMEN
Cuando un hermano y una hermana “carnal” se encuentran a solas, el resultado es adulterio o fornicación a la vista.
Una hermana firme en Cristo, no le abre la puerta de su casa a un varón porque entiende que está sola.
Por su parte un varón de Dios no entra a un lugar dónde va a estar a solas con una hermana en Cristo.
¿Por qué?
Flp 3:18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo;
Flp 3:19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.
¿Estoy caminando como uno quien al presente vive en intimidad con el corazón de Cristo esperando su venida?
O me comporto como un hombre natural habiendo olvidado la purificación de mis pecados por la sangre de Cristo.
La carne es traicionera y al menor descuido, aprovecha las circunstancias para hacer tropezar al pueblo del Señor
Y aunque el pecado del apóstol Pedro no fue un pecado moral, su alcance es mayor por cuanto es un pecado contra el Espíritu de Gracia:
Mat_16:22 Entonces, Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.
Mat 16:23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
Mat 26:74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.
Mat 26:75 Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y SALIENDO FUERA, LLORÓ AMARGAMENTE.
Sin embargo, Pedro necesitó también ser restaurado a la confianza de sus hermanos, y el Señor llevó a cabo esta obra de restauración en Juan 21: 15 a 19 habiendo ya resucitado y ante la presencia de los demás discípulos:
"Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo." (Juan 21: 1517).
Entonces el Señor puso en claro ante los discípulos que Pedro sería usado para la bendición de otros. Por lo tanto, Pedro fue restaurado a la confianza de los demás discípulos:
“Apacienta mis corderos”, “Pastorea mis ovejas”, “Apacienta mis ovejas”, no es el premio a una conducta punible, sino el reconocimiento de un verdadero arrepentimiento (Sal.51:17) por parte del Señor.
A Pedro lo contemplamos fortalecido por el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, el Pedro carnal se había ido y él era el nuevo Pedro, con sus luchas con la carne (Gál.2:11), pero ya un hombre más experimentado.
Nuestro pecado puede haber socavado seriamente la confianza de otros creyentes, y puede ser que el pecado sea tan serio, como para haber causado que la asamblea nos haya puesto fuera de la comunión. En tales casos el Señor desea ciertamente la restauración tan claramente como Él lo hizo en los casos de David y Pedro.
No obstante, observamos la existencia de hombres que no perdonarán el rebaño, estos hombres son celosos en la santidad externa, de la clase del que subió al templo a orar en compañía del publicano.
No perdonan al rebaño.
Por causa de su “celo” sin Cristo, hay hermanos y hermanas bajo disciplina de varios años, como sí sus pecados fueran mayores de los de David y Pedro.
El joven que se llegó a la amante de su padre en la asamblea de Corinto, al año fue restaurado:
1Co 5:13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. QUITAD, PUES, A ESE PERVERSO DE ENTRE VOSOTROS.
El hombre mostró un genuino arrepentimiento delante del Señor, lo cual hizo que fuese recibido a la comunión en la asamblea.
2Co 2:7 así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza.
2Co 2:8 Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él.
No se trata, apreciados hermanos, que demos la impresión de estar tratando el pecado con ligereza, sino que nos ciñamos a la Palabra del Señor y evitar usar nuestra propia justicia, la cual, en muchas ocasiones, está cargada de maldad.
Y un “cargo” se presta para llevar a cabo estas cosas sin que el pueblo lo note, pero Cristo sí.
Conozco el caso de una hermana que en el día en el cual su padre fue puesto en disciplina, ella se levantó en defensa de su padre… una conducta que, hasta el día de hoy, no sido perdonada y lleva varios años asistiendo, pero en disciplina, su padre fue recibido a la comunión de la asamblea, pero ella continúa sin participar en la Cena del Señor.
Entonces hay varios puntos a tratar:
- “El que piense estar firme, mire que no caiga”
- Complicidad en pecados ajenos
- Un cargo en la asamblea puede envanecer a un neófito.
- ¿Estamos unidos a Cristo o a la carne?
Que el Señor prospere Su Palabra.
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