Este puede parecer un testimonio insignificante y absurdo en comparación a tantos otros que se comparten, sin embargo para mi fue algo muy especial.
Tengo un amigo de toda la vida, si bien no es “ateo-ateo” es lo que podríamos considerar una persona sin ningún interés por la fe, jamás se ha burlado de los amigos que si tenemos creencias, pero nunca ha hecho un paso para acercarse a nada de eso. Se casó por la iglesia por tradición y por la familia y en el momento del relato esperaba un hijo.
Otra cosa importante es que vivo en Catalunya, y nuestra patrona es La Virgen De Montserrat, que está en una montaña preciosa cerca de Barcelona. A veces voy a verla, y cuando lo hago suelo comprar una botella de “Aromes de Montserrat”, un licor de hierbas tradicional que antes elaboraban los monjes de la Abadía y que venden en la montaña. Mis amigos saben que me gusta para tomar una copita de vez en cuando y para echar en el café.
Rezar ha sido, en mi vida adulta, parte esencial de mi día, pero nunca había rezado el rosario, un día, casi como si me llamara, adquirí un rosario y empecé a rezarlo cada día, no voy a describir los increíbles cambios que hizo en mí y en mi vida porque no es el tema que nos ocupa.
Cuando llevaba un tiempo rezando en rosario escuche a una chica decir “La Virgen hará un regalo a quien rece su rosario durante 54 días” no creí que fuera real pero me llamó la atención, calculé y vi que llevaba unos 40 días seguidos rezando, así que inevitablemente, empecé a pensar que si podía ser verdad y si recibiría un regalo el día 54.
El día que se cumplieron los 54 rezos, me llamó mi amigo diciendo que había subido a Montserrat en moto y que me venia a ver, pensé que una visita de mi amigo, quién iba a ser padre, era un buen regalo pero para mi sorpresa, cuando llegó, me regaló no una, sino dos botellas de Aromes.
Me quedé mirando las botellas “Aromes de la Virgen de Montserrat”, este es el regalo, pensé, mi licor favorito entregado por la visita sorpresa de mi amigo.
Y me supo a poco.
Odio admitir que decepcioné un poco, y me daba rabia que así fuera, porque no esperaba nada, recibí un buen regalo, y aún así no estaba satisfecho. Quizá es porque faltaba algo.
Llevábamos hablando toda la tarde y en un momento mi amigo se puso muy serio y me dijo que había ido a Montserrat porque llevaba días pensando en la fe y en que le gustaría empezar a rezar y en que quería bautizar a su hijo en cuanto naciera.
Casi me saltaban las lágrimas, en treinta y dos años nunca había querido saber nada sobre la religión, y ahora su corazón se había empezado a abrir. Eso sí era un regalo.
Yo no sé si la Virgen os va a hacer un regalo, pero os aseguro que nunca os arrepentiréis de rezar el Rosario, las maravillas que trae a la vida de uno son infinitas.
Tengo un amigo de toda la vida, si bien no es “ateo-ateo” es lo que podríamos considerar una persona sin ningún interés por la fe, jamás se ha burlado de los amigos que si tenemos creencias, pero nunca ha hecho un paso para acercarse a nada de eso. Se casó por la iglesia por tradición y por la familia y en el momento del relato esperaba un hijo.
Otra cosa importante es que vivo en Catalunya, y nuestra patrona es La Virgen De Montserrat, que está en una montaña preciosa cerca de Barcelona. A veces voy a verla, y cuando lo hago suelo comprar una botella de “Aromes de Montserrat”, un licor de hierbas tradicional que antes elaboraban los monjes de la Abadía y que venden en la montaña. Mis amigos saben que me gusta para tomar una copita de vez en cuando y para echar en el café.
Rezar ha sido, en mi vida adulta, parte esencial de mi día, pero nunca había rezado el rosario, un día, casi como si me llamara, adquirí un rosario y empecé a rezarlo cada día, no voy a describir los increíbles cambios que hizo en mí y en mi vida porque no es el tema que nos ocupa.
Cuando llevaba un tiempo rezando en rosario escuche a una chica decir “La Virgen hará un regalo a quien rece su rosario durante 54 días” no creí que fuera real pero me llamó la atención, calculé y vi que llevaba unos 40 días seguidos rezando, así que inevitablemente, empecé a pensar que si podía ser verdad y si recibiría un regalo el día 54.
El día que se cumplieron los 54 rezos, me llamó mi amigo diciendo que había subido a Montserrat en moto y que me venia a ver, pensé que una visita de mi amigo, quién iba a ser padre, era un buen regalo pero para mi sorpresa, cuando llegó, me regaló no una, sino dos botellas de Aromes.
Me quedé mirando las botellas “Aromes de la Virgen de Montserrat”, este es el regalo, pensé, mi licor favorito entregado por la visita sorpresa de mi amigo.
Y me supo a poco.
Odio admitir que decepcioné un poco, y me daba rabia que así fuera, porque no esperaba nada, recibí un buen regalo, y aún así no estaba satisfecho. Quizá es porque faltaba algo.
Llevábamos hablando toda la tarde y en un momento mi amigo se puso muy serio y me dijo que había ido a Montserrat porque llevaba días pensando en la fe y en que le gustaría empezar a rezar y en que quería bautizar a su hijo en cuanto naciera.
Casi me saltaban las lágrimas, en treinta y dos años nunca había querido saber nada sobre la religión, y ahora su corazón se había empezado a abrir. Eso sí era un regalo.
Yo no sé si la Virgen os va a hacer un regalo, pero os aseguro que nunca os arrepentiréis de rezar el Rosario, las maravillas que trae a la vida de uno son infinitas.