-En las ocasiones en que el perfume de gran precio fue usado sobre el Señor Jesucristo, no tenemos cómo saber si ese era allí el único disponible, o habiendo varios frascos con perfumes de distinta calidad, se optó por el más valioso. Lo que resulta de todo esto, es que lo que damos al Señor nunca es un desperdicio, y si mucho vale de lo mejor Él es digno.
Cordiales saludos