
LA CAUTIVIDAD DE ISRAEL Y LA CAUTIVIDAD DE VENEZUELA.
BASE BÍBLICA.
Jer 29:10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.
Jer 29:11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Jer 29:12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;
Jer 29:13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.
Jer 29:14 Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.
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Al pueblo del Señor en Venezuela:
Sea bendito El Santo de Israel, sea bendito Israel y todas las naciones cuyo Dios es el Señor.
La solicitud de compra de aviones y de armas israelíes hecha por el líder de Venezuela fue rechazada.
En represalia, aprovechando un operativo militar de Israel en contra de sus enemigos ancestrales, abrió su boca en cadena televisiva y profirió palabra de maldición sobre la nación de Israel y lo hizo desde sus entrañas:
"Condeno Desde el Fondo de mi Alma y de mis Vísceras, al Estado de Israel, Maldito seas, Estado de Israel",
...dijo Chávez en cadena de radio y televisión.
Millones de televidentes alrededor del mundo, lo vieron y lo escucharon.
Aquí está la evidencia: https://youtu.be/TIPnkiaINcc
Fue una maldición que no podía ser perdonada por cuanto quien maldiga a la nación de Israel está maldiciendo a Cristo, Él es la simiente de Abraham por medio de la cual son benditas todas las naciones de la tierra, leemos:
Gal_3:8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
Gal_3:16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.
Él es el Santo de Israel:
Isa_37:23 ¿A quién vituperaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel.
Quien maldiga a Israel está maldiciendo a Cristo.
Por su rebeldía, por su hechicería, por su idolatría, la nación de Israel ha sufrido el Juicio de Dios a través de los siglos de su historia.
Estando los israelitas cautivos en Babilonia, el profeta Ezequiel es tomado en visiones de Dios de sus cabellos y lo trae hasta Jerusalén y lo introduce dentro de la ciudad y el templo para que escriba lo que sus ojos están viendo, como prueba, como evidencia del por qué su pueblo fue llevado cautivo por 70 años para que las generaciones que se levantaron bajo la cautividad entendieran que Dios es Dios Justo, que si estaban cautivos lo eran por causa del pecado… ¡y qué clase de pecados!... leemos:
Eze 8:3 Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos.
Al profeta le fue mostrado el lugar secreto de adoración donde los ancianos de Israel ofrecían incienso al diablo (Dt 32:17), estos ídolos son demonios representados en la imaginación de los corazones del pueblo. Ellos pensaban que en sus cámaras secretas Dios no los estaba viendo, pero … ¿Quién escapa a la mirada de Dios? (Sal.139:7-12) … Nadie, leemos:
Eze 8:10 Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor.
Eze 8:11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso.
Estaban incensando a Satanás.
Pero no solamente los ancianos rendían culto al diablo, sino que igualmente las mujeres endechaban a Tamuz y los jóvenes adoraban al sol, leemos:
Eze 8:14 Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz.
Eze 8:16 Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente.
Por maldecir a Israel desde sus entrañas y como consecuencia a Cristo, Chávez fue cortado de la tierra de los vivientes desde sus entrañas; un súbito cáncer de próstata acabo con su prepotencia y soberbia contra el pueblo del Santo de Israel (Is.37:23).
Pero su revolución bolivariana ya estaba cimentada en la santería y cultos propios de la brujería cubana como “Yemayé”, la diosa del mar.
“El santo de Chávez era “Changó” declara Ana Rodríguez, santera caraqueña con más de 15 años de experiencia en la brujería y seguidora del chavismo, ella reveló como Hugo Rafael se “coronó un santo lavado” a principios de los años 90 en Cuba.
Se asegura que invocaba “espíritus de próceres” en sesiones de “ouija”, y sus fotografías fueron impresas en sus billetes santeros; igual ocurrió con las tres potencias demoníacas venezolanas:
1. Negro Felipe
2. María Lionza
3. Indio Guaicaipuro
LA CAUTIVIDAD DE VENEZUELA
La “revolución bolivariana” cuyo fundamento es el diablo, la brujería, la santería, la blasfemia a Dios y a Jesús por parte de la boca de sus líderes…solo tiene una solución… las rodillas del pueblo del Señor:
2Ch_7:14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
Porque esto mismo es lo que ha hecho Israel las veces que Dios los ha disciplinado con la cautividad, leemos en Egipto:
Exo_3:7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias,
Leemos en Babilonia:
Nehemías 1:6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre HEMOS PECADO.
El Trono de Satanás ha sido trasladado a Miraflores y desde allí emanan las órdenes para agravar más y más la angustia del pueblo de Venezuela.
Ahora el “Soberano” ya no es el Dios del cielo y de la Tierra sino un pedazo de papel moneda, con las imágenes de las tres potencias y otras deidades de la brujería y de la santería.
Venid y ved la sangre corriendo por sus calles como fruto de la represión.
Venid y ved el éxodo masivo huyendo del desempleo, el hambre y la miseria.
Venid y ved los muertos en los hospitales, clínicas, y cuidados intensivos por falta de fluido eléctrico.
¿Qué es culpa del Imperialismo, de la oposición al gobierno?
Así responde el diablo porque es engañador y padre de mentira, cuando habla mentira, de suyo habla.
Pero la montaña de Sorte está ahí para dar testimonio de nuestra idolatría y maldad.
Los altares a María Lionza, al Negro Felipe, al Indio Guaicaipuro, están ahí y testifican al cielo contra nosotros.
