Hoy tengo el día algo melancólico. Me dió por pensar en la armoniosa concepción de la Escritura y quise escribir lo que se me pasaba por la cabeza. Como sabemos, y bien me corrigió Salmo51, al principio era la Tiniebla, que a los efectos de este mensaje voy a considerar Noche.
Tiempo 1: Noche, antes de la Creación.
Después de la Creación, hay Luz y todo lo que se narra en Génesis. Si hay luz, vamos a considerarlo Día, o quizá medio día pues antes no había Luz.
Tiempo 2: Día uno, desde la Creación hasta...
Durante este tiempo sucede todo el Antiguo Testamento. Es el principio de la mañana, y Venus/Lucero/Lucifer está visible en el Paraíso, llevando a los hombres a su pecado. Este largo día es el tiempo de los profetas, la Ley y las grandes revelaciones que como todos sabemos derivan hacia la venída de nuestro Mesías: Yeshúa.
Yeshúa viene, como está escrito: La Luz vino al mundo. Al final de sus días hay una última cena, coincidiendo además con una Pascua. Y no era una Pascua cualquiera. Yeshúa dijo: "Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre."
A este efecto, no llamo Sol a Yeshúa, pero si identifico a la luz de Yeshúa como el equivalente espiritual para un cristiano.
Yeshúa es sacrificado, el Cordero se entrega por la misión y la Luz desaparece del mundo. Pero cómo él dijo, vendría un Guardián.
Tiempo 3: El Anochecer, el Sol se apaga y aparece la Luna.
Identifico a la Luna como el Espíritu Santo en esta ensoñación mía, con un criterio similar al anterior. La Luna ilumina a los Apóstoles y nos deja los Evangelios y el espectacular Apocalipsis que tanto nos come la cabeza (¡Sé que esto es discutible!). Es de notar que en este momento aparece también Venus, lucero, el enemigo, que fué quien provocó la traición de Judas y todo lo malo que llevó a la muerte del Mesías.
Durante la Noche apenas hay profetas, porque ya no está la Luz con nosotros. Queda su reflejo, la Luna, que se asienta alrededor de su Iglesia, en el corazón de sus fieles.
Como sabemos para el Señor un día comienza al atardecer del día anterior. El nuevo día que trajo Yeshúa empezó poco antes de su muerte, fue Su día. La noche con el Espíritu que hemos vivido hasta ahora sería también parte de este Día en mi ensoñación.
Tiempo 4: Amanece.
Más o menos lo identifico con este milenio. El Espíritu/Guardián no tiene por qué desaparecer, porque muchas veces hay Luna de de día. A medida que empieza a haber luz aparece de nuevo Venus/Lucero: El Anticristo. Tras él, de nuevo sale el Sol y lo fulmina con su potente luz.
Empieza la segunda parte del Día de Yeshúa.
Tiempo 5: La Nueva Jerusalén.
Es una ensoñación, no voy a negarlo. Pero recordemos que los tiempos sirven para algo y que:
"Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años;"
Además, recordemos la curiosa organización de Génesis 1 y 2. Por otra parte, el concepto "Encadenar por mil años a Satán" nos permite suponer que es el período equivalente desde Génesis hasta la venida de Cristo, no porque Satán estuviese encadenado, sino porque quizá son los momentos en que se le permite atacar a lo grande.
Todo lo arriba escrito es una paranoia. No pienso defenderla.
Edito: Recuerdo también que "mil años", por sí, puede querer decir "Una cantidad de años muy grande". La verdad es que el concepto de día parece correr paralelamente al de Año. De tal forma que Génesis hasta Cristo son alrededor de 4 meses, el tiempo del Verano es lo que hemos vivido desde su muerte hasta ahora y Otoño es el retorno del Mesías.
Tiempo 1: Noche, antes de la Creación.
Después de la Creación, hay Luz y todo lo que se narra en Génesis. Si hay luz, vamos a considerarlo Día, o quizá medio día pues antes no había Luz.
Tiempo 2: Día uno, desde la Creación hasta...
Durante este tiempo sucede todo el Antiguo Testamento. Es el principio de la mañana, y Venus/Lucero/Lucifer está visible en el Paraíso, llevando a los hombres a su pecado. Este largo día es el tiempo de los profetas, la Ley y las grandes revelaciones que como todos sabemos derivan hacia la venída de nuestro Mesías: Yeshúa.
Yeshúa viene, como está escrito: La Luz vino al mundo. Al final de sus días hay una última cena, coincidiendo además con una Pascua. Y no era una Pascua cualquiera. Yeshúa dijo: "Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre."
A este efecto, no llamo Sol a Yeshúa, pero si identifico a la luz de Yeshúa como el equivalente espiritual para un cristiano.
Yeshúa es sacrificado, el Cordero se entrega por la misión y la Luz desaparece del mundo. Pero cómo él dijo, vendría un Guardián.
Tiempo 3: El Anochecer, el Sol se apaga y aparece la Luna.
Identifico a la Luna como el Espíritu Santo en esta ensoñación mía, con un criterio similar al anterior. La Luna ilumina a los Apóstoles y nos deja los Evangelios y el espectacular Apocalipsis que tanto nos come la cabeza (¡Sé que esto es discutible!). Es de notar que en este momento aparece también Venus, lucero, el enemigo, que fué quien provocó la traición de Judas y todo lo malo que llevó a la muerte del Mesías.
Durante la Noche apenas hay profetas, porque ya no está la Luz con nosotros. Queda su reflejo, la Luna, que se asienta alrededor de su Iglesia, en el corazón de sus fieles.
Como sabemos para el Señor un día comienza al atardecer del día anterior. El nuevo día que trajo Yeshúa empezó poco antes de su muerte, fue Su día. La noche con el Espíritu que hemos vivido hasta ahora sería también parte de este Día en mi ensoñación.
Tiempo 4: Amanece.
Más o menos lo identifico con este milenio. El Espíritu/Guardián no tiene por qué desaparecer, porque muchas veces hay Luna de de día. A medida que empieza a haber luz aparece de nuevo Venus/Lucero: El Anticristo. Tras él, de nuevo sale el Sol y lo fulmina con su potente luz.
Empieza la segunda parte del Día de Yeshúa.
Tiempo 5: La Nueva Jerusalén.
Es una ensoñación, no voy a negarlo. Pero recordemos que los tiempos sirven para algo y que:
"Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años;"
Además, recordemos la curiosa organización de Génesis 1 y 2. Por otra parte, el concepto "Encadenar por mil años a Satán" nos permite suponer que es el período equivalente desde Génesis hasta la venida de Cristo, no porque Satán estuviese encadenado, sino porque quizá son los momentos en que se le permite atacar a lo grande.
Todo lo arriba escrito es una paranoia. No pienso defenderla.
Edito: Recuerdo también que "mil años", por sí, puede querer decir "Una cantidad de años muy grande". La verdad es que el concepto de día parece correr paralelamente al de Año. De tal forma que Génesis hasta Cristo son alrededor de 4 meses, el tiempo del Verano es lo que hemos vivido desde su muerte hasta ahora y Otoño es el retorno del Mesías.
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