“Yemayé” no se ha ido, “Chango” sigue siendo invocado, la virgen de la Pastora, la de Coromoto, las fiestas patronales, los carnavales, toda esta parafernalia idolátrica está presente y testifica en contra de nosotros…
¡Ojalá! Qué TODOS pudiéramos doblar nuestras rodillas y así como hizo Nehemías, el copero del Rey, hablarle al Señor Jesucristo, para que esté atento su oído y abiertos sus ojos para escuchar la oración de su pueblo en Venezuela, no solamente una vez, sino como está escrito, cada día y cada noche, que pueda el Señor mirar nuestra aflicción, nuestra angustia, nuestra confesión de los pecados que hemos cometido al dejar a Cristo, fuente de agua viva, por cavar cisternas rotas que no pueden retener el agua de vida.
¿Pero yo no practico la brujería y mucho menos la santería y la idolatría?
Amigo y amiga, el Señor Jesucristo jamás hizo pecado, el pagó la sentencia que nuestros pecados merecían como sí él los hubiese cometido.
Él fue nuestro sustituto (Is.53:6b).
Al que no conoció pecado, esto es, a Su Hijo, Dios lo hizo pecado, es decir, cargó en él santo cuerpo del Señor en el Altar de la cruz, todos los pecados de las generaciones anteriores, de su generación y de las generaciones futuras.
El peso de la cruz no se igualó con el peso del pecado que allí cargó.
¿Con qué propósito?
Para que nosotros fuéramos JUSTICIA DE DIOS EN CRISTO.
Estamos seguros qué Nehemías fue un hombre de Dios, no obstante, estando en la cautividad, no se excluyó, leemos:
Nehemías 1:6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, YO Y LA CASA DE MI PADRE HEMOS PECADO.
Este es un Juicio Nacional contra Israel, es una cautividad que tenía como meta 70 años.
Venezuela lleva como 20 años y aún no ha sido liberada de esta cautividad espiritual.
Y no estoy queriendo decir que le falten 50 años, sino que estos ejemplos de Israel han sido escritos como ejemplos para nosotros, para nuestra enseñanza se escribieron.
Nosotros tenemos la vista muy corta y pensamos que las naciones actúan sin ninguna supervisión divina y que las cosas suceden como fruto del azar o la casualidad.
En el capítulo 8 de Ezequiel vimos los pecados cometidos a escondidas en el Templo de Jerusalén, por los ancianos, por sus mujeres y jóvenes.
En el capítulo nueve contemplamos seis ángeles en forma humana, leemos:
Eze 9:2 Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte, y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos había un varón vestido de lino, el cual traía a su cintura un tintero de escribano; y entrados, se pararon junto al altar de bronce.
Pero el escribano tenía la misión de colocar una señal en la frente a los que gemían y clamaban en oración ferviente a causa de todas las abominaciones que se estaban cometiendo en el templo y en la ciudad de Jerusalén.
Los otros ángeles fueron los encargados del Juicio de Dios sobre la ciudad, leemos:
Eze 9:5 Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia.
Eze 9:6 Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo.
Los soldados del ejército de Babilonia realmente fueron los agentes de los ángeles invisibles enviados para destrucción de todos, menos de aquellos hombres y mujeres que tenían la señal en sus frentes porque gemían y clamaban por los pecados de su pueblo, como si fueran de ellos, porque les dolía el pecado de su nación.
Se requieren ojos espirituales para ver estas cosas, y no todos los tienen, como cuando el criado de Eliseo, angustiado, le pregunta al profeta:
¿Qué haremos?
2Ki 6:15 Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos?
2Ki 6:16 Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.
2Ki 6:17 Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, QUE ABRAS SUS OJOS PARA QUE VEA. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.
El mismo emperador Nabucodonosor, el mismo que comandó la destrucción de Jerusalén, posteriormente a causa de su soberbia fue disciplinado por Dios, leemos:
Dan 5:21 Y fue echado de entre los hijos de los hombres, y su mente se hizo semejante a la de las bestias, y con los asnos monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer como a buey, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, HASTA QUE RECONOCIÓ QUE EL ALTÍSIMOS TIENE DOMINIO SOBRE EL REINO DE LOS HOMBRES, Y PONE SOBRE ÉL AL QUE LE PLACE.
En caso de una inminente intervención militar sobre Venezuela, ángeles enviará el Señor para salvar a su pueblo que gime y llora por las abominaciones de su pueblo, por el culto a Yemayé, a Changó, a las tres potencias, a los babalaos, a las deidades católicos romanistas…
Y si esto no ocurre, nosotros, el pueblo del Señor, continuaremos en oración ferviente hasta que el Señor meta su mano poderosa por su pueblo Venezuela y nos libere de la cautividad del diablo entronizado en Miraflores, bajo el engaño de la “revolución bolivariana”.
De alguna manera lo hará, porque Dios es Justo y no tendrá por inocente al culpable y mucho menos tendrá en poco el sufrimiento de su pueblo que ha alcanzado a nuestros hijos en el exterior (familias separadas), clamamos por el retorno de nuestros hijos, cuando ya la nación haya sido librada de la opresión del diablo, clamamos por la libertad de Venezuela como oportunamente ha escrito el Salmista acerca de Israel:
Psa 126:4 Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová,
Como los arroyos del Neguev.
Psa 126:5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
Psa 126:6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla;
Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
Y en el pasaje base:
Jer 29:11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Jer 29:12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;
Por otro lado:
Ay de aquellos que a lo malo llaman bueno, y a lo bueno malo, porque por ahí andan algunos que se hacen llamar “cristianos” defendiendo esta revolución del diablo.
Más les valiera no haber nacido, que, habiéndolo hecho, estén al servicio del maligno usando el nombre de Dios.
Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros.
En Cristo.

